Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Jesucristo, Superapoyo
Eduardo García Gaspar
9 junio 2016
Sección: POLITICA, RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
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La afirmación fue clara y contundente. La persona dijo que si Jesucristo volviera a la tierra seria miembro de un partido socialista y apoyaría políticas de estado de bienestar.

Atrevida la idea y no única de la persona.

Atrevida y errónea. Quizá sea el intento de secuestrar creencias arraigadas y convertirlas en apoyos ideológicos.

Es muy atrevido decir que Jesús fue el primer comunista; o que fue el primer socialista.

Esto ha sido resumido así:

«Identificar a cualquier forma para particular de gobierno con el cristianismo es un error peligroso: porque confunde a lo permanente con lo transitorio, a lo absoluto con contingente» T. S. Eliot

Hay algo curioso aquí. En tiempos de profunda secularización, de abandono de la religión, algunos intentan requisar a Jesucristo y usarlo como apoyo político.

Hugo Chávez lo hizo al decir: «Jesucristo fue el primer socialista y Judas el primer capitalista». No ha sido el único, también en España.

Claramente, quienes eso hacen piensan que secuestrar a la religión les beneficiará políticamente y apoyará a su ideología. Deben pensar en que Jesucristo tiene aún una enorme influencia en muchas personas. No recuerdo haber escuchado que Buda habría sido socialista en estos tiempos.

Tenemos entonces algo fascinante. El Cristianismo está claramente preocupado con la vida eterna futura, con la salvación de las almas y, aunque no desprecia al mundo terrenal, si lo coloca como algo temporal y transitorio, inferior a lo absoluto y permanente.

En otras palabras, para el Cristianismo no importa tanto la discusión entre izquierdas y derechas como la misión de salvar almas para la vida eterna. ¿Una separación absoluta entre la vida terrenal y la vida espiritual? No lo creo, pero si la prioridad de la última sobre la primera.

Lo anterior puede apuntar a una idea que quizá explique el curioso fenómeno: la secularización de Cristo, modificado ahora como un apoyo político de gran peso, cuyas palabras, se nos dice, le hacer creador de un «movimiento antimperial».

El esfuerzo es digno de ser notado: pone de lado a la vida espiritual, a la vida eterna, y convierte al Cristianismo en una herramienta de análisis sociológico y económico que apoya la noción de la explotación.

El Jesucristo divino es despedido y se le da la bienvenida a Jesucristo visto ahora «como un líder político, como un revolucionario, como un subversivo» el que ,por supuesto, apoya las teorías del que lo aprovecha.

Esto puede verse en la noción de agrupar a Jesucristo en la categoría de grandes líderes; por ejemplo Edwin M. Yamauchi citando a A. Toynbee:

«Pues, ¿quienes son los individuos quienes han sido los mayores benefactores de esta viviente generación de hombres? Yo diría: Confucio y Lao-tse; el Buda; los profetas de Israel y Judá; Zoroastro, Jesús, y Mahoma; y Sócrates».

Esta es la secularización del Cristianismo a la que me refiero, la que ignora las amplias diferencias entre Jesús y el resto; el único de ellos que afirmó ser Dios y que murió y resucitó. No he escuchado a político o intelectual alguno que haya afirmado tener el apoyo de Zoroastro, o Sócrates.

Esto me lleva a C. S. Lewis (1899-1963) y algo que escribió:

«O este hombre fue, y es, el Hijo de Dios: o, lo contrario, es un loco o algo peor. Usted puede callarlo como un tonto, usted puede escupirle y matarlo como un demonio; o usted puede humillarse a sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no salgamos con tontería ninguna de que él es un gran maestro humano».

El punto que creo que bien vale una segunda opinión, con independencia de las ideas religiosas que usted tenga, es apuntar ese fenómeno muy natural de nuestros tiempos: la secularización de Jesucristo.

La que tiene sus manifestaciones muy claras en la búsqueda de su apoyo a la ideología propia y en su colocación como parte de los grandes hombres espirituales de nuestra historia universal. Y, mucho me temo, conduce a situaciones en las que el totalitarismo está a la vuelta de la esquina.

Post Scriptum

Otra forma de ver esto es la de la división del poder y su efectividad para aminorar abusos de poder. Una usted al poder político con la religión y tendrá de seguro esos abusos; los regímenes islámicos son un ejemplo actual, como lo fue el Cristianismo en otros tiempos.

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