Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Juventud y Mérito
Eduardo García Gaspar
4 abril 2016
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


¿Han cambiado los jóvenes de hoy? ¿Son menos esforzados, menos trabajadores, menos sacrificados?

El tema fue planteado por alguien que narró sus experiencias de empresa. Afirmó que no contrataba egresados de una cierta universidad porque ellos sentían tener derecho a más sueldo, menos trabajo, más jerarquía, cuando no lo merecían.

La idea de fue concretando gradualmente. Al parecer existe un segmento creciente de personas jóvenes que perciben tener derechos y libertades sin conexión a responsabilidades y obligaciones.

Varias otras personas narraron casos, como el del joven que un día, sin avisar, dejó de ir a su trabajo; más tarde supieron que lo hizo porque eso le significaba levantarse por la mañana demasiado temprano. Hubo varios casos de quienes no aceptaron puestos que veían por debajo de su categoría.

En fin, en el intercambio de opiniones pudo intuirse la existencia de un fenómeno que, mucho me temo, no afecta solo a los jóvenes, como en los casos vistos. Quizá pueda explicarse como una interconexión fallida, la interconexión entre derechos y obligaciones; entre libertades y responsabilidades.

Cuando se rompe la conexión entre ellos, suceden cosas curiosas: se piensa tener libertades pero no ser responsable de ellas; se cree tener derecho a todo, pero nunca tener obligaciones. Ortega y Gasset lo describió a su manera:

«Mientras que en el pretérito vivir significaba para el hombre medio encontrar en derredor dificultades, peligros, escaseces, limitaciones de destino y dependencia, el nuevo mundo aparece como un ámbito de posibilidades prácticamente ilimitadas, seguro, donde no se depende de nadie».

Es un contraste entre dos mentalidades que se caracterizan por la conexión que hacen entre dos conceptos, el de libertades/derechos, por un lado, y por el otro, obligaciones/responsabilidades.

Para una mentalidad, existe una conexión directa e íntima entre ellos; para la otra forma de pensar, simplemente no hay conexión entre esos conceptos. La diferencia es notable y produce esos casos narrados al principio. O como el del estudiante que se negaba a estudiar para el examen al mismo tiempo que alegaba tener derecho a un diploma universitario.

En otras palabras, parece haber indicios claros de que existe una mentalidad creciente en la que la conexión entre libertad y responsabilidad ha sido borrada. El efecto es una serie de acciones realizadas por personas que alegan ser libres, pero que no comprenden los efectos de sus actos, ni los buenos ni los malos.

Quizá pueda expresarse esto contemplando la noción de exigencia sobre sí mismo, la de la autodisciplina, Para la mentalidad que encuentra una conexión natural entre libertad y responsabilidad, resulta también natural el hábito del esfuerzo personal. La noción del autocontrol es obvia en esta manera de pensar, la que acepta con gusto otra idea, la del merecimiento no gratuito.

Por el contrario, la otra mentalidad, entiende al merecimiento pero no le asigna un costo, ni un precio: las libertades y los derechos se merecen sin necesidad de acudir a obligaciones y a responsabilidades.

Quizá sea este un signo de nuestros tiempos, el de haber extraviado la conexión que naturalmente existe entre derechos y obligaciones, entre libertades y responsabilidades.

Otro de los casos narrados lo ilustra, el de una joven que afirmó tener derecho al placer del sexo sin consecuencias para ella. Quería tener libertad sexual absoluta, pero sin responsabilidad.

El real problema comienza a surgir y es el de reflexionar sobre la subsistencia de una civilización que olvida la conexión entre libertad y responsabilidad, entre derechos y obligaciones. El asunto es uno de sustentabilidad de sociedades que se basan solo en derechos y libertades sin el yugo que les imponen las obligaciones y la responsabilidad.

Otra vez Ortega y Gasset:

«El simple proceso de mantener la civilización actual, es superlativamente complejo y requiere sutilezas incalculables. Mal puede gobernarlo este hombre-medio que ha aprendido a usar muchos aparatos de civilización, pero que se caracteriza por ignorar de raíz los principios mismos de la civilización».

Ese es mi punto precisamente. La conexión íntima y natural entre libertad y responsabilidad, entre derechos y obligaciones, es uno de esos principios básicos que sostienen a la civilización en la que vivimos.

Una civilización que ha sido tan exitosa que ha producido esa mentalidad, la de creer que no existe la responsabilidad, que no se necesitan obligaciones.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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