Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Gran Depresión, un Examen
Leonardo Girondella Mora
1 noviembre 2016
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


La Gran Depresión fue el tema de una conversación que una persona que me permitió revisar algunas de las creencias más comunes de ese largo y amargo período.

—Pues creo que como todos saben la Gran Depresión fue un producto causado por un capitalismo desbocado que mostró su debilidad y causó un daño terrible en todo el mundo —dijo la persona.

—¿Antes de esa depresión hubo un capitalismo sin frenos y totalmente libre? —pregunté.

—Eso es lo que acabo de decir: la Gran Depresión del ’29 inició provocada por un capitalismo desbocado y sin control.

—¿Qué diría usted si se demostrara que antes de la depresión no existía ese capitalismo desenfrenado? ¿A quién le echaría la culpa?

—Pero es que fue el capitalismo desbocado lo que…

—Le pido nada más que haga un supuesto y piense a quién culparía de la crisis si antes, antes, de la Gran Depresión no hubiera habido ese capitalismo absoluto del que usted habla.

—Bueno, pues culparía al sistema anterior, eso es obvio, pero todos sabemos que…

—En realidad, no todos sabemos. En realidad, el período anterior a la depresión, para muchos, tuvo gran dosis de intervencionismo monetario de organismos federales.

—Explíquese usted —me pidió la persona.

— ¿A quien culparía usted de la Gran Depresión si se muestra que antes de ella hubo una buena cantidad de tiempo con políticas monetarias de tasas bajas y política monetaria laxa? —pregunté.

—En ese supuesto, culparía a esas políticas.

— Entonces, el problema es simple. Hay que averiguar si hubo ese tipo de políticas antes o no. Y si las hubo, entonces no podría culparse a un capitalismo desbocado, ¿no es cierto? —le dije.

—Bueno, pero la Gran Depresión tuvo una larga duración y podría haber durado menos. He escuchado que duró una docena de años o algo así.

—Sí, también he leído eso. ¿Por qué duró tanto tiempo?

—Bueno, sé que trató de resolverse con medidas gubernamentales como altas tasas de interés, manejo de la oferta monetaria, cierre de fronteras a importaciones y aumentos da impuestos. Incluso sé que se quemaban cosechas para elevar precios.

—Sí, algo así, aunque no soy un experto en la Gran Depresión. Lo que me parece interesante es que todas esas medidas prolongaron la depresión. Otras depresiones anteriores duraron muy poco.

—Bueno, pues creo que es lógico que el gobierno de Hoover y el de Roosevelt hayan intentado remediar la depresión. No podían quedarse con los brazos cruzados —dijo la persona.

—Una expectativa natural y muy humana, pero mi punto es si esas medidas tuvieron éxito o no. Dada la duración de la crisis me parece que su éxito puede ser cuestionado con fundamento.

—Entiendo lo que dice.

—No he dicho gran cosa, pero sí he preguntado y eso es lo que creo que tiene beneficios. Sobre todo eso de si antes de la Gran depresión había o no un capitalismo desenfrenado. Si no lo había, entonces no puede ser ese el culpable. Averiguarlo es una obligación moral.

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La conversación resumida me permite mostrar un mecanismo de asignación de culpas y responsabilidades que es muy común —y que, por uso y costumbre intelectual, política y académica, termina culpando a los mercados libres.

La Gran Recesión en 2008 recibió el mismo tratamiento de asignación de responsabilidad —fue el capitalismo el que la provocó. La acusación puede ser probada con facilidad demostrando que el período anterior fue uno de libres mercados sin frenos ni manipulación estatal, lo que mucho me temo es imposible.

Nota del Editor

Una visión fascinante del tema está en Las lecciones de la Gran Depresión del que hago la cita siguiente:

«La recesión que comenzó en 1929 podría haberse superado en un par de años, como pasó en anteriores crisis similares, de no haber sido por los errores que se cometieron en las tres fases restantes. Estos errores esencialmente retrasaron el reajuste que tenía que producirse en la estructura económica, y generaron un ambiente de ‘incertidumbre estructural’ (regime uncertainty en la original expresión de Robert Higgs. Ver “Bibliografía”) que obstaculizó la inversión privada hasta el final de la guerra.

«Un ejemplo de corta recesión sería la que EE.UU. sufrió entre 1920-22, donde los efectos iniciales sobre empleo y producción fueron incluso más negativos que tras el Crack del 1929. Pero la respuesta del gobierno fue radicalmente diferente: en vez de tratar de estimular la economía a base de gasto público y políticas monetarias expansivas, se redujeron impuestos, gasto y deuda pública, y se dejó que el mercado arreglara el desaguisado».

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