lecciones globales

La razón práctica de Hong Kong. El tipo de mentalidad, de filosofía realista que produce resultados de prosperidad y progreso. Y a los que se oponen mentes imprácticas.

Un personaje peculiar

El nombre es desconocido. Muy pocos saben quién fue Sir John James Cowperthwaite (1915-2006).

Usted puede averiguar más sobre el personaje en la Foundation for Economic Education; o bien en Le Québécois Libre.

En resumen, JJC es colocado como el responsable del milagro de Hong Kong. Una especie de contrapartida del llamado autor del milagro alemán, Ludwig Erhard (1897-1977) quien es mucho más conocido.

¿Cómo era Cowperthwaite?

Una anécdota lo describe bien.

Se cuenta que M. Friedman (1912-2006) entrevistó a JJC. En la entrevista se hizo referencia al rechazo que JJC sentía por las estadísticas nacionales. Usted sabe, todas esas cifras que se recopilan acerca del estado del país.

Friedman le preguntó sobre la escasez de esas estadísticas en Hong Kong. JJC le respondió: «Si les dejo calcular esas estadísticas, ellos querrán usarlas para planear».

Tiene su gracia en el fondo: puede detenerse a la planeación estatal si el gobierno no tiene estadísticas nacionales.

Un experimento involuntario

Interesante razón práctica del escocés que permitió, sin pretenderlo, un experimento económico comparando a Gran Bretaña con Hong Kong. No muy distinto al que se tuvo con las dos Alemanias después de la II Guerra Mundial.

Mientras que en Gran Bretaña, comenta Lawrence W. Reed, el primer ministro británico Clement Attlee lanzó a su país al socialismo, en Hong Kong se hizo lo opuesto.

Los resultados son conocidos, siendo especialmente admirable que esa colonia británica tenga en 2014 un ingreso per cápita de 40,169 dólares. Gran Bretaña, donde inició la Revolución Industrial tiene 46,332.

Las ideas de JJC comenzaron a aplicarse después de la Segunda Guerra Mundial.

Resulta irresistible pensar, por ejemplo, en lo que hubiera sucedido en Argentina o en México, de haberse implantado las ideas de JJC. Sus ingresos per cápita en 2014 fueron de 12,509 y 10,325 respectivamente. Una cuarta parte que Hong Kong.

Hong Kong, la razón práctica y resultados

JJC no es un teórico, autor de sesudos análisis, sino un hombre con sentido común que tuvo una revelación: se le solicitó que pensara en planes para reanimar a la economía de la colonia británica.

Pero se dio cuenta de que sin dirección gubernamental su economía estaba mejorando. Conclusión obvia: dejarla así, como ya estaba caminando.

Las frases de la razón práctica de JJC

Tenía sentido común, eso que llaman razón práctica, y que está contenida en algunas de sus frases:

«Una industria naciente, si se le mima, tiende a permanecer una industria naciente y nunca crece ni se expande»

«No creo que cuando uno habla de dificultades y bienestar pueda hablarse razonablemente usando términos de clases o grupos sociales, sino solamente en términos de individuos».

«El dinero no puede convertirse en casas o maestros capacitados ni hospitales con el toque de una varita mágica. Existen limitaciones en nuestros recursos físicos e intelectuales».

«El hecho de que las generaciones anteriores nos han legado un patrimonio público importante casi completamente libre de deudas en carreteras, puertos, etc., me parece que impone una limitación en la validez de la teoría de que por medio de préstamos debemos, o podemos, pasar la carga del desarrollo de la próxima generación».

«Pero es precisamente porque papá [el gobierno] no sabe más que yo, creo que el gobierno no debe pretender decir a cualquier hombre de negocios o industrial lo que debe o no debe hacer, mucho menos lo que puede o no hacer; y no importa cómo pueda ser disfrazada eso es lo que es la planificación».

Al final, es la perspicacia del gobernante

Este fue el tipo que afirmó que es mejor confiar en la idea de la mano invisible que en los torpes dedos de la burocracia.

Y lo que muestran sus palabras es eso que se conoce como razón práctica aplicada a Hong Kong, la que se usa para tomar decisiones que usan recursos para alcanzar fines.

Es el uso de la razón para tomar la decisión adecuada y necesita un cierto talento que podemos llamar perspicacia, discernimiento, sagacidad, o lo que usted quiera.

Necesita capacidad para observar y, más tarde, obtener conclusiones, es decir, verdades probables.

Apuntar eso tiene una aplicación práctica para aquellos a los que ciega su ideología. En mi experiencia, he visto que esto sucede más a la izquierda que a la derecha (pero ninguna es inmune). Los prejuicios ideológicos suelen cerrar la entrada a la razón práctica.

En fin, mi punto fue dar a conocer siquiera un poco más a Sir John James Cowperthwaite y sus logros de simple sentido común. Más lo más importante, enfatizar la importancia de la razón práctica en economía.

Hong Kong, los mitos y la razón práctica

En lo que sigue cito partes de una idea de Peter Bauer, publicada por el Cato Institute en 2006.

«Hong Kong muestra que el aumento en la población no es un obstáculo para el crecimiento, que las personas motivadas de manera adecuada son bienes más no deudas, son agentes del progreso como también sus beneficiarios».

«En Hong Kong como en otras partes del oriente lejano, el desempeño económico o el éxito de cientos de miles o hasta millones de personas ha resultado no de la educación formal, pero de la industria, la empresa, la frugalidad, y de la habilidad de usar la oportunidad económica».

«Hong Kong es aún otra refutación más evidente de los principios de la literatura de desarrollo dominante y popular, los cuales he mencionado antes, tales como la creencia de quela pobreza se auto-perpetúa;las dificultades en la balanza de pagos son inevitables en el camino desde la pobreza hacia el avance económico; la planificación comprensiva y la ayuda externa son indispensables o aún suficientes para el progreso económico».

«Aún así estas fábulas son propagadas por el resto del occidente por las organizaciones internacionales, por las agencias de ayuda externa, y por los académicos financiados por los contribuyentes y por las grandes fundaciones».

«Muestra que los equipos de planificación y los grupos para consejo son innecesarios para el desarrollo […]».

«Hong Kong no es popular con los grupos de ayuda externa y ni con las caridades politizadas. Estos grupos son hostiles a las personas que pueden dispensar de sus ministerios».

Y otra cosa más…

Conviene ver: