impuestos

Los impuestos puede ser clasificados como trabajo forzado, es decir, como esclavitud. El caso de los impuestos redistributivos y su significado real, el de poner a unos a trabajar para otros. ¿Cómo funcionan los impuestos redistributivos?

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Introducción

El tema general es el de las distribuciones de riqueza, de los impuestos redistributivos. La noción de que las personas que son más ricas deben pagar impuestos mayores que se usarán para ofrecer a las personas más pobres educación, servicios médicos, subsidios y similares.

Un tema que desde otro punto de vista es el de si los impuestos puede ser una modalidad de trabajo forzado, de esclavitud.

El tema es uno que en buena parte diferencia al pensamiento de izquierda del de derecha. Aquí la idea de R. Nozick ofrece una respuesta razonada.

El autor trata el tema de las redistribuciones sin rodeos: las redistribuciones son moralmente reprobables. La justificación de su opinión utiliza la idea del trabajo forzado para proponer una conclusión lógicamente sólida.


La idea original está en la obra de Nozick, Robert, Anarchy, state, and utopia. New York. Basic Books. Para esta columna se usó la obra de Bruce, Michael, and Steven Barbone. 2011. Just the Arguments: 100 of the Most Important Arguments in Western Philosophy. Wiley-Blackwell. «Nozick’s Taxation is Forced Labor Argument» de Jason Waller.


Punto de partida, el trabajo forzado

¿Es el trabajo forzado algo indebido? Difícilmente puede afirmarse que no. Por supuesto que lo es, no hay controversia al respeto. El trabajo forzado es reprobable en todas sus formas y modalidades.

Pero, cuando un gobierno redistribuye riqueza de los ricos a los pobres, ¿no está en realidad haciendo que los pobres sean los amos de los ricos, obligándoles a trabajar para ellos?

Quitar propiedades al grupo A para darlas al grupo B, como quiera que se definan esos grupos, es poner a los del grupo B en una posición en la que han obligado a los del grupo A a un trabajo forzado.

Se ha establecido una relación de amo y esclavo, la que por supuesto es benigna en comparación con la esclavitud de otros tiempos, pero que no deja de ser un trabajo forzado.

Los impuestos como trabajo forzado

Los impuestos a la riqueza propia es equivalente a esclavitud, es decir, un trabajo forzado.

A la persona se le retira el fruto de su trabajo durante n cantidad de horas, una fracción del total trabajado por ella. Esto es igual a obligar a la persona a trabajar ese número n de horas para otro. Un claro caso de trabajo forzado.

El razonamiento funciona universalmente, con independencia del tipo de grupos de que se trate. La idea de que un cierto tipo de personas ceda forzadamente a otro tipo de persona los frutos de su trabajo, resulta repugnante.

La situación es diáfana: el grupo A es obligado a trabajar n número de horas para el grupo B. Sustituir ahora a A y a B con cualquier otra identidad produciría el mismo resultado de un trabajo forzado.

A y B pueden ser los ricos, los jóvenes, las mujeres, los pobres, los obesos, los hombres, los niños, los ancianos, los sanos… No importa quién sea, esa será una situación de trabajo forzado y, por eso mismo, indeseable.

Trabajo forzado

Un trabajo forzado se presenta cuando una persona es obligada a realizar una cierta tarea o trabajo por la fuerza, con amenaza de castigo, y los resultados de ese trabajo benefician a otra persona.

Esa situación, debe aceptarse, es moralmente reprobable.

Por consecuencia, también es moralmente reprobable que un gobierno tome los resultados parciales del trabajo de una persona para que sean dados a otros, bajo una situación de coerción.

Una persona cualquiera es obligada a pagar impuestos que serán destinados al beneficio de otras. Eso significa que los impuestos cobrados representan un trabajo forzado, durante un cierto número de horas.

La conclusión es razonada. Los impuestos cobrados con propósitos redistributivos son trabajo forzado, una esclavitud «ligera» de quien sea que fue obligado a trabajar de esa manera.

El razonamiento es factible de extender hasta concluir que toda forma de impuesto es inmoral por ser un trabajo forzado, una relación amo-esclavo.

La reacción en contra y una precisión

Muchos, quizá, reaccionarán ante la idea de Nozick de manera visceral. Una vez superada esta etapa, resultará de gran utilidad entender el razonamiento y tratar de encontrar su posible negación. No será fácil.

El razonamiento no reprueba la idea de ayudar a los pobres, sino solamente una forma de hacerlo, la de la redistribución gubernamental.

La reprobación está sostenida en un elemento clave, la coerción sobre la persona: se le obliga a trabajar para beneficio de otros. Esta coerción es lo que hace que los impuestos así exigidos pueden considerarse racionalmente como un tipo de trabajo forzado.

Pensiones de burócratas

¿Está justificado cobrar impuestos para, por ejemplo, pagar las pensiones de la burocracia?

No hay manera de justificarlo y que eso sucediera significaría que los burócratas pensionados son los amos de los ciudadanos a quienes obligan a pagar sus pensiones. Un trabajo forzado a todas luces reprobable.

Si con lo anterior casi todos estarían de acuerdo, deben también por necesidad lógica reprobar el que los gobiernos obliguen a unos a trabajar en beneficio de otros, así sean los ricos trabajando para los pobres (igual de reprobable que sería tener a los pobres trabajando forzadamente para los ricos).

En resumen

Para comprender mejor el argumento, puede crearse una situación.

Una persona X tiene altos y justos sentimientos de querer ayudar a los más pobres y frente a sí, para realizar esa ayuda, tiene la opción de usar sus propios recursos, dando quizá donativos a instituciones de caridad. Nadie objetaría esta conducta.

Lo que Nozick objeta es la otra posibilidad de la persona X para realizar esa ayuda, yendo con la persona Z para obligarla a darle parte de sus recursos, los que usará para darlos a las instituciones de caridad.

Esta conducta será sin duda objetable. Amenazar a Z con una pistola para darle dinero que luego X usará para hacer caridad no es algo aceptable.

El buen fin de ayudar no justificaría los medios para alcanzarlo. X se habría convertido en un ejecutor o facilitador de un trabajo forzado. En el caso de los impuestos X es el gobierno.


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Y unas cosas más…

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Una de las causas por las que se busca aumentar impuestos es volver al gobierno una agencia redistributiva de recursos. Es decir, cobrar más impuestos que los necesarios para cumplir con sus funciones esenciales.

Impuestos redistributivos ¿cómo funcionan?

Hay una cuestión en la que existen dos bandos con ideas opuestas. Me refiero a la cuestión de la pobreza. Todos quieren resolverla, pero para eso se han propuesto dos soluciones muy diferentes.

Redistribuir riqueza

Uno de los bandos propone tomar la riqueza existente y repartirla, quitarle a unos para darle al resto, de manera que los pobres lo sean menos.

Lo hace por medio de impuestos mayores a los mayores ingresos y riquezas. Eso que Nozick ha calificado como impuestos que equivalen a trabajo forzado.

Crear riqueza

El otro bando propone crear riqueza haciendo que los pobres sean más productivos y remedien su condición actual. No hay aquí impuestos redistributivos.

Vista de manera muy sencilla, así está la cuestión de la distribución versus la creación de la riqueza.

El funcionamiento de un plan redistributivo

Un plan de redistribución de la riqueza funcionará bajo la idea general de quitar recursos propiedad de uno o más grupos para acumularlos en el gobierno y de allí darlos de diferentes formas a otros grupos distintos.

Ahora voy a detalles del plan redistributivo

Propiedad privada violada

La primera y necesaria hipótesis de quienes así piensan es la de que puede cancelarse la propiedad privada, la de que una autoridad puede tomar las pertenencias de su dueño original y trasladar esa propiedad a otro.

Obligadamente, por tanto, hay una afectación a la propiedad privada y ello son malas noticias para todos, pues se violan los derechos personales y se retira el principal incentivo de creación, producción y esfuerzo personal.

Nadie en su sano juicio se esforzaría cuando sabe que los frutos de su trabajo pueden ser retirados por la fuerza en un acto de autoridad. Estos hechos son mostrados en acciones gubernamentales como impuestos con fines redistributivos, concesión de subsidios, préstamos con tasas preferenciales y demás.

Se ilustra así que la afectación de la propiedad privada no solamente toma la forma de la expropiación de un terreno, que es como solemos imaginarla todos. Tan es expropiación eso, como el cobro de impuestos.

El ciclo intervencionista de impuestos redistributivos

Quienes proponen la redistribución de la riqueza existente, están proponiendo una terrible dosis de intervencionismo estatal y de violación a la propiedad privada.

Ella sería constantemente violada a través de las diferentes olas redistributivas.

• En la primera ola de distribución todos los habitante de una nación terminan con igual cantidad de bienes y todos son iguales en términos de sus propiedades.

• Después de eso, las personas comenzarán a realizar acciones de compra y venta de bienes, de inversiones, de muchas otras cosas. Eso producirá de nuevo un estado de distribución desigual de la riqueza.

• El gobierno reconocerá que existe una desigual distribución de riqueza y deberá entrar de nuevo a realizar otra ola de redistribución para corregir la situación.

• Una vez alcanzada de nuevo la igualdad de riqueza, las personas comenzarán a realizar actos económicos que producirán otra inevitable situación de desigualdad.

• El gobierno, al constatar de nuevo esa desigualdad entrará a otra ola redistributiva para corregir el problema.

• El ciclo se repetirá, igual en todo, excepto por una variable: cada vez habrá menos qué repartir, pues los incentivos de trabajo habrán disminuido y los incentivos a la pereza habrán aumentado.

Es sólo una cuestión de muy sencillo sentido común, en la que no se necesita saber siquiera de economía. Y, por supuesto, la única forma de evitar desigualdades de riqueza es volver al gobierno un repartidor justo y honesto dueño de toda la riqueza.

Impuestos redistributivos son trabajo forzado

La conclusión a la que puede llegarse es la misma de Nozick, los impuesto redistributivos son una forma de esclavitud. Ellos hacen que ciertas personas trabajen forzadamente para el beneficio de otras. Y, peor aún, la operación de impuestos redistributivos no puede funcionar exitosamente.

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[Actualización última: 2020-08]