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Lotería Pública: Efectos Pobres
Selección de ContraPeso.info
1 febrero 2016
Sección: GOBIERNO, Sección: Análisis
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La lotería pública y su pobreza moral y económica es la idea de Jordan Ballor en esta columna. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es The Moral and Economic Poverty of the Lottery.

El furor nacional ha disminuido un poco después de que el premio gordo de la lotería Powerball de 1,586 millones [en los EEUU] fue repartido hace poco en tres partes.

El premio de 50 millones de la semana siguiente se vio insignificante, pero aún así el embrujo de dinero que cambia la vida continuará atrayendo a jugadores de todas partes del país.

Mientras los organismos de lotería promueven sus artificios como algo bueno para el público así como también para los jugadores individuales, las loterías son en realidad mecanismos que empobrecen, moral y económicamente, al populacho.

Consideremos por orden lo que ganan y pierden el proceso cada una de las partes involucradas en las loterías como esta.

Los organismos de la lotería y los medios de comunicación se aseguran que las personas más visibles sean los mismos ganadores. Es obvio lo que ellos ganan en este asunto: enormes carretadas de dinero. Y mientras muy pocos de nosotros rechazaríamos la oferta de esas vastas cantidades de dinero, las consecuencias de ganar la lotería son a menudo trágicas.

Dada la alta tasa de impuestos para ganancias extraordinarias y las complejas implicaciones fiscales de ganancias de la lotería, los premios gordos terminan siendo mucho más pequeños de lo anunciado. Y cualquiera que sea el monto de dinero ganado, alrededor del 70% de los ganadores después de cinco años ya no tienen nada del monto ganado.

Hay diversas razones para esto, pero la realidad es que si incluso usted gana la lotería, usted pierde.

Los destinos de los ganadores de los premios gordos pueden con frecuencia ser negativos, pero ese es un riesgo que la mayoría de nosotros estaríamos dispuestos a correr. La gran mayoría de jugadores de lotería no ganan los premios grandes, por supuesto, y muchos de nosotros podríamos tener la tentación de pensar que lo que esos jugadores pierden tiene escasa importancia.

Después de todo, unos pocos dólares aquí o allá intentando aprovechar una probabilidad minúscula de ganar millones y millones de dólares, es algo entendible si no es que enteramente racional. Si no juegas no puedes ganar, piensa mucha gente, y por eso, especialmente cuando los premios gordos llegan a cientos de millones, la gente hace fila para participar en la acción.

El gobierno y los organismos de lotería proveen incentivos adicionales para justificar el juego cuando señalan todo el bien producido por los ingresos de la lotería. En muchos estados, la parte del ingreso que no se entrega a los ganadores es asignada a fondos especiales, a menudo a educación. De esta manera, la lotería es vendida como una situación de ganar ganar: unos pocos ganan mucho, algunos ganan poco, la mayoría pierden casi nada, y todos mejoramos por medio del fondo adicional que se dedica a causas buenas como la educación pública.

Sin embargo, hay dos elementos perdidos en esta narrativa simple, y ellos tienen que ver con los ganadores y perdedores no vistos en el sistema entero.

Aquellos que juegan a la lotería son, con un margen amplio e impresionante, predominantemente pobres. Los pocos dólares al año que la clase media o alta pueden gastar en billetes de lotería, en sorteos especiales o rellenando botas de Navidad, es muy diferente a la experiencia de juego de muchos de los jugadores pobres.

Como lo ha demostrado un estudio, aquellos en el quintil socio económico más bajo tienen una probabilidad una y media veces mayor (61%) que otros grupos (42-42%) de haber jugado a la lotería durante el año anterior. Y los pobres no solamente juegan con mayor frecuencia, también gastan más.

En hogares con ingresos menores a10,000 dólares al año, alrededor del 6% es gastado típicamente en loterías. Como lo apunta otro estudio, «los científicos sociales están de acuerdo en que hay una relación inversa entre la posición socioeconómica y el jugar lotería. Los individuos de bajo ingreso gastan una proporción mayor de sus ingresos en billetes de lotería que aquellos con ingresos mayores».

Así que, si los perdedores del sistema de lotería en realidad pierden mucho y los ganadores no reciben premios carentes de problemas, ¿quiénes en realidad ganan con el sistema entero? La respuesta es bastante clara: el gobierno es el gran ganador de los esquemas de lotería.

Se supone que los ingresos de las loterías financian funciones gubernamentales, e incluso si presuponemos la beneficencia general de la actividad de gobierno, la realidad es que las loterías a menudo no resultan en gastos mayores medibles dedicados a las funciones prometidas.

Patrick Pierce, un profesor de ciencia política en el St. Mary’s College en Indiana, resume algunos de sus hallazgos sobre el juego en los Estados Unidos: «encontramos que aquellos estados con loterías para la educación resultaron gastar menos en educación de lo que habrían gastado en caso de no haber adoptado la lotería para la educación».

El dinero es fungible, lo que significa que con los ingresos de las loterías dedicados a fondos de educación, más dinero puede ser desviado del fondo general a otras prioridades legislativas.

Los problemas morales de las loterías están cercanamente conectados con estos problemas económicos. Bajo los regímenes de lotería, los fondos fluyen de los pobres a los ricos y de la gente hacia el gobierno. Y no solamente el gobierno domina económicamente más y más a las personas como resultado de estos monopolios de juego, promueve una cultura de especulación y despilfarro que genera mayores dependencias y corrupción.

El filósofo político Edmund Burke (1729-1797) detectó un gran peligro de la promoción gubernamental del juego. Partiendo de juegos aislados de azar e incluso sindicatos de lotería, Burke aconsejó, podría venir una cultura más amplia de especulación y búsqueda de fortuna que empobrecería a la nación.

Hablando de Francia, cuyos legisladores Burke reconoció como «los muy primeros que han fundado una república sobre el juego y le han infundido este espíritu como un soplo de vida», Burke escribió que,

«el gran objetivo de estas políticas es metamorfosear a Francia de un gran reino a una gran mesa de juego; convertir a sus habitantes en una nación de apostadores; hacer a las especulaciones tan amplias como la vida; mezclarla con todos sus asuntos; y desviar el total de esperanzas y miedos de la gente, de sus rumbos útiles, hacia impulsos, pasiones y supersticiones de aquellos que viven de la suerte».

En tal sistema el propósito correcto de la ley es puesto al revés: donde se supone que el gobierno debe servir a la gente, bajo una red pública de juego las personas se convierten el peones de legisladores mezquinos.

Entonces, dice Burke, la ley «es corrompida, dando revés a su naturaleza y política, y expresamente esforzando al sujeto a esta mesa destructiva, haciendo que el espíritu y los símbolos del juego penetren en los asuntos más pequeños, y comprometiendo en él a todos, y en toda cosa, una enfermedad epidémica de esa clase se difunde la más terrible de lo que ha aparecido en el mundo».

Donde los gobiernos no solamente toleran sino que en realidad promueven el juego como un bien público, la ruina de la sociedad pronto vendrá haciendo que el carácter del pueblo degenere y se derrumben las instituciones sociales.

Burke asocia a la promoción del juego, incluyendo a las loterías, a los más amplios defectos de la especulación financiera y la inestabilidad monetaria, en cuyo caso, nos previene Burke, «la industria debe desaparecer. La economía saldrá de su país. La cuidadosa prevención no tendrá existencia».

Los avisos de Burke a Francia acerca de los peligros de una nación fundada «sobre el juego» son hoy justamente aplicables a los Estados Unidos. Por tanto, haríamos bien en reconocer los peligros morales y económicos de las loterías y de otras formas de juego promovidas por los gobiernos. La única manera segura de ganar es, entonces, dejar de jugar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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