Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Más Allá de Maslow
Eduardo García Gaspar
14 septiembre 2016
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
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La principal motivación humana. Ese fue el tema de una conversación con un amigo. desafortunadamente demasiado breve, pero afortunadamente nada trivial.

Todo comenzó con eso de que el poder es la motivación central de las personas. Tener dominio sobre otros. Todo eso de someter, sujetar; incluso abusar y oprimir. ¿Es eso la causa de la conducta humana?

Seguramente no. Debe haber otros acicates que muevan a las personas a actuar. ¿Es la supervivencia ese motivo de conducta? Quizá sí, pero tiene demasiadas posibilidades de manifestación. No importa tanto sobrevivir como la forma en la que se intenta hacerlo.

En fin, fue una conversación que se me quedó en la mente y que me motivó a escribir algunas consideraciones al respecto.

Comienzo con una. Sí, la motivación del poder sobre los demás debe ser importante, lo que mueve a muchos. Es más, quizá sea la motivación humana más visible. Sin duda la que más se ve en la historia del mundo, que tanto énfasis pone en las guerras y los conflictos políticos.

No solo eso, esta motivación es, me parece, la más usada en el campo político. Hay en esa zona una idea subyacente que sirve de explicación multi-usos para resolver todo conflicto. Es el dominio de la burguesía sobre el proletariado, de los hombres sobre las mujeres, de una raza sobre otra, de lo que a usted se le ocurra.

¿Realmente es el poder la explicación global humana? Sin duda es una de ellas. No tengo duda de que las ansías de poder movieron a muchos y los siguen moviendo, especialmente en la zona política. Si no me cree, vea el ejemplo de D. Ortega en Nicaragua.

Pero no veo eso en otras conductas de todos los días. Menos visibles, menos espectaculares, pero cotidianas y numerosas. El joven que se contrata con Uber para servir de chofer y pagar sus estudios; la esposa que lleva y trae de la escuela a sus hijos; el hombre que se dedica a investigador en una universidad despreciando ofertas millonarias de empresas.

Ninguno de ellos tiene conducta que muestren deseos de poder sobre otros. Sin remedio esto nos lleva a la célebre pirámide de Maslow. Veamos esto con brevedad.

Las necesidades mas básicas cuya satisfacción motiva a la conducta son las fisiológicas y de seguridad. Cosas como comer, beber, vestir, casa, protección. Son asuntos de supervivencia mínima.

Luego vienen los otros tres niveles más altos. Son necesidades sociales, como la amistad y la pertenencia; cosas personales como la libertad, el reconocimiento; y las cosas relacionadas con los logros, como alcanzar metas usando el talento propio.

No está mal, pero hay un vacío. Después de las necesidades de supervivencia, en los siguientes tres niveles, tienen explicación las conductas de Chávez y Maduro en Venezuela, pero también las de un mártir en el circo romano, las del investigador clínico y las de cualquier persona ganándose la vida como programador de páginas web.

Me refiero a lo que mueve a la conducta humana en sus formas de satisfacer necesidades. Por ejemplo, Maslow apunta en el último nivel, el más alto, el alcanzar el potencial propio. Sí, correcto, pero ¿cómo se alcanza?

Alejandro Magno tenía la idea de realizar su potencial por medio de la conquista bélica, no muy diferente a A. Hitler. Pero eso es muy distinto a lo que hizo Jacques Hamel en Francia hace poco.

Eso es lo que creo que bien merece una segunda opinión. Primero, entender que hay otras motivaciones humanas adicionales al deseo de poder y dominio sobre los demás. Sí, existe esa causa de conducta y ella es muy visible. Resulta comprensible llegar a pensar que es la causa central de la conducta humana.

Segundo, aceptar que existen otras motivaciones, que son muy diferentes y que pueden pasar desapercibidas. No son tan visibles. Lope de Vega, sin duda, no tenía la motivación del poder para escribir «unas 1800 obras de teatro (además de 3000 sonetos, 3 novelas, 4 novelas cortas, 9 epopeyas, 3 poemas didácticos)».

Tampoco es fácil encontrar un deseo de dominar a otros en un profesor que enseña Álgebra. Intente explicar si fue el poder lo que movía a van Gogh al pintar La Noche Estrellada.

Más aún, intente explicar como ansia de poder la conducta de tanta gente que lo rodea. Encontrará de seguro algunos casos, pero no todos.

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