Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Moral e Imposición
Eduardo García Gaspar
2 noviembre 2016
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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La visión común es la de considerarlo una «imposición». Quien sea que proponga una moral diferente a la propia es visto como alguien que quiere imponer sus ideas.

En consecuencia, las divergencias de moral se entienden como un duelo de poder.

«Presidente Correa dice Iglesia le quiere imponer su visión sobre el sexo». diariode3.com

El opositor es concebido como un «imponedor» de su moral y que es diferente a la propia.

Pensar así es primitivo pues, al ver el conflicto como un duelo de poder e imposición, impide el análisis y la posibilidad de encontrar la verdad. La discusión es ganada por quien tenga más poder de su lado y eso significa, pragmáticamente, convencer al gobierno.

Hagamos lo opuesto, dejemos que la razón sea usada y veamos el tema con tranquilidad.

Todo pensamiento moral, el que sea, si se precia de razonable, necesita un respaldo. Algo en lo que se apoye y sostenga.

Revisando la historia del pensamiento moral, pueden encontrarse tres grandes respaldos, posibles de combinarse en alguna dosis.

Uno es el respaldo al estilo griego: somos humanos con «deseos y disposiciones» que deben formarse y educarse para el «reconocimiento y consecución de ciertos bienes».

Esto implica la existencia de algo que se llama «bueno» en el sentido de que desempeña bien su labor y alcanza su propósito (como la honestidad en un gobernante, o la exactitud en un reloj).

Segundo, el respaldo que dan los mandatos de Dios, las cosas que ordena y que prohibe, como se hace en el Cristianismo. Por definición, siendo Dios el ser perfecto y único, sus reglas morales son las correctas y deben seguirse con castigo y premio conocido con anterioridad.

Tercero, algo más actual, el respaldo de considerar moral a eso que permitirá mejor llegar a lo que nosotros queremos. Lo entiendo como una moral de eficiencia que considera bueno a lo que sea la voluntad personal y moralmente positivo a lo que mejor permita alcanzarlo.

Entre esos respaldos hay diferencias. Una de ellas me parece clave: el griego y el cristiano tienen en común alguna noción de un «ideal», algo a lo que debe aspirarse pensando que la persona debe aspirar a mejorar, a ser alguien superior a lo que es ahora. Hasta cierto punto eso las hace posibles de hacer compatibles (Santo Tomás de Aquino).

El tercer tipo de respaldo no es propiamente un asunto de ideales personales, sino uno de alcanzar la meta buscada con el método ideal. Esto abre la puerta a asuntos como el del sexo como un derecho al placer creando formas que eviten las consecuencias indeseables como embarazos (el aborto es una solución eficiente, o los anticonceptivos).

Regreso al inicio. Las soluciones entre los tres respaldos morales son posibles entre el respaldo griego y el cristiano pues ambos contienen ese idealismo que concibe como posible el esfuerzo humano para llegar a lo bueno, sea esto definido por la naturaleza humana o por los mandatos divinos.

Entre ellos y el respaldo de la eficiencia ideal del método para lograr alcanzar lo que cada quien considera bueno, hay posibilidades significativamente menores de conciliación. Para unos el autocontrol de los instintos sexuales es positivo para aspirar a una mayor altura humana, pero para otros es negativo y niega esa misma naturaleza.

Esta grave dificultad para conciliar al tercer respaldo deriva en una posición tan áspera que tiene una solución pragmática efectiva pero incorrecta y peligrosa: dar al gobierno aún más poder del que tiene.

No sorprende entonces la tendencia actual hacia el gobierno que no solamente interviene en la economía, sino también en la moral (intervencionismo moral)

La combinación es explosiva de consolidarse esta ampliación del poder gubernamental. Un resultado final totalitario en el que la razón poco o nada puede hacer en contra de la coacción política y la solución es ese intervencionismo moral, dando una ventaja importante al socialismo.

El socialismo, en su esencia, entiende muy bien al tercer respaldo: el gobierno es la forma eficiente de alcanzar sus metas de poder; cuanto más poder tenga, mejor. Es decir, cuantos menos problemas puedan solucionarse por la vía de la razón, más poder tendrá el gobierno.

Cuantos más asuntos se encuadren dentro de la noción de «imponer», más crecerá el gobierno.

Pretendiendo evitar que otros impongan sus ideas, el socialismo impondrá las suyas, apropiándose de movimientos como el del feminismo y la homosexualidad (Véase El Libro Negro de la Nueva Izquierda: Ideología de género o subversión cultural).

Post Scriptum

Claramente para esta columna usé intensamente a Alasdair MacIntyre, A Short History of Ethics. Los entrecomillados son de él.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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