Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nosotros, Los Papanatas
Eduardo García Gaspar
5 mayo 2016
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Quizá sea un asunto de ideología . Una consecuencia de ideas preconcebidas.

De nociones aprobadas anticipadamente, sin mucho pensarlo. Incluso un caso de no-ideas. Me explico.

Y lo hago con un caso real. El de una persona, un estudiante con una ideología y cómo hizo llegar a conclusiones asombrosas.

Sostuvo él, sin darse mucha cuenta de ello, que, entre empleados y empleadores lo que uno gana el otro pierde. No había posibilidad de que ambos ganaran o perdieran.

Al salario, al sueldo, de empleados y trabajadores, debía dedicarse todo el ingreso de la empresa. Hacer lo contrario, era una injusticia. Esta fue su conclusión principal: que sueldos y salarios debían ser del mismo monto que tuvieran los ingresos de la compañía.

Aseguró, también, que las utilidades y ganancias de las empresas era literalmente un robo al obrero, al que no se le paga la totalidad de su trabajo cuando recibe solo un sueldo y el propietario recibe ganancias.

Creo que el punto está claro. Para tener esas opiniones es necesario partir de ciertas premisas. Esas premisas colocan al patrón en guerra con el trabajador: entre ellos hay un conflicto absoluto porque lo que el patrón gana es un robo al trabajador.

¿Se da cuenta el estudiante de la existencia de esas premisas? Tal vez, pero no de manera diáfana y consciente.

Esas premisas están allí, «en la nuca» y no son realmente explícitas. Pero son esas ideas ocultas, esas premisas implícitas, las que hicieron que el estudiante dijera con toda convicción que «los capitalistas deben desaparecer».

En otra ocasión, fue una profesora de ciencias sociales la que me aseguró que los empleadores abusaban de sus empleados, que les pagaban poco, que los explotaban. Dijo que los empleadores eran «villanos» y los trabajadores, sus «víctimas».

Esa es precisamente la premisa de fondo. Al menos la mencionó, aunque tomándola como una realidad incontestable, cuando solo es una suposición a probar.

Puede ser negada con facilidad mostrando casos de, por ejemplo, empleados que roban, que no trabajan, que mienten, que hacen mal su trabajo. Empleados que no son ya las víctimas que ella presupone.

Llegamos así a lo que bien vale una segunda opinión. Una ideología es ese conjunto de conclusiones, numerosas y variadas, que se piensa son verdaderas, que además explican todo o casi todo, y que están sostenidas por una premisa que rara vez sale a la superficie.

Tome usted, por ejemplo, al socialismo y sus variantes, como el estado de bienestar y el intervencionismo económico. Sus conclusiones son muy conocidas. Usted las puede encontrar en las plataformas de los partidos de izquierda.

Un ejemplo, el del PRD en México:

«El PRD, desde su fundación, considera que el Estado debe tener la rectoría e intervención en las áreas estratégicas fundamentales y prioritarias del sector productivo, como son alimentación, producción de energías limpias, telecomunicaciones, procesos de alta tecnología, infraestructura, medios de comunicación, sistemas financieros y transferencia tecnológica para el desarrollo nacional y regional, refrendando la propiedad y dominio para la Nación de los hidrocarburos y espectro radioeléctrico y la recuperación de bienes fundamentales que garanticen nuestra soberanía. El Partido se opone a todo tipo de privatización.»

Es un buen resumen de esa mentalidad que puede encontrarse en otros partidos de ideología igual o similar.

Desnuda la propuesta esencial es simple: el gobierno debe intervenir mucho y sistemáticamente en la economía y en la vida de la sociedad. Por ejemplo, esta propuesta de Syriza, el partido griego de izquierda :

«Nacionalización de los bancos. Nacionalizar las antiguas empresas públicas de sectores estratégicos para el crecimiento del país (ferrocarriles, aeropuertos, correos, agua…) […] Nacionalizar los hospitales privatizados. Eliminar toda participación privada en el sistema público de salud».

Lo que importa ahora es encontrar cuál es la premisa oculta que justifica esa conclusión, la de una intervención creciente del gobierno en la vida de sus ciudadanos. ¿Qué idea justifica esa idea central de la izquierda?

Un amigo tiene una respuesta muy cristalina. Dice él: «El socialismo justifica todas sus propuestas suponiendo que los ciudadanos son idiotas y los gobernantes son inteligentes».

Es cierto.

La única manera de justificar en su fondo las propuestas de la izquierda es presuponer que que usted y yo somos unos tontos bobalicones que nada podemos hacer bien por nuestra cuenta. Y si se presupone también que los gobernantes son avispados y lúcidos, entonces resulta lógico que los brillantes se haga cargo de los lelos.

Esa suposición oculta, mucho me temo, es absolutamente falsa.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Nosotros, Los Papanatas”
  1. ramon mitre Dijo:

    muy bueno el art don Eduardo!!! Bendiciones…





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