grandes ideas

El problema de los patrones injustos de distribución de riqueza, de desigualdad. ¿Existe un cierto patrón justo de distribución de riqueza? El examen de esa posibilidad lleva a examinar aspectos de justicia y libertad que presentan objeciones razonables.

Introducción

La desigualdad es vista como un problema grave, como uno de patrones injustos de distribución de riqueza. Para algunos, el de mayor envergadura. ¿Lo es? Probablemente no, al menos como ha sido formulado.

La idea de R. Nozick (1939-2002) propone algo con un fundamento sólido. No hay propiamente patrones injustos de distribución de propiedades o riqueza, mientras ellos sean producto de transferencias voluntarias de propiedades legítimas.

Para este resumen se usó la obra de Nozick, Robert. 1974. Anarchy, state, and utopia. New York: Basic Books. Y también el libro de Bruce, Michael, and Steven Barbone. 2011. Just the Arguments: 100 of the Most Important Arguments in Western Philosophy. Wiley-Blackwell, capítulo 67, “Nozick´s Wilt Chamberlain Argument” de Fabian Wendt.

Punto de partida, la justicia

La exposición inicia con una teoría de justicia. La que entiende como justa a cualquier distribución de propiedades que haya sido la consecuencia de acuerdos voluntarios libres transfiriendo propiedad justamente adquirida.

Patrones de distribución

Por consiguiente, la distribución de riqueza no tiene un patrón determinado y específico para que ella sea considerada justa.

Cualquier patrón de distribución de riqueza que se tenga es justo mientras se cumplan los requisitos anteriores. Más aún, significa una posición opuesta a la redistribución propuesta por los estados de bienestar y las políticas igualitarias.

Los partidarios de las redistribuciones proponen que existe un patrón de distribución que es justo, según ellos, y que implantarlo es un deber del gobierno.

Esos patrones de redistribución que ellos definen pueden ser variados, como la igualdad de bienestar, o igualdad de recursos. Y los ven como el remedio a los patrones injustos de distribución de riqueza que existen.

El argumento de W. Chamberlain

Con esa base arranca el argumento de Nozick, conocido como el argumento de Wilt Chamberlain, el famoso basquetbolista.

Su intención es mostrar que las teorías de justicia que proponen un cierto patrón de distribución de propiedades o riqueza no son aceptables, incluyendo las teorías de igualación.

El punto de arranque es entender como una situación que no presenta problemas esa en la que alguien con libertad transfiere su propiedad a otras. Una transferencia, mientras sea voluntaria, no presenta problema alguno.

Por ejemplo, la decisión libre de personas que le pagan a un deportista por el verlo jugar. Quieren ver a Chamberlain en acción y están dispuestas a pagar por eso.

Esta transferencia de propiedad, es obvio, alterará el patrón de distribución existente hasta ese momento. Después del pago al deportista se tendrá otra distribución diferente a la anterior.

La alteración de la forma de la distribución de propiedades es inevitable con cada transferencia voluntaria. El patrón de la distribución de propiedades está en un proceso constante de transformación. La libertad produce esas modificaciones del patrón.

Si estas modificaciones son justas, será difícil argumentar en favor de la preservación de un cierto patrón predeterminado de distribución de bienes. Es una refutación de las propuestas de que existen patrones injustos de distribución de riqueza que deben corregirse.

El caso de una propuesta de patrón predefinido

Supóngase una distribución con un cierto patrón propuesto por alguien, por ejemplo, la posesión de una parte igual de propiedades para todos. Todos en esa sociedad tendrían una riqueza igual.

Una vez implantada esa distribución, se anuncia que un deportista tiene gran demanda y los equipos se disputan al jugador. Eso es lo único que sucede en esa sociedad, lo que ayuda a entender el argumento.

El deportista negocia con uno de los equipos un contrato que tiene una cláusula: él se lleva una porción del precio de los boletos que los fanáticos pagan para entrar al estadio, por ejemplo, 25 centavos, dice Nozick.

Comienza la temporada y los aficionados acuden al estadio para verlo jugar. Termina la temporada y se sabe que se vendió un millón de boletos. Es decir, el deportista ha ganado 250,000 dólares.

Al término de la temporada existe una distribución diferente a la primera en la que cada quien tenía una parte igual. El deportista tiene ahora una parte mayor. ¿Es injusta esta nueva distribución?

Será difícil argumentar que es uno de los patrones injustos de distribución de riqueza.

Las personas usaron parte de sus bienes en la primera distribución transfiriendo una parte de su propiedad con libertad y se ha llegado a una distribución diferente que fue modificada por el uso que las personas dieron a sus propiedades.

Propiedades sin libertad de uso

Sería absurdo que ellas tuvieran propiedades y no pudieran usarlas con libertad, así sea pagar por ver a un deportista.

Muchos suponen que una sociedad es justa solo cuando en ella existe una distribución de propiedades y bienes que tiene un patrón igualitario.

Perder ese patrón igualitario de propiedades, se piensa, convertiría en injusta a esa sociedad.

Pero cuando las personas usan sus propiedades esas conductas modifican el patrón original de distribución de propiedades y usar esas propiedades personales con libertad no es algo injusto ni indebido.

Al contrario, sería injusto impedir que las personas usaran sus propiedades con libertad.

Es decir, el patrón modificado de distribución de propiedades es producto de acciones justas y no puede producir un patrón injusto.

El patrón que sea que se tenga y que sea producto de acuerdos voluntarios libres transfiriendo propiedad justamente adquirida, no puede ser injusto.

Un esquema que explica

Si en algún momento, por ejemplo, un gobierno realiza una distribución de propiedades según algún patrón que considere sea de justicia. Quizá una parte igual para cada familia en el país, el punto de partida será este patrón de distribución, D1.

A partir de ese momento, las personas usan con libertad esa propiedad, tomando decisiones diversas, millones de ellas, entre las que está la decisión de ir a los partidos de cierto jugador.

Eso produce otra distribución D2 posterior, la que es justa por ser el producto de transferencias libres y voluntarias de propiedad personal legítima.

La conclusión es lógica, las futuras distribuciones, las que sean, serán también justas porque son producto de acciones libres de transferencia de propiedades legítimas.

No hay por tanto un patrón de distribución que sea injusto si se cumplen esas condiciones.

Otras ideas posibles

Es posible especular acerca de algunas ideas que el argumento de Nozick trae a la mente al examinar el problema de patrones injustos de distribución de riqueza.

El problema de la distribución cambiante

El argumento de Nozick centra su atención en la distribución cambiante de propiedades, lo que deja ver un proceso de distribuciones dinámicas y que nunca permanecen estables.

Si jamás dejan de cambiar las distribuciones, cada segundo, eso presenta un problema serio para quien sea que quiera imponer un patrón preestablecido de propiedad.

Se tendrá que redistribuir a diario (o cada hora) si se desea mantener el patrón inicial considerado el ideal. O bien, tendrá que prohibirse que las personas usen sus propiedades personales, lo que es un absurdo.

Beneficios mutuos

Otro centro de atención de Nozick es la distribución de propiedades en una de sus manifestaciones, la de la nueva distribución que se obtiene con el deportista teniendo ahora una cantidad mayor a la que tenía antes; y el resto teniendo una cantidad de menor.

Pero no es esta la única óptica posible, pues el aficionado que pagó por ver al deportista también obtuvo un beneficio, el placer de verlo jugar, algo que no está contabilizado en el patrón nuevo de distribución.

Quien recibió la propiedad de otros en una trasferencia libre y voluntaria de propiedad legítima dio a cambio algo de beneficio y eso merece también atención.

Y, más aún, abre la posibilidad a que cada nueva distribución de propiedades sea mejor a la anterior, pues ambas partes salen ganando con la transferencia, o mejor dicho, el intercambio.

La caridad siempre es posible

Nada hay en la idea de Nozick que cierre la posibilidad de transferencias de propiedad personal destinada a la ayuda a los demás. Todas esas trasferencias de propiedad alterarán a la distribución existente, logrando otra que seguramente será mejor que la anterior.

Lo que logra la idea de Nozick es mostrar el error en la idea de suponer que existen patrones injustos de distribución de riqueza. Y que pueden crearse otros patrones predeterminados de distribución de propiedades que son superiores a los primeros.

No, la justicia de la distribución de propiedades no tiene un patrón justo fijo.

Y algo más…

Conviene ver ¿Funciona la distribución de la riqueza?, Los impuestos son trabajo forzado, esclavitud, Políticas redistributivas, significado.

Bonus track: más sobre la injusta distribución de la riqueza.

Es injusta la distribución de la riqueza ¿o no?

Por Eduardo García Gaspar

Una de mis grandes aficiones es la de descubrir ideas que son aceptadas en lo general pero que en realidad no tienen fundamento.

Esta es una de las tentaciones que no puedo resistir y viene a cuento porque encontré otra columna en un periódico en la que su autor hablaba de la injusta distribución de la riqueza.

El problema de los patrones injustos de distribución de propiedades y riqueza que antes trató Nozick

La solución simple e inmediata

Algo ante lo cual clamaba por la necesidad urgente de elevar los impuestos de quienes más ganan para dar ese dinero a los que menos ganan.

Este complejo de Robin Hood funciona así.

Un gobierno dicta tasas muy altas de impuestos a los ingresos mayores, recolecta ese dinero y realiza acciones que tienen la intención de llevar esos fondos hasta las personas que son consideradas pobres.

Desde luego en esto existe el problema del Robin Hood a la mitad, que es el quitar a los ricos y luego quedarse con el dinero sin que los pobres vean un centavo. Pero el asunto tiene más de fondo.

El supuesto oculto

Esa idea de la redistribución de la riqueza parte del supuesto absoluto de que en la economía se realiza una distribución injusta de la riqueza o de los ingresos.

Esa es una hipótesis innegable de los partidarios de la redistribución de la riqueza, que es lo que hace a este asunto uno en extremo interesante.

Porque sucedería algo muy sorprendente si pudiera demostrarse que en la economía no existe una actividad distributiva de riqueza.

Es decir, si en la economía de todos los días es posible demostrar que no existe una acción distributiva que reparta riqueza, eso significaría que no podría ser injusto lo que no existe. No podría haber patrones injustos de distribución de riqueza.

Los argumentos de quienes claman una redistribución de la riqueza caerían al suelo.

Los intercambios

¿Hay en las economías una acción que distribuye riqueza? En realidad no.

En una economía no hay distribuciones de ningún tipo. Nadie sale a la calle repartiendo lo que tiene entre las personas que primero encuentra. Ni usted, ni su vecino, ni nadie anda distribuyendo sus bienes.

Cierto que hay acciones de donativos generales, como el dar dinero a los hijos para el fin de semana o cosas más serias como los donativos a iglesias y otras instituciones.

Pero la gran mayoría de las acciones económicas que se realizan no son distribuciones, sino intercambios. Usted intercambia parte de su dinero con la tienda para comprar los tomates que necesita, los chiles, el auto, todo lo que usted compra.

Lo que existe en la economía son eso, intercambios. No hay distribuciones de ningún tipo.

Y, si no hay distribuciones de ningún tipo, entonces no puede existir una distribución injusta de los ingresos. Ese es el gran error de quienes quieren implantar la redistribución de los ingresos acusando de injusto a algo que no existe.

Quien pide una redistribución de los ingresos comete un error de análisis y por eso fallará en sus decisiones.

¿Y los de ingresos bajos?

Sin embargo, es real la existencia de personas que tienen ingresos muy bajos y que viven existencias miserables que deben mover a tratar de remediarlas. El enfoque de los intercambios permite una solución sólida.

Si una persona tiene muy escasos ingresos eso significa que realiza pocos intercambios. Realiza pocos intercambios porque no tiene cosas valiosas que ofrecer a los demás.

Si esa persona poseyera cosas valiosas que ofrecer a los demás, entonces realizaría más intercambios y elevaría su ingreso.

Una persona está en esa posición porque tiene poco capital humano propio: tiene una escasa educación, tiene poca experiencia y, sobre todo, no tiene capacidad productiva.

Lo que esa persona hace, lo pueden hacer muchas más. Es lógico que no tenga ingresos razonables.

Pero los puede tener si eleva su capacidad de ofrecer a otros cosas que los demás quieren y para ello necesitan elevar su capital personal.

La pobreza vista así no es el resultado de una mala distribución de la riqueza, sino de la imposibilidad de esa persona para ofrecer cosas valiosas a los demás.

Y eso se remedia elevando la capacidad de intercambiar de la persona, empezando por subir su educación y capacidad de trabajo. No, el remedio no está en la redistribución de la riqueza.

Y algo más para quien no resista la tentación:

[La columna fue actualizada en 2019-12]