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Pobreza: Soluciones Reales
Selección de ContraPeso.info
21 noviembre 2016
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Ray Nothstine. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es «A ‘Hillbilly Elegy’ for family and civil society».

Es una triste ironía que, desde el surgimiento de la agresiva guerra contra la pobreza lanzada por el gobierno federal en los años 60 en los Estados Unidos, muchas de las causas subyacentes de las dificultades económicas han sido descuidadas o ignoradas.

Mientras que el gobierno tuvo algunos avances logrando cierto progreso en necesidades materiales básicas, no ha dado respuesta al más profundo dilema de la dependencia y de la desesperanza que enfrentan muchos estadounidenses.

Un libro que resalta el problema y que está recibiendo mucha atención este año es «Hillbilly Elegy», de J.D. Vance. El autor utiliza su propia historia personal para mostrar a una cultura en crisis dentro de la clase trabajadora blanca, especialmente en los Apalaches.

Cuando el presidente Lyndon Johnson lanzó sus programas de la Gran Sociedad hace más de 50 años con una visita al icónico este de Kentucky, eso produjo patéticas imágenes de familias viviendo en chozas en ruinas. Esta región continua acechada por la pobreza.

En gran parte, el problema, como lo explica Vance, está envuelto en la decadencia cultural y familiar. Vance, quien declara que «La pobreza era una tradición familiar», fue capaz de liberarse del ciclo y escapar de un futuro caótico yendo a vivir con una abuela. La estabilidad en la casa trajo consigo la posibilidad de cambiar la trayectoria de la propia vida.

«Ya existen en la comunidad las soluciones a la pobreza en los activos que ella tiene, siendo los principales el ingenio humano y las familias sólidas», ha afirmado la declaración de principios de la iniciativa PovertyCure del Instituto Acton.

Ignorar las soluciones arrojando continuamente dinero y leyes federales a la pobreza es un subsidio y no una solución.

La erosión de aspectos de la vida civil, específicamente a esos programas y manos caritativas que están más cerca de los necesitados, ha sido particularmente devastadora para las regiones en las que la pobreza es prevalente.

Del mismo modo, Vance resalta un derecho que se volvió cristalino durante su estancia en la Yale Law School: «las redes de personas e instituciones que nos rodea tienen un valor económico real». Es un recordatorio poderoso de los peligros de ver a la pobreza solamente como problema económico por resolver.

Esto fue reiterado con la publicación del reporte sobre la pobreza del Census Bureau en septiembre. Logros modestos son evidentes en los datos del censo mostrando que la tasa de pobreza pasó de 16% en 2014 a 14.8% en 2015. Esto es todavía mayor que hace una década.

Mientras que muchos de los sumidos en la pobreza están mejorando desde una perspectiva material (casi dos terceras partes de ellos tienen televisión de cable o satelital), la dependencia del gobierno continúa en aumento.

Por supuesto, la dependencia es agravada por el declive de la sociedad civil, lo que disminuye el espacio entre la dependencia individual y el gobierno. En 2012, cuando el Partido Demócrata lanzó un video en su convención que declaraba «el gobierno es la única cosa a la que todos pertenecemos», eso fue un sutil recordatorio de la creciente dependencia.

La buena noticia es que grandes sectores de la sociedad estadounidense todavía tienen comunidades y familias saludables. Esto pudo verse durante la inundación de agosto en Luisiana.

Mientras que la Federal Emergency Management Agency (FEMA) tuvo para variar un desempeño adecuado, de ninguna forma pudo igualar la ayuda inmediata de ejércitos de valientes ciudadanos voluntarios quienes tomaron la iniciativa de rescatar a miles en sus propios barrios y con sus propias embarcaciones.

Los desastres recientes en el sur de los Estados Unidos, como el huracán Katrina, los tornados que causaron estragos en Alabama y las inundaciones de este verano en Luisiana, muestran las enormes ventajas que las iglesias y otras instituciones de caridad tienen sobre el gobierno para satisfacer las necesidades de las personas.

Después de Katrina, muchas organizaciones caritativas descentralizadas, especialmente en las iglesias, mejoraron marcadamente sus métodos de respuesta ante desastres aprendiendo de los errores que habían cometido con el huracán más costoso de los Estados Unidos.

En contraste, 50 años después, la guerra del gobierno federal para acabar con la pobreza continúa mostrando una falta de voluntad para reformarse y aprender de los errores.

Mientras que la pobreza material ha disminuido en parte, una pobreza de dependencia y una falta de esperanza se están apoderando de grandes segmentos de la sociedad.

Tratando de ayudar a la persona humana necesitada solamente con bienes materiales hace continuar al ciclo de pobreza. La única garantía de una salida duradera de la trampa de la pobreza es volver a aprender acerca de la importancia las familias y de la sociedad civil.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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