Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Política, Carácter, Competencia
Selección de ContraPeso.info
22 noviembre 2016
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Jordan Ballor. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es «Politics, Character, and Competition».

El famoso economista F. A. Hayek alguna vez observó que «la orgullosa tarea en la Economía es demostrar a los hombres lo poco que realmente saben acerca de lo que ellos imaginan que pueden diseñar».

Muchos estadounidenses y otros observadores están despertando hoy [9 noviembre], y quizá como yo, están pensando que la política tiene algo que enseñarnos acerca de lo poco que también sabemos. Realmente, la economía tiene algo que enseñarnos acerca de lo que podríamos obtener de un proceso político que está diseñado de una cierta manera.

Los dos partidos políticos principales en los Estados Unidos nominaron candidatos que eran históricamente impopulares. Pero los partidos llegaron a esa situación de dos maneras muy diferentes.

Donald Trump, nominado por el Partido Republicano, era un candidato improbable desde el inicio. Enfrentó terrenos profundos y variados en las elecciones primarias. Y, en contra de lo que casi todas las encuestas y expertos predijeron, Trump ganó. Y ganó. Y ganó… hasta que eventualmente ganó la nominación.

Por el contrario, Hillary Clinton fue la presunta candidata del partido demócrata desde el principio. Bernie Sanders realizó un desafío apasionado y vigoroso en su contra. Sin embargo, su lucha contra Sanders fue ampliamente concebida como un calentamiento previo, una pelea de ensayo con la que Clinton pudiera arrancar su campaña dejando que fluyeran las victorias.

Y sólo para asegurarse de que ella podría amarrar la nominación, el partido demócrata tenía un sistema de súper delegados que podría mitigar, e incluso hasta cierto punto anular, los resultados de las votaciones primarias.

Clinton había sido protegida y aislada de la competencia real en las elecciones primarias, pero no Donald Trump.

Mientras ayer por la noche llegaban los resultados de las elecciones generales, un comentarista político describió a Clinton como «el Jeb Bush del Partido Demócrata». Si el Partido Republicano hubiera tenido en funcionamiento un buen sistema de súper delegados, la probabilidad de la nominación de Trump habría sido muy reducida. Tal vez habríamos visto la nominación de Jeb Bush, o al menos la de algún otro candidato más del establishment.

Aislando a Clinton de un desafío existencial en las elecciones primarias, el Partido Demócrata pensó que estaba colocando a su candidata para una victoria en la elección general.

Pero lo que realmente sucedió fue que un candidato impopular históricamente débil había sido protegido de la competencia real, y en una elección general históricamente desagradable, estos defectos fueron expuestos.

Abriendo un proceso de nominación con amplia diversidad y competencia, el Partido Republicano pensó que podía encontrarse un candidato apropiado y muy bien examinado. Lo que obtuvieron fue un candidato que los expertos creían que no podía ganar hasta llegar al punto en el que no podía perder.

Hay todo tipo de lecciones que aprender sobre lo ocurrido la noche de ayer y en la agotadora temporada electoral. Los exámenes post-mortem ya han comenzado y continuarán por algún tiempo.

Sin embargo, algunas de esas lecciones necesarias tienen que ver con lo poco que realmente sabemos del sistema político que hemos diseñado y lo que en la práctica logra de acuerdo con su diseño.

«Los grandes hombres son casi siempre hombres malos», dijo el historiador británico Lord Acton. Hoy en día no tenemos un sistema político que fomente a la competencia sana, al carácter moral, ni a los verdaderos estadistas.

En cambio, tenemos un sistema que genera desconfianza, envidia y división. De una república que dependía de la salud y la vitalidad de las familias, iglesias y otras formas de asociación, nos hemos convertido en una sociedad (polity) que anima a los «grandes hombres» a surgir, hacernos grandes promesas y, quizá lo peor, intentar comenzar a cumplir con algunas de ellas por medios políticos.

De alguna manera, los Estados Unidos tienen que encontrar una salida hacia adelante. Podemos esperarlo teniendo menos ilusiones acerca de lo que realmente somos capaces de diseñar y con mejores ideas acerca de aquello que es realmente necesario para una sociedad libre y virtuosa.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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