Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Populismo: su Guión
Eduardo García Gaspar
4 julio 2016
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


A diario se ven. Puede ser Correa en Ecuador, o Morales en Bolivia.

O bien, Maduro en Venezuela y la herencia de Chávez. Ortega en Nicaragua, López Obrador en México. Sin olvidar a Obama en EEUU y, por supuesto a Trump.

En todos ellos y en otros más, podemos ver eso que Samuel Gregg llamó «el guión clásico populista».

Cada uno con su propio estilo, a su manera, pero en ellos y otros más, se perciben ciertos rasgos que menciona Gregg y que merecen una segunda opinión:

«[…] (1) desmantelar las restricciones constitucionales al poder; (2) culpar a los extranjeros y los intereses extranjeros por los problemas de su nación; (3) aplicar la lógica de la confrontación doméstica con los designados “enemigos del pueblo”; (4) alimentar un culto a la personalidad alrededor del líder carismático; y (5) crear una gran base de seguidores repartiendo bienes y subsidios estatales».

1. Desmantelar las restricciones constitucionales al poder. Ellos quieren y necesitan un poder ilimitado para imponer sus ideas desde arriba a toda la sociedad. Odian la división del poder, rechazan la libertad, abominan a la oposición, aborrecen las leyes, detestan las limitaciones constitucionales.

Su ambición única y obsesiva es llegar y mantenerse en el poder como forma única para implantar sus ideas sin negociación, ni consensos, ni limitaciones. Para ello pocas cosas tan molestas puede haber como legisladores, jueces, partidos políticos que no le sigan sin condiciones.

2. Culpar a los extranjeros de los problemas de su nación. Siempre necesitan un enemigo de la gente, del pueblo, al que él se compromete combatir. Un enemigo con nombres conocidos: neoliberalismo, imperialismo, extranjeros, burguesía, idolatría del mercado y otros más que son los responsables de todo mal en el país.

3. La confrontación doméstica con los designados enemigos del pueblo. El enemigo es colocado como el antagonista del pueblo, el causante de todo mal. Es la explicación total de lo malo que sucede y contra lo que el populista luchará.

El régimen del populista es uno de lucha, complots y confrontación continua y para eso necesita todo el poder. Cualquiera que se oponga es un enemigo del pueblo, un traidor nacional.

4. Un culto a la personalidad alrededor del líder carismático. El populista necesita adquirir una imagen por encima de lo humano. Necesita ser un iluminado, con dones especiales para conocer la voluntad del pueblo e identificar enemigos ocultos. Sería absurdo imponerle limitaciones al poder de quien salvará a la nación.

5. Una gran base de seguidores repartiendo bienes y subsidios estatales. Es el costo material de la sumisión del pueblo. El populista necesita mostrar resultados tangibles que comprueben su compromiso, como dar becas, repartir despensas, dar casas y similares.

Es el precio que se paga por mantener la lealtad del pueblo y nutrir la esperanza de un futuro mejor (solo posible si el líder se mantiene en el poder).

A esos cinco puntos del guión populista, pueden añadirse otros también básicos.

6. Una fuente de ingresos considerada inagotable. Es el medio que permite financiar las promesas del populista y que le produce una falta enorme de preocupación al respecto. Cree que aumentando impuestos su régimen se mantendrá ad infinitum, o expropiando propiedades, o recibiendo ingresos petroleros podrá seguir sin límite alguno su programa.

El programa de López Obrador en México, por ejemplo, supone que los recursos son ilimitados.

7. La noción de un régimen ideal que proveerá la felicidad nacional siempre y cuando él se mantenga en el poder. Puede ser el marxismo y sus variaciones, el socialismo del futuro, el justicialismo, o lo que sea que pueda dar un nombre a su proyecto de utopía nacional. Retirarle el poder sería un suicidio nacional imposible de aceptar (recuerde a Cuba).

Estas partes del guión populista las poseen todos los gobernantes, o casi todos, como un efecto colateral indeseable de la democracia y las elecciones que pueden ganarse solo si se cautiva al electorado. Y nadie tan eficaz como el populista para hacer esto.

Usted puede encontrar esos siete rasgos en pequeños detalles:

«Desde inicios de su gobierno, Rafael Correa ha sido implacable contra la libertad de prensa. Ello a través de la confiscación de canales de televisión, sentenciando a diarios y periodistas […]». El País

«El vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, dijo este martes que los enemigos de Venezuela, dentro y fuera del país, conspiraron contra Chávez, y aseguró que algún día existirá “prueba científica” de que al presidente el cáncer le fue inoculado». Expansión

«El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, llamó hoy a la Policía Nacional a actuar con lealtad a su propia identidad como institución nacida de un proceso revolucionario y “no dejarse marear por los cantos de sirena” de los “enemigos del pueblo”». La Prensa Gráfica

«Desde luego que nuestro pueblo sabía perfectamente bien qué se proponían los imperialistas yankis; nuestros pueblos están perfectamente informados de sus intenciones; nuestro pueblo […] sabía que esa conferencia no tenía otro propósito que promover nuevas agresiones y nuevos complots contra nuestro país». F. Castro (1962)

«“No me importan las guerras comerciales cuando estamos perdiendo 58,000 millones de dólares al año”, declaró Trump en un debate el 25 de febrero, en referencia al déficit comercial de Estados Unidos con México en el 2015». Forbes

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