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Posterror
ContraPedia ContraPedia
14 julio 2016
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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Las consecuencias sorpresivas e imprevistas de medidas de gobierno necesitaba un nombre . En aras de remediar esa falta del idioma, se ofrece un remedio siquiera parcial.

Posterror

Término usado con frecuencia, en algún momento conocido como efecto boomerang o ley del efecto contrario imprevisto, muy aplicable en política y que se refiere a los efectos negativos e indeseables que tienen medidas o decisiones gubernamentales de apariencia inmediata muy loable.

Si bien este fenómeno data de tiempos inmemoriales, su primera expresión formal se ha encontrado en un manuscrito medieval de Mikulov, República Checa, de autor desconocido y en cuya parte medular se lee el siguiente texto.

«Nos reímos mucho cuando bebiendo una cerveza, Micha dijo que por ley le habían prohibido casarse con Litwa pues la autoridad del pueblo había decretado que solo podían contraer matrimonio quienes tenían dinero suficiente para mantener a los hijos en la universidad y que lo que él había hecho era decirle a Litwa que no se casarían por la ley, sino que simplemente vivirían juntos. Eso dio origen a diversos comentarios, como el del que dijo que el alcalde había indicado que sólo daría permiso de circular por la ciudad a las carretas tiradas por caballos blancos, pues los negros no combinaban bien con la nueva estatua de la plaza principal, lo que dio origen a que todo el comercio se desviara de Mikulov y se padeciera una terrible hambruna. . . »

Es claro que el punto de este texto es la referencia clara a esas medidas gubernamentales que tienen un objetivo de supuesta bondad, pero que terminan produciendo efectos contrarios a los intentados, o negativos en la mayoría de los casos.

En otra parte del manuscrito se lee:

« […] otro día, por la tarde, vino el alcalde a tomar una cerveza a la taberna y nos dijo que ya que Milko y Janik se habían descalabrado al caer sus caballos, se impondría la obligación de usar cascos de armaduras viejas que protegieran las cabezas de los jinetes. Le dijimos que era una estupidez porque las caretas de las armaduras impedirían ver los caminos y habría más accidentes. No nos hizo caso. Semanas después encontraron a Milko y a Janik perdidos en el bosque y caídos de sus caballos porque chocaron con ramas de árboles y […]»

La fecha del manuscrito es incierta, pero el eminente Willhem Pfaff ha postulado que dada la calidad del papel y el estilo de la escritura, bien puede ser de principios del siglo 13 y no posterior a finales del 16.

Casi al final del manuscrito se lee algo realmente notable:

«Estábamos en la taberna cuando nos enteramos que las cervezas habían otra vez subido de precio. Ahora no nos reímos sino que fuimos a la oficina del alcalde a recordarle lo que antes le habíamos dicho, porque hacía más de un año que nos dijo que quería impulsar a la economía de la ciudad y que para ello acuñaría más monedas para que la gente comprase más bienes, para lo que fundiría las monedas antiguas y con ese metal acuñaría otras más delgadas y pequeñas de la misma denominación. Le habíamos dicho que eso produciría que los precios de las cervezas y de otros artículos subieran, ante lo que él se rió mucho. Dejó de reírse cuando le dijimos que a nuestros impuestos descontaríamos la inflación».

Aunque el manuscrito no bautiza ese tipo de error con un término específico, en varias ocasiones usa el Latín llamándole «subsequent defectum». El término «posterror», así en Español, apareció en otro manuscrito, uno anónimo del siglo 15, que dice:

«El pueblo entero está sufriendo un terror como jamás habíase visto en estas partes y todos culpan a las consecuencias de las leyes y mandamientos emitidos por las autoridades no tan ilustrísimas como pensaba su Majestad, a quienes se ha ocurrido la idea de colocar un cierto valor de impuestos a las ventanas y puertas de las casas de los avecindados, con lo que se ha provocado que las cierren y tapien y con eso los humos y miasmas no salen de las casas causando enfermedades sin fin. Es un terror posterior que los mismos vecinos con su ingenio ya llaman posterror, o bien Αργά σφάλματος».

El lector debe notar la cierta gracia que existe en la formación de la nueva palabra y que puede ella leerse como post-error, pero también como pos-terror.

ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.





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