Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Problema: Credulidad
Eduardo García Gaspar
6 septiembre 2016
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá sea irremediable. Imposible de desaparecer.

Es la idea de las creencias falsas y fantasiosas que, sin embargo, terminan por ser creídas. Al menos por algunos.

Veamos un ejemplo, uno de 1807.

Una mujer daba la siguiente receta: por la noche, después de las once, ponga una vasija con aceite a hervir; ya hirviendo, arroje en ella un gato vivo y tape la vasija; a las doce, saque al gato y dentro de su cráneo encontrará un pequeño hueso; este hueso hará que quien lo lleve sea invisible pero perderá su poder si pasa por agua.

¿Qué hicieron con ella? No, no la acusaron de brujería, sino de engaño. Eran personas que si pasaban por la Inquisición recibían castigos leves. No, no los quemaban en la hoguera. En todo el siglo 17, la Inquisición en España quemó a cuatro personas, tres en Italia. Ese tipo de engaño era considerado un fraude.

Ahora vamos a 2016, un anuncio en una revista. En él anuncian poder trabajar «a corta y larga distancia» para conseguir dinero y salud a quienes usen sus servicios. Y apuntan que «contamos con el más acertado grupo de especialistas en hacer amarres de toda clase, no importa sexo ni tiempo de separación».

Afirman:

«Te sientes rechazada(o) o no correspondida(o), te es infiel, te maltrata, te engaña ¡Llámanos! Te entregamos el poder del amor, el deseo en 24 horas. Destruimos todo tipo de signo de brujería, hechicería, santería, pobreza, malos vecinos, malas vibras, mal de ojo, salaciones, levantamos negocios, atraemos la suerte en juego de azar».

¿Es creíble eso? El que alguien dude es ya preocupante. Piense en llevar eso al extremo lógico: con ese poder, quien lo posea debe ir directamente a Las Vegas, a Montecarlo y otros sitios similares, para ganar una fortuna. No tendrá una pequeña oficina a la que usted puede acudir.

O vea esto:

«Conozca al Dr. Sebi, un patólogo, bioquímico y herbolario. Él fue a los EE.UU. desde Honduras y está en una misión para curar a la humanidad. Da la casualidad de que ha curado algunas de las enfermedades más mortales del planeta durante casi 30 años. SIDA, el cáncer, la diabetes, el lupus y la epilepsia son sólo algunas de las dolencias que ha revertido por completo».

O el caso de un aceite que cura las enfermedades.

En fin, el asunto parece poderse resumir en una de ingenuidad irreparable, de credulidad constante. Es como si los humanos tuviéramos una faceta de inocencia y puerilidad que nos lleva a dosis variables de candor irreparable.

Definamos esto como un síntoma de credulidad que nos lleva a creer en las cosas menos razonables, menos probables, como la del hueso del gato, o del levantar negocios. No todos lo padecen. Parece darse en dosis variables y cambiantes según las circunstancias. No aplica solamente a remedios contra enfermedades por medio de aceites mágicos.

El síntoma de la credulidad también tiene una manifestación diáfana en la política, cuando algún segmento del electorado cree al pie de la letra las promesas de los gobernantes y, sobre todo, los candidatos a serlo. Digo, porque aceptar que un presidente y su gobierno creen empleos, por ejemplo, es como suponer que existe Santa Claus.

Este síndrome de la credulidad en el terreno político es extendido y, como las leyes de Cipolla  lo apuntan, afecta a más personas de las que pensamos y afectan a todo grupo en una proporción asombrosamente constante: tan ingenuo puede ser un Premio Nobel que un barrendero; un chofer de autobús urbano que un profesor universitario; un artista de cine que un presidente.

Eso es lo que creo que bien vale una segunda opinión, el apuntar los riesgos del síndrome de credulidad en terrenos políticos.

Podemos burlarnos de quienes creen que «Dios nos dio el poder de unirlos e insepararlos [sic] y lo que nosotros unimos, ni el hombre ni brujerías puede [sic] destruir», como dice el anuncio citado antes.

Pero, por lo visto, no se tiene el mismo sentido de burla para quienes piensan que existen remedios mágicos en economía, como cerrar fronteras para generar empleos y prosperar. Sí, quizá sea un padecimiento irremediable este de ser crédulos.

Post Scriptum

Los datos de la Inquisición y de la «bruja» de 1807 los tomé de Lehner, Ulrich L. 2016. The Catholic Enlightenment: The Forgotten History of a Global Movement. Oxford University Press.

Los textos del anuncio aparecieron en una revista llamada TV y Novelas, en una fecha que ignoro.

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