Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Propiedad Privada, la Causa
Eduardo García Gaspar
31 mayo 2016
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


«La propiedad es un robo». La frase, de Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865), ya no es tan citada como en otros tiempos. Aún así, se mantiene en el inconsciente socialista que subsiste.

Conviene, de vez en cuando, por eso, recordar algunas ideas al sobre la propiedad. Para hacer esto, necesito usar manzanas.

Y con las manzanas, pedirle a usted que imagine un escenario teórico en el que existan muchas manzanas, todo el tiempo, sin limitación. Una absoluta e indefinida existencia de manzanas.

En términos más técnicos eso significaría que la demanda de manzanas de usted en este momento no altera la existencia u oferta futura de manzanas para su propio consumo, pero tampoco para el consumo mío y de otros. Las manzanas, más aún, están allí, en cantidades ilimitadas y aparecen en su casa todos los días.

Como un cuento de hadas, la canasta que tiene usted en el comedor tiene siempre manzanas, sin importar cuántas coman los miembros de su familia. Y eso sucede en todas las casas. Sí, sé que es un escenario irreal, pero no es inútil, al contrario.

¿Qué sucedería en este caso de manzanas sin límite? Hay algo no tan obvio que pasaría en ese escenario: desaparecería el robo de manzanas.

No tendría sentido robar manzanas cuando existe una oferta sin limitación. El ladrón de manzanas no podría vender el producto de su robo y, tampoco las necesita él, pues también tiene todas las que quiere.

Exageremos más hasta llegar a un escenario extremo, la abundancia extrema de todo, absolutamente todo, incluyendo iPhones y automóviles. Entonces, sucedería lo mismo, el robo carecería de sentido. A nadie le puedo vender el Porsche que robé y además yo puedo tener uno si quiero, gratuitamente.

Irreal el escenario, pero muy útil, por una razón: permite conocer mejor el escenario real en el que vivimos, el de la escasez de recursos, sean o no manzanas. En este escenario real, la conducta del ladrón tiene sentido (aunque sea indebida). Robando manzanas puede él venderlas beneficiándose.

Y el robo solo puede suceder donde existe propiedad. La propiedad y la escasez de recursos son dos cosas muy próximas, muy ligadas una con otra. Esto nos lleva a otro escenario mucho más real: uno en el que existe escasez de manzanas (y de otros recursos), pero no existe propiedad privada.

Un escenario fascinante que presenta un problema real, el de asignar las escasas manzanas a las personas. ¿Cómo hacerlo? Use usted el criterio que quiera, como tres por familia o una por persona, no importa, siempre tendrá problemas de insuficiencia.

Peor aún, tendrá que imponer un autoridad que por la fuerza implante el criterio que le parezca mejor (un problema de abuso de poder, recuerde a La Rebelión en la Granja). O piense en otro remedio como el de las invasiones bárbaras, o barcos piratas para apropiarse de botín.

Del escenario de recursos exiguos sin propiedad privada, piense ahora en manzanas escasas pero ahora con propiedad privada.

Por ejemplo, usted tiene árboles que producen manzanas y por esa razón, ellas son suyas. Son el producto de su trabajo: sembró los manzanos, los cuidó, recogió las manzanas. Tiene sentido que usted reclame la propiedad de ellas.

Y de esta manera se logra un sistema que soluciona conflictos en el uso de recursos escasos, el de la propiedad personal, una libertad humana central: usted es dueño de lo que produce. ¿Solución perfecta? No realmente.

Seguirán existiendo conflictos. Robarán manzanas que usted produjo. Los gobiernos pedirán manzanas como impuestos. Habrá gente envidiosa que quiera sus manzanas para ellos, o para darlas a otros. Los bárbaros invadirán para saquear. Sin embargo, la propiedad da un principio de solución a los conflictos.

Más aún, siendo usted propietario de las manzanas, podrá intercambiarlas por otras cosas, para variar su alimentación. Es decir, podrá tener una relación pacífica con los propietarios de otros bienes, intercambiando esos recursos, por ejemplo, para tener ocasionalmente una o dos cervezas.

Con otra ventaja que no es tan obvia: necesariamente debe aceptarse que usted es su propio propietario y resultaría indebido que fuera vendido como esclavo por los invasores bárbaros, o trabajara gratuitamente para otro. Después de todo, usted es también un recurso escaso.

Los varios escenarios que examinamos, desde los irreales hasta los posibles, han mostrado la necesidad práctica de la propiedad personal y la han colocado no como un robo, sino como una solución deseable para evitar conflictos violentos inevitables cuando ella no existe.

Lo que me parece admirable es que estas consideraciones meramente prácticas coincidan con otras consideraciones más teóricas y filosóficas, incluso religiosas, acerca de la naturaleza humana, y que tienen un clímax en el mandamiento cristiano «no robarás», pero también en «no codiciarás bienes ajenos».

Post Scriptum

Para esta columna usé la obra de Hoppe, Hans-Hermann. 2007. A Theory of Socialism and Capitalism: Economics, Politics, and Ethics.

Para ser justo,, debo decir que Proudhon no reprobaba, hasta donde recuerdo, la propiedad de la gente común, sino la propiedad capitalista.

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