¿Qué es despotismo ilustrado? La definición de un tipo de gobierno con alta concentración de poder y que presupone la superioridad natural de los gobernantes.

Despotismo ilustrado, elementos

Una definición razonable puede ser lograda haciendo mención de los elementos centrales que le dan forma al concepto:

• También conocido como despotismo o absolutismo benevolente y describe una forma de gobierno del tipo de concentración de poder en la autoridad política.

• El despotismo ilustrado está claramente asociado con sistemas monárquicos ilustrados —los que se sustentan en la racionalidad del gobernante a la que interpretan con benevolencia.

• Describe así a un gobierno racional, ilustrado, letrado, civilizado e instruido que es una herramienta para el combate a la ignorancia y los prejuicios. Es una autoridad cuya misión es educar e ilustrar al ciudadano.

El sabio y buen gobernante del despotismo ilustrado

Alejado de la noción del derecho divino que justificaba a los monarcas, el despotismo ilustrado está cimentado en la idea de un contrato social entre el monarca y sus súbditos. Y presupone que el gobernante es aceptado como ilustrado y bien intencionado.

• El despotismo ilustrado presupone que el monarca y su gobierno aceptan la misión de atender al bienestar de los ciudadanos. Y eso a su vez presupone que el monarca conoce ese bienestar mejor aún que los propios ciudadanos.

Esa hipótesis es la justificación básica que legitima la concentración del poder en el monarca. Si él y su gobierno tienen un conocimiento superior al de los ciudadanos es natural concluir que los gobernantes terminen siendo responsables de la felicidad de sus súbditos.

En otras palabras, este tipo de gobierno se fundamenta en la idea de un déspota bueno, de un tirano benevolente, de un autócrata benigno.

De alguien que educará a la población, que emitirá y obedecerá leyes buenas, que respetará libertades y derechos, que promoverá la prosperidad general.

Si un régimen despótico concentra el poder y podrá abusar de él, el despotismo ilustrado supone que el déspota ilustrado y educado en la racionalidad científica no lo hará. Al contrario, usará su gran poder para el bien de la sociedad a la que gobierna.

La Ilustración

Es la Ilustración la que justifica al poder absoluto del gobernante. Para entender mejor:

«La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual, primordialmente europeo, que nació a mediados del siglo XVIII y duró hasta los primeros años del siglo XIX. Fue especialmente activo en Francia, Inglaterra y Alemania. Inspiró profundos cambios culturales y sociales, y uno de los más dramáticos fue la Revolución francesa. Se denominó de este modo por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la ignorancia de la humanidad mediante las luces del conocimiento y la razón. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces y del asentamiento de la fe en el progreso». es.wikipedia.org

Esa manera de pensar fue la que supuso la conveniencia del despotismo ilustrado. El gobernante, que por definición es justo y sabio, gobernará con benevolencia en favor del bien común.

Una antigua y cándida propuesta

En sus cimientos más profundos, el despotismo ilustrado es una idea tan vieja como inocente. Eso puede ser demostrado examinando su estructura medular de dos elementos:

A. Un gobierno de gran poder concentrado en una persona o grupo de ellas —es la voluntad del gobernante lo que predomina. Para que la sociedad prospere se necesita que todo el poder se concentre en el gobernante. Nada de división del poder.

B. La suposición de que la persona o personas en las que el poder se ha concentrado son superiores al resto en dos aspectos: (1) tienen un conocimiento superior y (2) son moralmente perfectos.

Antecedentes y herencia

Es algo muy similar a la idea platónica del rey-filósofo:

«En la propuesta política no democrática y clasista de Platón los dirigentes deben educarse desde muy jóvenes en las distintas ciencias, en el esfuerzo físico, y en la práctica de la virtud, y cuando hayan alcanzado la madurez ―que Platón situaba en los cincuenta años― deberán encargarse de las tareas de gobierno aquellos que más se hayan acreditado en sus capacidades morales e intelectuales. De ese modo, el gobierno no estará en manos de unos dirigentes elegidos por la mayoría sino en manos de aquellos que han podido acceder al conocimiento de la ciencia verdadera y del Bien: los filósofos».

Tiene el mismo sabor que la idea del partido revolucionario de vanguardia que conducirá a los obreros a la dictadura del proletariado. Es la misma suposición de todo sistema político en el que se cree que el gobernante encarna a la voluntad general.

El despotismo ilustrado muestra la debilidad del razonamiento que supone que la solución política reside en la elección de un buen gobernante, sea un filósofo, un rey ilustrado, o un dictador benevolente. Una fragilidad bien analizada por K. Popper.

Es digno de ser notado que esa misma idea de un gobernante superior en conocimiento y moral es el cimiento que se encuentra en regímenes en Cuba, Venezuela, y otros más.

La misma que sostiene a Syriza en Grecia, a los nacionalistas escoceses en Gran Bretaña y a Podemos en España: un gobierno de poder excedido justificado por la inocente suposición de gobernantes superiores a los ciudadanos.

La elección de López Obrador tiene los mismos aromas del despotismo ilustrado: la suposición de un gobernante que es todo sabiduría y bondad.