Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué es Gasto Social?
Leonardo Girondella Mora
6 septiembre 2016
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


La idea del «gasto social» está llena de connotaciones positivas —rodeada de un aura celestial que aprueba cualquier gasto, por irracional que sea, si llega a ser clasificado como «social».

De acuerdo con una definición adecuada aunque algo vaga, el gasto social es :

«Parte de las erogaciones públicas destinadas al financiamiento de servicios sociales básicos. Según la clasificación propuesta por la Organización de las Naciones Unidas, son los gastos en educación, salud, seguridad social, vivienda, deportes y otros de características similares». Definición.org

La definición de gasto social, permite analizar el concepto con cierto detalle —que es lo que me propongo en lo que sigue:

• El gasto total del gobierno, es eso que se llama, erogaciones publicas —un campo en el que predomina la idea general de buenos efectos: se piensa que el gasto público tiene un efecto positivo en la economía del país inyectándole un estímulo que la anima.

Esta idea es inexacta, pues constituye solo una sustitución del sujeto que gasta. Los fondos gastados o invertidos por el gobierno hubieran sido gastados o invertidos por los particulares que han pagado impuestos directa e indirectamente.

No hay, por tanto, ese efecto de estímulo económico en el gasto público general, sino únicamente una sustitución del sujeto que gasta, la gente o el gobierno —la economía hubiera sido incentivada con ese dinero de una manera o de otra, aunque con calidades distintas.

• El gasto social es una parte del gasto público total, la que se dedica a cubrir gastos e inversiones en actividades como las especificadas antes: educación pública, servicios de salud, pensiones, vivienda barata, promoción del deporte, subsidios al arte y similares.

El gasto social se justifica usando la intención de cada una de esas actividades —si es bueno que las personas tengan casa propia, entonces es bueno que el gobierno gaste en construirlas y venderlas, es lo que da fundamento a la existencia del INFONAVIT en México; o del INDEPORTE para promocionar el deporte.

Y, por supuesto, lo que justifica el gasto en educación — como la Secretaría de Educación Pública.

Ya que el dinero gastado en esas actividades consideradas positivas es obtenido de los particulares, resulta necesaria la pregunta de si ellas no podrían ser realizadas con mayor calidad por los particulares mismos —con menos desperdicio y mayor eficiencia que los gobiernos, pero sobre todo, con independencia de intereses políticos y electorales.

• En el gasto social no suelen incluirse actividades gubernamentales realmente esenciales que constituyen la razón misma de la existencia de un gobierno, como servicios policiales de alta calidad para preservar el orden, servicios judiciales eficientes y honestos para la aplicación de la ley y otros más, como ayudas en desastres naturales, que indudablemente tienen un impacto fuerte, general positivo en la sociedad.

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En lo general, como se ha visto, el gastos social es la proporción del gasto público total que es dedicada a objetivos que son considerados de impacto positivo, pero que podrían ser realizadas también por los particulares, al menos en buena parte.

El gasto social no es parte de las labores y responsabilidades esenciales mínimas gubernamentales, sino una adición de funciones las que también los particulares pueden realizar.

El gasto social, como tampoco el gasto público total, no pueden ser vistos como un estímulo económico destinado a generar un boom económico.

En su fondo, el gasto social ayuda a volver a plantear la cuestión de fondo acerca de la subsidiariedad: las personas no deben ser privadas de la oportunidad de solucionar sus propios problemas y cuando lo hacen tienen mayor interés en una buena solución práctica que en una solución que sirva de propaganda partidista.

Concluyendo, el gasto social es una noción vaga, carente de medios de justificación, tendiente a usar emociones y que da a los gobiernos un poder que debía permanecer en manos particulares.

Nota del Editor

No resisto la tentación de citar lo siguiente de un proyecto de ley en Argentina:

«Art. 1. Se establece mediante la presente ley, la puesta en vigencia de un Subsidio de carácter mensual que tendrá como destinatarias todas aquellas mujeres solteras, sin importar su edad que tengan uno o más hijos menores de edad a su exclusivo cargo.

«Art. 5. El beneficio que esta ley pone en vigencia, dejará de ser percibido, cuando existan alguna de las siguientes situaciones: a) Cuando la beneficiaria contraiga matrimonio o conviva en pareja».

¿No es eso una buena intención que promueve aquello que es causa del problema? Dejar de recibir el dinero es un freno al remedio de su situación, que sería casarse; y si tuviera más ayudas teniendo más hijos, los tendrá.

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