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Robotización, ¿Qué es?
Leonardo Girondella Mora
12 abril 2016
Sección: CIENCIA, Sección: Asuntos, Y MATERIAL ACADEMICO
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En concepto de robotización puede ser comprendido al ser expresado como el uso de máquinas en procesos de producción —lo que significa que prácticamente toda máquina puede ser entendida como un robot.

Sin embargo, la robotización en su acepción más común se entiende de una manera algo distinta; por ejemplo, en esta definición:

«En el lenguaje diario, se dice que un proceso está “robotizado” cuando los seres humanos que la llevaban a cabo han sido sustituidos por uno o varios robots [!]. Dado que los trabajadores utilizaban herramienta y máquinas en su trabajo, los robots servirán también, a las mismas máquinas en su trabajo y utilizaran unas herramientas especiales adaptadas a sus características anatómicas». mecatronica.blogcindario.com/

La frase clave es la de la sustitución: el ser humano realizaba antes una tarea que ahora es realizada por una máquina —como una máquina soldadora en el proceso de ensamblado de autos. O bien, una máquina de coser que sustituye al cosido a mano.

Desde esta perspectiva, la utilización creciente de máquinas durante los últimos siglos, desde la Revolución Industrial, podría ser entendido como robotización —incluyendo en un sentido abstracto un molino de agua o viento en tiempos muy anteriores.

Esto admite la posibilidad de comprender a la noción de la robotización en tres etapas históricas:

Mecanización: el uso de máquinas que ejecutan tareas simples, como mover una piedra para moler grano, una bomba de agua o cosas similares.

Son máquinas que realizan una tarea de manera más veloz y con mayor calidad general, lo que aumenta la productividad del trabajo manual anterior — ejemplos simples: tornos, tractores, molinos, grúas.

Son máquinas que realizan tareas idénticas repetitivas a lo que añaden ahorro de fuerza humana, pero requieren personas que las operen y vigilen

Automatización: máquinas con mucha menor intervención humana para su operación normal —aparatos de acción repetitiva continua que también aumentan productividad y liberan al humano de trabajos riesgosos y repetitivos.

Son máquinas un nivel por encima de las anteriores y que están bien ilustradas en las técnicas de imprenta anteriores comparadas con las actuales —en las que miles de impresiones pueden hacerse sin gran nivel de intervención humana.

Estas máquinas son mucho menos primitivas que las anteriores, añaden fuerza a la tarea, velocidad, estandarización, incluso con algún autocontrol, requiriendo menos intervención humana.

Robotización: máquinas aún más automatizadas y flexibles, con capacidades superiores de acción, posibles de ajustar para diferentes tareas —incluso con capacidad de ajustarse a sí mismas.

O como lo explica Fernando Vázquez Bravo :

«Un robot no tiene que ser electromecánico, es decir, puede existir en forma de software o incluso como robot biológico […] Un robot […] debe poder analizar la información con la que cuenta para realizar decisiones por sí mismo. La capacidad de inteligencia y adaptabilidad de los robots […] es la característica fundamental que interrumpe la recapitalización del trabajo desplazado por la tecnología».

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Regreso al concepto de sustitución de trabajador que produce la introducción de máquinas de todo tipo —sean robots o no.

Una máquina, la que sea, desplaza al trabajo realizado con ventajas de velocidad, productividad, eficiencia, calidad, estandarización —y a estas ventajas se unen otras, especialmente la mayor accesibilidad de los productos producidos, algo de enorme beneficio general.

Son ventajas claras que, a pesar de eso, no son gratuitas —contienen siempre riesgos de desempleo. Me refiero, como ejemplo extremo, al movimiento ludista en Inglaterra a principios del siglo 19: la nueva maquinaria desplazaba a los talleres antiguos y dejaba sin empleo a sus trabajadores.

La mentalidad ludista aún persiste y se manifiesta en la idea de que a mayor mecanización industrial mayor desempleo —aunque la realidad ha demostrado con creces que eso es equivocado.

Si los empleos han aumentado desde ese siglo para acomodar a muchas más personas, no hay duda de que el proceso de mecanización también produce un efecto en el empleo de campos afectados por ella —un auto totalmente automatizado desplazaría a muchos choferes.

Esto significa que produce una perturbación en el empleo, destruyendo algunos y creando otros, con un efecto neto positivo en el plazo largo —pero sin duda con situaciones que lastiman a algunos en el plazo corto.

Nota del Editor

Las ideas de Girondella pueden ser mejor comprendidas añadiendo un concepto, el de «destrucción creativa» propuesto por Joseph Schumpeter (1883-1950), el gran economista, sobre la que Pedro Schwartz hizo un buen comentario:

«Schumpeter puso demasiado énfasis en que la competencia destruye estructuras productivas existentes para sustituirlas por estructuras innovadoras. No supo subrayar uno de los aspectos positivos de la innovación, a saber, que ésta puede surgir sin necesariamente destruir la capacidad de ganarse la vida de los acostumbrados al modo antiguo de hacer las cosas, si muestran adaptabilidad al cambio. Los humanos, antes que desaparecer, somos capaces de cambiar y adaptarnos de una manera que no está al alcance de otros mamíferos. Los numerosos animales de tiro del siglo XIX no pudieron aprender a conducir y por eso se han visto reducidos a servicios de salto y paseo. Los hombres no somos mulas ni caballos».

Véase también Destruyendo y Creando.

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