Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tolerancia y Libertad
Eduardo García Gaspar
28 noviembre 2016
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
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Es un efecto colateral. Colateral y negativo de la tolerancia. Es la pérdida de estándares y parámetros; de guías que permitan conducir la vida y mejorarla.

Todo comienza con un llamado general y universal a la tolerancia.

«El concepto se origina en el latín tolerare (“soportar”) y hace referencia al nivel de admisión o aprobación frente a aquello que es contrario a nuestra moral. Se trata, en otras palabras, de la actitud que adoptamos cuando nos encontramos con algo que resulta distinto a nuestros valores». definición.de

Un elemento claro es el de soportar posiciones personales de otros y que son contrarias a las nuestras. Podría hablarse de respeto a la libertad ajena. El otro elemento es el de evitar juicios, cancelar intercambio de ideas, o incluso la petición de aprobación del punto contrario.

Este segundo elemento tiene su clímax en el reclamo de prohibir juicio, opinión y examen de la posición contraria. Si alguien dice creer en la justicia social, eso acarrearía el reclamo de prohibir a los otros evaluar y examinar ese concepto.

O, por ejemplo, si alguien apoya las operaciones quirúrgicas transexuales, la tolerancia podría ser usada para anular la posibilidad de estudiar o discutir tales intervenciones. Este es el efecto colateral de la tolerancia al que me refiero.

Es, al final de cuentas, la cancelación de la posibilidad de uso de la razón y sus derivados. La prohibición de uso de parámetros comparativos, de estándares de medición. Exagerando: si alguien dice que mide 3 metros de altura y exige tolerancia a su creencia, eso impediría que los otros usaran al sistema métrico para comprobar lo dicho.

En un caso más cotidiano, si alguien afirma que puede matarse a un feto de cinco meses porque aún no tiene derechos legales, el llamado a la tolerancia cancelaría la posibilidad de examinar la solidez de esa opinión. Simplemente tendría que aceptarse sin cuestionamiento alguno.

Ese el el efecto colateral derivado de la tolerancia: la cancelación de cuestionamientos, la imposibilidad de juzgar, la oposición a examinar. Exagero: usted no podría usar a las matemáticas para examinar lo que alguien afirma de que 3+5=7. Usted tendría que aceptar eso, incluso celebrarlo como diversidad.

Otra manera de entender el efecto colateral de la tolerancia desmedida es ver que ella contiene la renuncia al uso de la razón, el abandono del pensar, la deserción del conocimiento. Una falta severa pues parte de nuestra esencia humana es la razón. Abdicar su uso es dejar de ser humano.

Y eso tiene consecuencias, Renunciar a la emisión de juicios en aras del pluralismo y la diversidad es al final de cuentas un camino a la soledad: cada persona aislada en sus ideas sin posibilidad de evaluarlas ni modificarlas y, aún más, impediría el hacer peticiones a otros.

Usted no podría hacer demandas morales a otros, como el pedirles que no le robasen sus pertenencias. Es la «suspensión del juicio ético», como escribió Christopher Lasch, quien agregó:

«La democracia también requiere una más fuerte ética que la tolerancia. La tolerancia es una buena cosa, pero es solo el comienzo de la democracia, no su destino».

Piense en esto. Cuando se pide respeto frente a lo que sea, ¿qué es en realidad lo que produce un respeto real y convencido? No es cualquier cosa, ni cualquier opinión, ni cualquier acto. Lasch lo ha expresado bien:

«Respeto es lo que experimentamos en presencia de logros admirables, caracteres admirablemente formados, dones naturales puestos a buen uso. Incluye el ejercicio de juicio discriminante, no la aceptación indiscriminada».

Y es curioso este llamado a la tolerancia exaltada pues en su esencia misma, el pedir la ausencia de juicios es en sí mismo un juicio. Es el establecimiento de un parámetro que pide que no se usen otros parámetros.

No pienso que la tolerancia sea mala en sí misma, mientras sea comprendida como libertad personal que no anula libertades de otros. Si alguien piensa que la tierra es plana, tiene la libertad de hacerlo, pero no puede negar a los demás la misma libertad de la que disfruta impidiendo que ellos digan que no lo es.

Post Scriptum

Para esta columna me apoyé en la obra de Christopher Lasch, The Revolt of the Elites and the Betrayal of Democracy.

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