Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Sociedad Igualitaria
Eduardo García Gaspar
12 julio 2016
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Nuestros tiempos las tienen, como todos. Obsesiones y adicciones.

Un tipo de compulsión que se torna en una urgencia casi imposible de controlar. En estos días, la igualdad parece ser una de esas monomanías.

Por ejemplo, en 2009, fue reportado:

«The theory of everything. These two British academics [Richard Wilkinson y Kate Pickett] argue that almost every social problem, from crime to obesity, stems from one root cause: inequality.»

Puede resumirse esa idea en la frase «La desigualdad social provoca un menor crecimiento del PIB y rentas bajas».

La idea se filtra simplificándose y convirtiéndose en una noción práctica, es necesario combatir la desigualdad:

«La desigualdad extrema es el principal desafío de nuestro tiempo, pero no es inevitable, y podemos ponerle freno. Podemos hacer mucho para cambiar las reglas del juego y lograr que este mundo sea un lugar más justo».

Usemos ahora la imaginación y pensemos que ya vivimos en un mundo en el que la desigualdad ya no es el problema que obsesiona tanto. Somos ya todos iguales. Sí, sé que es difícil, pero imaginémoslo.

¿Iguales en qué? será la pregunta que usted me haga. Imaginemos varios niveles.

Igualdad máxima y absoluta, en una sociedad sin diferencias: no hay gente más inteligente, ni más sabia, ni más rica, ni más bella, ni más vieja, mi más enferma, ni…

De acuerdo, esto es un sueño de ciencia ficción, una distopía, un mundo mucho peor que el actual.

Podemos suavizar la desigualdad y no hacerla extrema hasta ese punto. Pensemos un mundo en el que no hay ya diferencias de ingresos y riquezas. Todos ganan lo mismo y poseen lo mismo. Permitiendo alguna flexibilidad, este es el mundo que desean los partidarios de la igualdad.

En ese mundo se admitirían diferencias de inteligencia, conocimientos, salud, esfuerzo, pero ellos no podrían tener una influencia en el ingreso, al menos no una influencia determinante (de lo contrario volvería a existir desigualdad). Por ejemplo, un neurocirujano excelente no podía ganar mucho más que quien limpia la sala de operaciones.

Si en un extremo absurdo en esa sociedad nadie podría tener un ingreso mayor que otro y todos ganaran, digamos, 10,000 pesos a la semana, concedamos que eso es irracional. Por tanto, debe admitirse una cierta variación y que se legisla que los mejores pagados no deben ganar más de, por ejemplo, 15 veces el ingreso de los peor pagados.

¿Cómo sería una sociedad de ese tipo? Mucho me temo que no sería lo esperado, sino algo peor de lo que ya tenemos.

Como ha sido ya expresado por Lawrence W. Reed:

«Por tanto, la ausencia de gente muy rica sería en realidad una mala señal para el resto de nosotros —especialmente para los pobres. En verdad, indicaría una de dos cosas: que no mucho valor ha sido creado […] o que el gobierno ha realizado una redistribución radical, desapareciendo incentivos importantes para que la gente sea creadora de valor y administradora de capital».

La paradoja es llamativa: preocúpate si vives en una sociedad en la que no hay gente con grandes fortunas. Eso significa que algo anda mal: el talento no se paga, el esfuerzo no se premia, la responsabilidad no se recompensa.

Y ya que eso es algo natural en las relaciones humanas, hay otro signo ominoso en esto: los grandes ingresos estarán ocultos en otra parte.

Estarán en las manos de quien implanta esa igualdad por decreto. Ellos serán los dueños de las grandes fortunas (la desigualdad no habrá realmente desaparecido, simplemente ha pasado de bolsillos privados a bolsillos de gobierno).

O bien, vea que esa igualdad es un control de precios gigantesco, un control de ingresos personales y, como consecuencia, se perderá propiedad y con eso, independencia personal. Estaríamos en manos del capricho de la autoridad.

Lo llamativo, sin embargo, es esa paradoja: cuando vea usted que no hay grandes fortunas en manos privadas es que usted vive con un estándar de vida inferior al posible (y las grandes fortunas estarán en otras manos)

Post Scriptum

Por supuesto, la obsesión igualitaria es un análisis desviado del problema real, que es la pobreza.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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