Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Unos sí, Otros no
Eduardo García Gaspar
14 julio 2016
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


Necesita solo un sillón y algunas neuronas. Y así, ponerse a pensar siquiera un poco.

Suponga que alguien nos propone el diseño de una sociedad en la que las reglas no son iguales para todos. Ellas varían dependiendo de a quien se apliquen.

Nos proponen esas reglas diciendo que aplicándolas la sociedad vivirá mejor y que ella será más justa. Usted y yo pedimos que nos explique eso de leyes que no son iguales para todos (porque, la verdad, no es algo que tenga buena apariencia).

Nos dice la persona que son reglas que aplican a las personas de manera diferenciada, siguiendo el modelo de «tú sí, tú no» y de esa manera tener una sociedad más justa. La idea es difícil de entender, como lo explica un autor:

«[...] sin embargo, esas reglas, que especifican derechos u obligaciones diferentes para diferentes clases de persona, no tienen oportunidad de ser aceptadas como justas por simples razones formales por todo participante potencial en una argumentación». Hoppe, Hans-Hermann. 2007. A Theory of Socialism and Capitalism: Economics, Politics, and Ethics.

Lo que me viene a la mente, en una sociedad con normas que aplican de manera distinta a cada persona es un régimen de esclavitud: todos son libres menos los esclavos. O, por igual, una sociedad en la que las mujeres no pueden conducir automóviles, pero sí los hombres.

La idea que tenemos de justicia es la de una estatua que con una venda en los ojos no pone atención en las personas y aplica la ley igual para todos.Eso de tener reglas o leyes que se aplican a cada persona de manera distinta no suena lógico y, lo peor, tiene un fuerte aroma a discriminación.

Pero la persona que a usted y a mí propone esa sociedad de normas aplicadas de manera diferente, insiste y nos dice que es justo, que es deseable, que es mejor esa idea que tiene.

Usted y yo seguimos sin entender y nos imaginamos una sociedad en la que unos tengan el derecho a comer y otros no lo tengan. Resulta absurdo. O que si cometen un fraude unos sean castigados con cárcel y otros no sean siquiera acusados. Es un absurdo sin lógica.

Pero esa persona nos intenta convencer y nos dice que según las leyes que ella propone para esa sociedad, algunos estarían obligados a pagar impuestos pero otros no y que algunos recibirían parte del monto recolectado en impuestos y otros no. Unos pagan y otros no; unos reciben dádivas del gobierno, otros no. Tampoco tiene sentido.

En una sociedad diseñada bajo ese principio me gustaría estar en los grupos que no pagan impuestos y reciben ayudas gubernamentales. Si llegara a emigrar a una sociedad con esas leyes, solicitaría que no me colocaran dentro del grupo que paga impuestos y no recibe favores de gobierno.

Por ejemplo, como dice el autor citado antes, bajo ese sistema la industria de la tecnología tiene la obligación de subsidiar a los productores agrícolas. Usted y yo preferiríamos dedicarnos a la agricultura recibiendo esos pagos que fundar una firma tecnológica y tener que pagar impuestos que otros no pagan.

Este principio de dar tratos desiguales a las personas tiene peligros sustanciales. Es la mentalidad de la discriminación racial, de la esclavitud, de la discriminación femenina. En la sociedad que nos propone esa persona, ella nos asegura que nada de eso sucederá, que los tratos distintos que se hagan serán de justicia.

Lo dudo mucho. Piense en esto que es la condición necesaria para implantar esa sociedad de tratamientos legales diferentes. La autoridad, es decir, el gobierno será el que defina quién recibe un tratamiento preferente y quién no. Eso significa un poder inmenso que resulta en una dictadura.

Podría, por ejemplo, decretar que unos tienen el derecho a expresarse con libertad, pero no otros. Esto es lo mismo que decretar que unos pagan más impuestos que otros y que estos otros tienen derecho a recibir la riqueza que otros han producido. Esto es simplemente injusto.

Lo que esa persona nos ha tratado de «vender» no es propiamente una sociedad con reglas justas de convivencia y colaboración mutua, sino un sistema de redistribución de la propiedad personal implantado bajo las órdenes del gobierno quien decide a qué grupos favorecer y a qué grupos perjudicar.

Por mucho que nos diga esa persona que así se tendrá una sociedad justa esa afirmación resulta al menos sospechosa. No puede entenderse que una sociedad sea más justa cuando ella está en manos de las decisiones arbitrarias de los gobernantes.

Post Scriptum

Quizá esa persona haya confundido al gobierno con una agencia de caridad altruista que no tiene dinero y usa su fuerza para quitar a unos y dar a otros.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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