Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Aborto: dos narrativas
Eduardo García Gaspar
9 noviembre 2017
Sección: DERECHOS, ETICA, Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
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Una de las defensas pragmáticas del aborto tiene una narrativa que sigue estas líneas

Las mujeres ricas tienen acceso al aborto ilegal porque pueden pagarlo, en cambio las mujeres pobres no pueden pagarlo o lo realizan en condiciones nada higiénicas. El aborto debe ser un derecho igualitario, disponible para todas las mujeres sin importar su condición social, proveído por el Estado de manera gratuita.

La igualdad buscada es financiera, remediada por medio del aumento del gasto público. Esto es decir, un cargo a bolsillos particulares: otros pagarán por el aborto asumiendo así la consecuencia de una conducta de desconocidos. Una situación que no puede ser calificada como justa.

Esa idea de un derecho igualitario es confusa y podría ridiculizarse con facilidad proponiendo un derecho igualitario a un Porsche 911, que solo unos pocos pueden adquirir. Si por un alto ingreso alguien puede vivir en un penthouse de Park Avenue, no significa eso que exista el derecho igualitario para que el gobierno provea los fondos y todos vivan en casas similares.

Claro que en su fondo, el derecho igualitario al aborto es un reclamo de uso de fondos recolectados por medio de impuestos presentes o futuros, para realizar esa terminación de la vida de un ser humano. El que alguien cometa un acto tan reprobable no significa que pueda ser legítimo que el resto haga lo mismo.

Igualmente, ese punto puede ridiculizarse, exponiendo el sinsentido que tendría el derecho igualitario a robar computadoras porque algunos las han robado. Es absurdo pretender que entonces sería legítimo que los gobiernos dejaran de castigar robos de esos aparatos.

La conclusión es simple: esa argumento de un derecho igualitario es ilógico y no tendría fundamento incluso en el caso de que el aborto estuviera justificado. Lo que he criticado es la pobreza de ese razonamiento. Pero hay más.

Existe un olvido de un pequeño detalle que suele pasar desapercibido: la premisa que se presupone cuando se piensa en el aborto de esa manera. La premisa es que la persona no tiene responsabilidad por su conducta, que las consecuencias de sus actos deben ser anuladas.

Esto me lleva a otra narrativa aún más usual:

Se tiene el derecho al placer sexual a una vida sexual sana decidida por cada persona y vivida sin consecuencias que la impidan, por lo que el aborto debe ser permitido para ejercer ese derecho al gozo de la sexualidad propia.

Es similar a ir a esquiar. Si alguien lo hace por decisión propia y termina rompiéndose un hueso, sería en extremo absurdo que exija que su atención médica sea pagada por terceros vía impuestos recolectados por el gobierno. No tiene sentido que exista el derecho al gozo del esquí sin responsabilidad personal.

Presupongo que es de conocimiento amplio el tipo de acto que debe realizarse para concebir un hijo. Si la persona ejecuta esa acción, lo razonable es que asuma las consecuencias sin alegar un derecho a la diversión sexual (o de esquiar) sin hacerse responsable de las consecuencias.

El embarazo es una consecuencia de cierto tipo de acto conocido y mostrado ampliamente con frecuencia en los medios. No puede alegarse ignorancia de sus secuelas posibles. Si alguien no quiere correr ese riesgo, hay un camino comprobado y cien por ciento seguro. Se llama abstinencia o castidad.

Si alguien no quiere seguir ese camino seguro, sería en extremo inmaduro que se refugie en el reclamo de un derecho al aborto igualitario. Es un asunto de consecuencias conocidas. Será ridículo que los pilotos de carreras reclamaran el derecho a no tener accidentes y que si los tienen su atención médica sea sufragada por otros que ni siquiera se acercaron al automóvil.

Considere usted el caso de una persona que decide abrir un restaurante de comida subsahariana y fracasa. Es de simple sentido común que ella asumirá las pérdidas sin poder reclamar un derecho al placer de abrir restaurantes y pedir que le sean resarcidos sus perjuicios.

Lo anterior muestra la pobreza de las argumentaciones que se colocan en esas dos defensas del aborto. Si sus defensores quieren realizar correctamente su alegato deberán usar argumentos de mayor contundencia.

Una tarea que considero imposible porque el aborto es al final de cuentas el asesinato con alevosía y ventaja de un ser humano aún no nacido.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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