Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Acton Institute: Las Ideas
Eduardo García Gaspar
10 julio 2017
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
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¿Qué cosa importante podría suceder en Gran Rapids, Michigan? No es que no sea una ciudad sin importancia, pero aún así, hay más que ser la ciudad de los muebles de oficina.

Y, sin embargo, allí sucede algo que es vital para todos aquellos para quienes la caída del Muro de Berlín es una celebración de la libertad que no debe olvidarse, para quienes ven con sospecha los reclamos de igualdad material y de justicia social.

Eso que sucede en Gran Rapids se llama Acton Institute, una institución fundada en 1990. Una idea del Rev. Robert Sirico surgida de una observación sencilla: la Iglesia no parece conocer lo suficiente acerca del funcionamiento de la economía y parece en general satisfecha y contenta con criticar a la codicia capitalista.

Reúna usted a Kris Mauren con Sirico y añada la idea de enfocar al Acton Institute al estudio de la relación entre la fe, la religión y la moralidad con la libertad económica. ¿Suena extraño? La apariencia es la de una cierta locura. Pero una insensatez que vista más de cerca resulta ser algo razonable, muy razonable.

Vea usted si esto no es cierto. Cito una parte del texto de uno de sus folletos.

«La intención del Acton Institute es llevar un correcto entendimiento de la Economía a la gente con buenas intenciones hacia los pobres, y dar a esos que laboran en el mercado —propietarios de negocios, emprendedores, ejecutivos— un conocimiento más profundo acerca de cómo satisfacen ellos las demandas de la fe en su vida comercial».

Eso se entiende como la idea de «trabajar para fomentar una sociedad libre y virtuosa que abrace el potencial positivo de los mercados libres para sacar a la gente de la pobreza y afirmar el espíritu creativo de la persona humana».

La idea ha dejado de ser un disparate para convertirse en una propuesta con gran sentido. El sentido que se tiene al unir a la libertad humana, especialmente la económica, con los asuntos de la libertad espiritual y religiosa.

Esto me obliga a citar a Lord Acton (de quien el instituto tomó su nombre):

«La libertad no es el poder de hacer lo que nos gusta, sino el derecho a ser capaces de hacer lo que debemos».

La combinación de las dos ideas ha dejado de ser una locura. Al contrario, es ahora algo lúcido y sensato. Quienes tienen grandes y buenas intenciones morales y espirituales no suelen conocer lo suficiente acerca de cómo funciona la economía; y quienes hacen funcionar a la economía no parecen mostrar gran preocupación por los asuntos de fe y religiosos.

Tome usted un caso común de estos tiempos, el de las buenas intenciones de personas admirables que buscan soluciones a problemas de pobreza y miseria. Si ellas carecen de conocimientos económicos, sus propuestas tendrán escasa posibilidad de éxito. Las buenas intenciones, desafortunadamente, no son suficientes.

¿Acaso no es una gran idea proveer a esas personas con grandes méritos morales y espirituales con conocimientos económicos? Esto no solo es sensato, sino urgente. Es imposible ignorar la frecuencia con la que las buenas intenciones producen decisiones que dañan a esos a quienes se pretende ayudar.

Pero también debe verse el otro lado. Esos que están ocupados todo el día en asuntos de negocios, que son quienes hacen funcionar a la economía, no parecen mostrar preocupaciones acerca de asuntos espirituales y de fe. Es una buena idea tratar de que los tengan.

El Acton Institute es un think tank: una organización creada para pensar, proponer e influir en la sociedad para «promover una sociedad libre y virtuosa caracterizada por la libertad individual y sostenida por principios religiosos».

Realiza eventos, publica libros y columnas, ofrece conferencias y hace investigaciones. Algunas de las columnas han sido traducidas y publicadas en ContraPeso.info: Acton Institute. Tiene una página en español pero también en otros idiomas.

Esta filosofía que parece una locura al principio pero que resulta ser de una cordura admirable, fue una solución a un problema personal. Sostenía yo al mismo tiempo creencias económicas y políticas que parecían estar en oposición con mis creencias religiosas, al menos según la opinión de muchos.

¿Cómo poder ser un católico creyente y practicante al mismo tiempo que se es un partidario convencido de la libertad económica? Las ideas del Acton Institute a lo largo del tiempo me ayudaron a resolver esa aparente contradicción y concluir que si se es católico es muy lógico que también se sea un partidario de la libertad económica.

¿Verá alguien eso como una locura? No lo dudo, pero aún así, cuando se supera esa primera impresión, las cosas se ven con más claridad.

Espero que mis amigos los liberales, capitalistas, partidarios de la libertad económica y que suelen conocer mucho de Economía, acepten que el sistema que defienden necesita principios morales, incluso fe y religión. Y lo mismo para mis amigos los que defienden a la espiritualidad religiosa y están llenos de buenas intenciones, que acepten que necesitan saber cómo funciona la economía y especialmente los mercados libres.

El Acton Institute puede inspirarles a eso.

Post Scriptum

La primera columna del Acton Institute que publicamos en esta página fue «Películas de Miedo», en 2004, y desde entonces han aparecido una gran cantidad de ellas. También hemos reproducido otras del Instituto Acton en Argentina.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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