Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
AMLO: Riesgos y Pronósticos
Eduardo García Gaspar
25 abril 2017
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Tomando como material base el libro reciente de López Obrador, es posible explorar sus riesgos, e incluso hacer predicciones generales.

Partamos de sus propuestas.

En lo que económico, recurre a las propuestas usuales de centralización de decisiones. El gobierno manejará a la economía realizando inversiones (vivienda, refinerías, trenes, centros turísticos); estableciendo precios agrícolas de garantía, dando créditos blandos, elevando salarios y pensiones; más otras muchas más.

Esto, asegura el candidato, permitirá que la economía crezca al 4% durante su gobierno y 6% después; que el país sea autosuficiente en maíz y frijol; la desaparición de emigrantes; mejor redistribución de la riqueza; delincuencia en retirada y demás.

El mismo tiempo promete déficit cero en el gasto y disciplina financiera. Esto no es compatible con lo anterior, por lo que pueden pronosticarse problemas en las finanzas públicas causados por decisiones centralizadas y gasto excesivo.

Es, por tanto, posible pronosticar que esos problemas una vez hechos realidad ocasionarán, en el caso de llegar a la presidencia, una retórica con un contenido claro: culpar a terceros de los errores y fallas. Esos terceros son los culpables usuales: el neoliberalismo y los complots en su contra, nacionales y extranjeros.

También, es posible pronosticar que si llega a la presidencia, enfrentará a la división de poderes como un obstáculo a su voluntad. Le estorbarán las cámaras legislativas, el poder judicial y los estados federales. Esto le hará tomar medidas para concentrar poder en la presidencia. ¿Cuáles? Imposibles de predecir.

Otra cosa. Su promesa central supone un triunfo inmediato sobre la corrupción. Desaparece ella el mismo día en el que tome el poder, lo que permitiría elevar la inversión pública de 585 mil millones a 947 mil. ¿Lo podrá hacer?

De seguro, no inmediatamente, Serían necesarios varios meses como mínimo para ver resultados indicativos. Años para ver el resultado buscado. E, incluso así, es razonable predecir que no lo logrará porque no ataca el problema real, que es el de un gobierno ya demasiado grande y costoso; y que el candidato propone hacer aun mayor y más caro.

Y, además, un riesgo más profundo, el de los deseos e intenciones de permanecer en el poder. Sus propuestas son de tal naturaleza que él odiará que estén sujetas a dejar de seguirse después de su presidencia. Es tal la naturaleza de su plan que no admitirá que esté en riesgo por causa de las elecciones en 2024.

Quiere él fundar una «república amorosa» para lo que elaborará una «constitución moral»por consenso de representantes seleccionados, que será difundida y promovida «en las escuelas, en los hogares y a través de impresos, televisión y redes sociales». Pero sobre todo, se tendrá una sociedad mejor…

«[…] por haber creado una nueva corriente de pensamiento, por haber consumado una revolución de las conciencias que ayudará a impedir, en el futuro, el predominio del dinero, del engaño y de la corrupción, y la imposición del afán de lucro sobre la dignidad, la verdad, la moral y el amor al prójimo».

La ambición no es gobernar sino imponer esa constitución moral modificando conciencias desde el gobierno. A la centralización económica, por tanto, debe añadírsele la centralización moral. El gobierno a cargo de las conciencias.

La clave está en tres palabras de esa cita «en el futuro», es decir, su obra no termina con las elecciones siguientes. Es de tal envergadura que no sería bueno para el país, en su opinión, que pudiera suspenderse por causa de la elección de un presidente que pudiera anular su «revolución de conciencias».

Esto es lo que permite hacer un pronóstico razonable: hará él todo, absolutamente todo, lo que se necesite para mantener sus ideas más allá del término de su presidencia.

En resumen, las propuestas de López Obrador recomiendan acciones escasamente originales y ya usadas, por ejemplo en tiempos de Luis Echeverría y López Portillo. Crean un gobierno más poderoso y más costoso que centraliza las decisiones económicas que aumentan las ocasiones de corrupción gubernamental y fomentan amiguismo.

Pero, lo más preocupante está en lo implícito de sus ideas: (1) la necesidad de quitarse de encima los obstáculos de la división de poderes, que él asegura que respetará; y (2) su formulación de la centralización gubernamental de la moral del país de acuerdo con un proyecto que va más allá de su sexenio, que no le gustaría arriesgar en la volubilidad de la siguiente elección.

Finalmente, el único sostén realmente sólido de López Obrador es uno de índole negativa: su crítica al gobierno actual, especialmente su corrupción, y la promesa de un cambio a lo que él propone que es mejor.

Una posición débil, sostenida más en el mal desempeño del gobierno actual que en la fortaleza de propuestas propias (las que en realidad no muestran viabilidad razonable). Y esto permite otros pronóstico: la mayor parte de su campaña será una crítica al gobierno actual (en realidad ya lo es).

Post Scriptum

Lo anterior es producto de un análisis del libro del candidato, 2018: La salida en el que expone su plan de gobierno como parte de su campaña electoral. No presenta ese libro grandes diferencias contra el anterior, publicado en 2004.

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