Identificador de tema. Educación: razonamiento.

Conocer es una acción que puede comprenderse examinando la amplitud y la profundidad del conocimiento adquirido. Los fenómenos de la especialización y la dispersión del conocimiento.

Introducción

Entre el hombre primitivo y el hombre de los tiempos actuales, todos estarían dispuestos a reconocer diferencias muy marcadas —excepto por una que opera en contra de la intuición: el conocimiento.

El hombre primitivo necesitaba tener más conocimientos que el hombre actual —algo que puede demostrarse y que va en contra de la expectativa superficial.

Puede recurrirse a una instancia obvia, la de la producción de vituallas para la vivienda y alimentos. El hombre primitivo tenía que realizar él mismo todas las actividades para producir esos satisfactores —mientras que el hombre actual que no sabe nada de cómo sembrar trigo, tiene en el momento que lo quiere un pan en su mesa.

Hablo de la amplitud de conocimientos, de la variedad de cosas que son necesarias de conocer. Thomas Sowell lo ha expresado pintorescamente:

«Un salvaje primitivo nunca podría sobrevivir sabiendo muy poco acerca de la producción y uso de lanzas, cabañas de paja o, con un ingenuidad tan manifiesta, sobre qué bayas son venenosas, que serpientes son peligrosas o sobre la manera y medios de coexistir en la misma jungla con leones, tigres y gorilas». Sowell, Thomas, «El Papel Del Conocimiento» en Huerta de Soto, Jesús (ed). Lecturas de Economía Política. 1 vol. Madrid: Unión Editorial, 1986-1987, p. 41

No es que no haya habido alguna especialización en las comunidades primitivas, sino que era ella muy pequeña y naciente (siempre hay una tendencia a la división del trabajo).

Amplitud y profundidad de conocimiento

Es posible, por lo tanto, examinar dos dimensiones del conocimiento individual o personal.

Una, la amplitud, lo que el hombre primitivo poseía pero no el hombre moderno. Es posible, incluso, postular que con el transcurso del tiempo esa amplitud fue disminuyendo paulatinamente: muy lentamente al principio y de manera acelerada en tiempos muy recientes.

Dos, la profundidad, lo que el hombre primitivo no tenía pero sí el hombre moderno. Podría postularse que la profundidad del conocimiento creció en la proporción en la que disminuía la amplitud del conocimiento.

Insisto en que lo anterior aplica solamente en el análisis de cada persona por separado —y lo hago porque en un nivel agregado de personas en una comunidad no disminuye la amplitud, al contrario, aumenta, lo mismo que la profundidad.

Estos tiempos

De lo anterior es posible concluir que el conocimiento de las personas es ahora individualmente profundo, es decir, saben mucho de pocas cosas —pero sobre todo, que la amplitud del conocimiento se encuentra diseminada en las personas.

El contraste es fascinante. En tiempos idos, la persona sabía lo que necesitaba y eso era una un conocimiento amplio, de muchas cosas muy variadas, pero poco profundo.

En tiempos actuales, también la persona sabe lo que necesita, pero eso es un conocimiento estrecho, de pocas, cosas, y más profundo.

La simplificación necesaria de lo anterior, sin embargo, ayuda a examinar el fenómeno de la especialización y otro mucho menos explorado, la dispersión del conocimiento.

Especialización del conocimiento

La idea requiere poca aclaración. Cualquier alumno lo aprende si quererlo al cursar materias diferentes y, más tarde, al tomar decisiones de carreras profesionales y trabajo.

«Especialización es el proceso por el que un individuo, un colectivo o una institución se centra en una actividad concreta o en un ámbito intelectual restringido en vez de abarcar la totalidad de las actividades posibles o la totalidad del conocimiento. Tales actividades o ámbitos restringidos se denominan especialidades. El que ha conseguido una especialización se denomina especialista. Lo opuesto a la especialización son las actividades o conocimientos generalistas». es.wikipedia.org

El fenómeno es gradual en proporción a las necesidades de intercambio entre personas: conforme aumenta la demanda de cierto conocimiento se eleva la cantidad de personas que pueden hacer de eso un modo de vida. Por eso existen más especialistas en ciudades grandes que en pueblos pequeños.

La especialización es un fenómeno de profundización del conocimiento y que aumenta en la proporción en la que los demás la necesitan.

Dispersión del conocimiento

Este es un fenómeno muy digno de hacer notar y que es prvocado por la especialización. Es un fenómeno de dispersión del conocimiento que existe entre las personas: cada una de ellas tiene una escasa amplitud, pero la sumatoria de todas ellas resulta en una amplitud abrumadora.

En otras palabras, la profundidad del conocimiento o especialización hace que cada persona posea escasa amplitud de conocimiento. Esta amplitud no desaparece, la tiene ahora el resto de las personas en su conjunto.

Es lo que sucede en una sala de operaciones, cuando con el cirujano se reúnen conocimientos de otros campos, como anestesiólogos, enfermeras y demás —incluyendo el conocimiento contenido en todos los aparatos usados.

La profundidad del conocimiento es satisfecha por personas especialistas, como un experto en cerrajería, un peluquero, o un traumatólogo. La amplitud del conocimiento es satisfecha por su dispersión entre todas las personas.

Por lo tanto, es posible que un experto en envases de vidrio tenga la posibilidad de contar con expertos para atender sus necesidades de televisión, ropa, construcción, limpieza y el resto de sus necesidades de vida.

Consecuencias de la dispersión del conocimiento

La realidad de que la amplitud de conocimiento se encuentre dispersa entre millones de personas, cada una con una cierta profundidad de conocimiento, tiene consecuencias serias.

Consecuencias que se derivan de esa dispersión, pues nadie puede tener la amplitud de conocimiento suficiente como para ordenar a los especialistas cómo realizar su trabajo. Esto afecta directamente a la política económica.

Nadie tiene la amplitud de conocimiento necesaria para conducir o guiar a la sociedad entera —nadie sabe lo suficiente como para ordenarle a otros lo que deben hacer en sus actividades cotidianas. Esto pone dificultades insolubles al intervencionismo económico y a la planeación central.

Y no únicamente eso. También, si todos en esa sociedad quieren vivir mejor, debe permitirse las acciones individuales de cada persona en su especialidad para que la suma de las pequeñas amplitudes personales de conocimiento llegue a todos.

El caso de un creador de apps, por ejemplo: dejándole libre para aplicar su conocimiento profundo en una zona estrecha de conocimiento, él crea bienes que benefician a quienes no tienen esa profundidad en esa área —este productor, a su vez, se beneficia de lo producido por otros en sus campos.

Multitud // Crowd“Multitud // Crowd” by Guzmán Lozano is licensed under CC BY 2.0 ¿Quién puede saber más que todos ellos juntos?

Intercambios económicos, la clave

Dejando que opere la profundización del conocimiento personal, es decir, la especialización, la amplitud de conocimiento que la persona necesita se satisface por medio de los intercambios voluntarios.

Esto ha sido expresado en términos económicos:

«El intercambio comercial permite la especialización en aquellos productos y servicios que cada cual hace mejor. A esto lo llaman los economistas la ley de ventajas comparativas. Cuando la gente fabrica bienes en los que gozan de ventajas comparativas, como los alemanes haciendo cerveza y los franceses vino, tales productos aumentan en cantidad y calidad». Marian L. Tupy.

En su fondo, eso revela la realidad de que cada persona tiene una amplitud reducida de conocimiento, limitada a su campo de acción, y que al dejársele en libertad de usarla, ese talento desparrama sus beneficios entre quienes no tienen tal especialidad —como lo hace un chef, un profesor, un financiero, un albañil, un mesero, un taxista, todos.

La necedad de querer controlar

Y, además, produce un recelo justificado ante quien afirma que conoce lo suficiente como para guiar a las personas de un país —eso es necesariamente falso.

«Porque sea cual sea la superioridad intelectual de un hombre, no puede suponer nunca una superioridad práctica y aprovechable sobre los demás sin la ayuda de algunos artificios externos y medio solapados, siempre, en sí mismos, más o menos villanos y bajos». H. Meville, Moby Dick.

Nadie posee al mismo tiempo tanta profundidad y amplitud de conocimiento como para sustituir a las conductas acumuladas que quienes tienen esa profundidad y entre ellos alcanzan la amplitud que requieren.

Conclusión

Entonces, tomando como fundamento estos asuntos de profundidad del conocimiento especializado actual y su acompañante reducida amplitud, en los niveles personales, pueden hacerse dos recomendaciones para que una sociedad cualquiera florezca:

• Crear, mantener y fomentar libertades de iniciativa personal de manera que se libere el uso de los conocimientos especializados de las personas en sus propios campos para que los beneficios de ese talento personal se difundan.

• Aceptar que nadie tiene el conocimiento necesario para suplantar los conocimientos especializados del resto, ordenándolos y limitándolos —una advertencia muy dirigida a los gobiernos excedidos.


Y unas ideas relacionadas…

[Actualización última: 2020-11]

Notas sobre la profundidad y amplitud del conocimiento: desdén por el pasado

Un parafraseo de W.  Churchill. Cuanto más atrás se contemple al pasado, más adelante podrá verse al futuro.

En otras palabras, el conocimiento del pasado ayudará a entender las consecuencias futuras de nuestras acciones presentes. Un autor lo ha expresado de la manera siguiente al considerar las cuestiones de inteligencia militar y política.

«La historia de la inteligencia está llena de ejemplos de formuladores de políticas y oficiales de inteligencia capaces y bienintencionados que […] se han visto seriamente perjudicados por su incapacidad para comprender la importancia de la experiencia pasada». Andrew, Christopher. The Secret World: A History of Intelligence (p. 760). Penguin Books Ltd. Kindle Edition. Mi traducción.

Es la acepción de inteligencia como la capacidad de aprovechar las experiencias del pasado para no cometer los mismos errores de antes. Tan obvio que da una cierta vergüenza tratar el tema, pero a lo que obliga el estado de nuestros tiempos.

Un efecto de la especialización o profundidad de conocimiento

Es una consecuencia de uno de los efectos de la especialización: el desdén por el pasado. El dejar de considerar las experiencias pasadas como un método para corregir errores.

En un ambiente en el que la profundidad del conocimiento es satisfecha por una multitud de individuos y su amplitud se satisface por medio de la disponibilidad general de ellos. siempre existirá a atender el presente más que el pasado.

Puede verse en la terrible terquedad de regímenes como el de Cuba y su testarudez para mantenerse en su original de los años 60 haciendo caso omiso a las experiencias de las décadas que han transcurrido.

El fenómeno es curioso al menos. En un ambiente racional sano, el conocimiento del pasado, cuanto más atrás mejor, es una fuente de experiencias valiosas que se acumulan formando una base de conocimientos y experiencias que se aprovechan para ir formando un futuro menos imperfecto. Esto es civilización.

Eso puede verse en los casos de la nostalgia por la URSS a pesar de su realidad, o las apologías del régimen venezolano que ignoran la verdad, o de la admiración hacia Corea del Norte. Quizá esta en la clave para comprender el fenómeno más completamente.