Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Baja Calidad de Gobierno
Eduardo García Gaspar
7 febrero 2017
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Son los momentos en los que hay que recordar lo básico. Cuando debe irse a lo esencial.

Circunstancias en las que los detalles sin importancia impiden ver lo vital.

Este, me parece, es uno de esos momentos, como ha habido muchos otros en el pasado.

Para esto se necesitan ideas y un lugar que es útil para obtenerlas es la Filosofía. Sí, esa cosa aburrida e inservible para tantos.

Veamos una idea que es valiosa. No es joven ni moderna. Viene de Platón (427-347aC). En sus ideas sobre el estado y la sociedad, habla de una virtud, el valor, y la asigna a uno de los grupos de esa sociedad, los vigilantes o guerreros, los responsables de la defensa de esa sociedad.

Otra de las clases allí es eso que podríamos llamar la élite de gobernantes, los guardianes que gobiernan. A ellos asigna una virtud, la sabiduría. Necesitan ser sabios, pero también justos como todo el resto de las personas, que también necesitan otra virtud, la templanza o moderación.

¿La esencia de eso? Una necesidad de algo bueno en toda la sociedad, en las personas que la forman, como virtudes de moderación y justicia. Una sociedad sin esas virtudes no será tan propicia para vivir como la que sí las tenga. Nada complicado de entender.

Vea usted a su alrededor y trata de determinar qué tan justos y moderados son los habitantes de su país. Eso le dará un buen indicador del tipo de vida que allí se tiene. O examine la frecuencia de actos opuestos a eso: robos, asesinatos, fraudes, engaños.

Pero a lo que quiero ir es a la otra parte de lo anterior, a ese segmento de personas que forman la élite de gobernantes. A esos a los que Platón asigna la virtud de la sabiduría y del valor, a los guardianes que defienden a la sociedad y a los que los gobiernan.

Examine ahora a sus gobernantes, digamos los últimos tres gobiernos, y haga una juicio lo más exacto posible. ¿Han sido sabios y valientes? No haga juicios demasiado severos, después de todos son humanos, pero tampoco sea demasiado manga ancha, porque al final ellos aceptaron ser gobernantes y eso les impone deberes muy especiales.

Mi punto es recordar eso que es básico, la necesidad de gobernantes que cumplan con lo más esencial de su deber y eso es ser sabios y valerosos en sus funciones de protección a sus gobernados. Mucho me temo que esto se ha perdido de vista.

Creo que, en general, las virtudes de la sabiduría y el valor para gobernar se han ignorado. Por alguna razón, las personas seleccionan ahora a sus gobernantes por otras razones. Quieren repartidores de riqueza, distribuidores de privilegios, solucionadores de problemas personales, agentes implantadores de agendas ideológicas.

¿Sabiduría? Pues no, ¿para qué? Si se trata de conseguir votos y eso puede hacerse creando odios entre grupos. ¿Valor? Tampoco, pues todo se vuelve negociable por fuera de la ley.

Aquí está la idea vieja, de esos tiempos: el lugar en el que está la persona hace que ella deba aceptar los deberes específicos de esa posición. Algo que en los gobernantes es obvio. Necesitan sabiduría y valor, además de las virtudes comunes al resto, de justicia y templanza.

Cuando una persona en nuestros días quiere gobernar y hace una carrera política, ella acepta que debe cultivar las virtudes mencionadas, especialmente la sabiduría y el valor. No aceptar eso es un incumplimiento de su deber y eso hace que sucesos como el siguiente sean una rotura de juramento (un ejemplo entre muchos):

«Duarte tiene una mansión en Houston, revela El Financiero; el gobernador lo niega» animalpolitico.com

Puesto de otra forma, los gobernantes tienen un bajo nivel de calidad. Están por debajo del nivel de calidad que sus puestos requieren. Sus calificaciones son inferiores a las que tienen los puestos que ocupan. Y esta es una situación que altera el bienestar de todos.

En el fondo, que es lo que podemos sacar de provecho en esa idea de Platón, es un problema de virtudes. Un asunto de deberes y de calidad moral.

Algo que ha sido alterado por la metamorfosis del gobierno en una oportunidad para (1) ser un instrumento primario de avance personal incluso por medios deshonestos y (2) ser una posición de poder para implantar la ideología personal que hace del gobernante un activista con poder gubernamental.

Y ahora es tan bajo, tan inferior la calidad de los gobernantes que recordar esas ideas esenciales podría ser de ayuda.

Post Scriptum

Para esta columna usé la obra de MacIntyre, Alasdair. 1998. A Short History of Ethics. University of Notre Dame Press.

El origen de esta columna fue una conversación en la que se habló del bajo nivel de calidad moral (sabiduría) que exhibieron los candidatos a la presidencia en los EEUU y la terquedad ideológica con hambre insaciable de poder de López Obrador en México.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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