Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Buena Intención, Mala Información
Eduardo García Gaspar
1 agosto 2017
Sección: ECONOMIA, GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Acomódese en un sillón. Sírvase un trago, el que quiera. Y hagamos un experimento de sillón.

Observe ahora a este inquieto gobernante, lleno de buenas intenciones, que recibe un dato de sus allegados.

«El país tiene un déficit comercial de madera, importa la mitad de la madera que necesita el país», le informan. Con la alarma como compañera constante y las buenas intenciones como amigas persistentes, el gobernante entra en el estado de alarma acostumbrado cuando recibe datos económicos.

«¡Hay que hacer algo, necesitamos ser autosuficientes en madera. No podemos depender del extranjero. Importamos la mitad de lo que necesitamos!», exclama y hace una declaración a los medios. Es una cuestión de supervivencia nacional producir madera en el país.

Y, por supuesto, propone un plan: se sembrarán árboles en diversas partes del país, se darán subsidios e incentivos fiscales a esa actividad, el gobierno coordinará los esfuerzos y dará los permisos. La meta es ser autosuficiente en madera y evitar la salida de divisas al extranjero, dando empleo a los nacionales y ayudando a la soberanía.

Se crea una nueva unidad burocrática, la Dirección de Autosuficiencia Maderera y se emplean a varias decenas de personas quienes darán los permisos, distribuirán los subsidios y validarán los incentivos fiscales. En unos años el país será autosuficiente en madera.

Esa es la situación y no es infrecuente. Ahora, beba un poco (si es que es la hora adecuada) y piense. ¿Qué ideas le vienen a la mente? No sé usted, pero yo pensaría en cosas como estas.

Primero, rogaría que sus allegados no le den más información económica. Con más datos va a crear más programas y propuestas que engrosarán a la burocracia y aumentarán el gasto público, sin garantía adicional a la de buenas intenciones (mal sustentadas).

Segundo, rogaría que alguien que sepa del tema, le mostrara el significado de la balanza comercial y su déficit, para que no justificara sus ideas con solamente sus buenas intenciones.

Tercero, suplicaría a alguien que le enseñara el concepto de costo de oportunidad: lo que él dedicará a la siembra de árboles serán recursos que tiene que retirar de otras actividades que pueden resultar mucho más productivas que sembrar madera.

Es muy posible que a todos convenga dedicarse a sembrar aguacates y exportarlos, o producir automóviles, o lo que sea. Comparativamente es muy real la posibilidad de que en el país convenga más producir otras cosas y no madera. Con lo obtenido exportando, por ejemplo, espárragos, piezas para autos, computadoras, se podrá importar la madera teniendo un resultado final mejor.

Es la idea de las ventaja comparativa, que rogaría a alguien que le explicara a ese político con tan buenas intenciones.

Cuarto, rogaría que alguien le hiciera cuentas al gobernante, porque es muy probable que la madera que se produzca en el país con su plan sea más cara que la importada. Especialmente cuando se le añadan los costos de más burocracia y más gasto público.

Mi intención es sana y razonable: mostrar a ese gobernante que el dato económico que le presentaron necesita ser puesto en perspectiva y que eso es posible teniendo un poco más de conocimiento económico. El déficit en importación de madera, en sí mismo, nada significa y decidir sobre ese dato como una información aislada de todo, llevará a una economía frenada.

Más en general, y lo que bien merece una segunda opinión, es la situación en la que un gobernante recibe un dato cualquiera y como el perro de Pavlov reacciona de inmediato viendo un problema que él puede resolver interviniendo en la economía.

Eso hace tentadora la idea de Sir John James Cowperthwaite, para Hong Kong: no tener estadísticas nacionales para no presentar tentaciones a los gobernantes.

Es muy posible que lo que el gobernante percibe como un problema que amerita su intervención, no lo sea en realidad; o lo que muy probablemente suceda, es que el problema pueda resolverse mejor dejando que las personas lo solucionen con sus propias ideas e iniciativas.

Si alguien cree que será un buen negocio el sembrar árboles y vender madera mejor y más barata que la importada, que lo haga y arriesgue su propio dinero. Las personas, en su conjunto, saben mucho más que el gobernante.

En su fondo, el problema general es el de un gobernante (1) con buenas intenciones y (2) sin información suficiente. Una mezcla explosiva que frena a las economías de todas partes.

Post Scriptum

La idea de cancelar exportaciones de madera se propuso en EEUU, pero también en México.

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