Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Candidatos y Poder
Eduardo García Gaspar
21 febrero 2017
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Trump y Clinton no fueron la excepción. Durante esa elección se mantuvo el mismo y universal modo de pensar.

Un marco de referencia que hace entender a las elecciones como un proceso de elección del «quién»

«[…] creo que un gobierno debería estar compuesto por personas lo suficientemente capacitadas y preparadas para asumir la responsabilidad de dirigir y gobernar un país». filosofiasegununestudiante.blogspot.com

El marco mental personal y el problema definido por los medios noticiosos es la solución de ¿quién debe gobernar? Las respuestas son variaciones de un mismo tema:

«Uno de los objetivos más importantes que llevamos persiguiendo los españoles desde hace unos años es intentar encontrar aquel gobierno que actúe bajo los principios de igualdad y justicia y que garantice el bienestar común de los ciudadanos […]» Filosofía Para no Dormir.

La comprensión del problema político como la búsqueda de la respuesta a «quién debe gobernar» tiene secuelas, como la conversión de las elecciones en un duelo de atractivo personal rodeado de ataques personales.

Normal, me imagino, cuando se piensa solo en el «quién»: ese quién debe ser atractivo al mayor número de personas que votan y es necesario atacar a los otros «quiénes» para que no sean atractivos.

Y el reclamo del otro lado es el obvio: cada candidato se ve a sí mismo de una manera clara:

«Como presidente o general, estoy preparado para gobernar el país». Laurent Nkunda Líder rebelde congoleño

«He estado en el servicio público desde hace más de 35 años. Conozco Oaxaca. Estoy preparado para ser gobernador» Alfonso Gómez Sandoval

«Estoy preparado para gobernar Río Negro, no soy un improvisado y voy a gobernar con los mejores». Miguel Pichetto

La situación electoral, para un cambio de gobierno por la vía pacífica, es entonces un problema de quién se cree que tiene la capacidad de gobernar. Eso y solamente eso. Algo que lleva a situaciones irracionales, como en México:

«Si ya tuvieron su oportunidad el PAN, y el PRI con su regreso, ¿por qué no darle la suya a López Obrador?» R. Riva Palacio

El proceso de decisión electoral es entonces uno de esperanzas sin puntales que las sostengan. Sin siquiera tomar en cuenta el entorno dentro del que operará el gobernante elegido: las instituciones o reglas de juego en el gobierno. Mucho menos, la naturaleza de los gobiernos.

Esto es lo que creo que bien vale una segunda opinión, la naturaleza de todo gobierno y el efecto que ella crea en los aspirantes a gobernar. La definición popular de gobierno nos da la clave:

«El Gobierno […] es el principal pilar del Estado, la autoridad que dirige, controla y administra sus instituciones, la cual consiste en la conducción política general o ejercicio del poder ejecutivo del Estado». Wikipedia

Las palabras son clave «dirige, controla, administra, conduce, ejerce el poder». Son estos los estímulos que mueven a quienes aspiran a ser gobernantes. Quieren gobernar porque quieren tener poder, algo que hace toda la diferencia: olvídese usted de las promesas altruistas de servir a la sociedad porque lo que los mueve es el poder.

Los electores, por consiguiente, están eligiendo entre personas que quieren tener poder. El elector común debe entender esto cabalmente sin sucumbir a la ingenua idea de que estará eligiendo a los capacitados que trabajarán para el bien general.

No digo que todos los candidatos tengan una sed absoluta de poder al estilo de Fidel Castro, sino que ese es el estímulo que primariamente los mueve. No son lo cándidos y bienintencionados que parecen. Recelar de ellos es lo menos que puede hacer un elector con sentido común.

Es decir, los candidatos, por más diferencias entre ellos, tienen en común un rasgo muy marcado: tienen ansias de poder.

Con una conclusión extrema que permite crear una mentalidad razonable: el mejor gobernante será aquél que no quiera gobernar, aquel que no aspire al poder. Claro que esta persona no se presentará en elección alguna, pero la idea general domina.

El mejor candidato será quien desee un menor gobierno. Un gobierno de menor tamaño y menor poder. La promesa de querer gobernar para el bien de todos será mucho más creíble en esta persona que en el resto.

Post Scriptum

Un ejemplo de ejercicio de poder es, entre otros que no destaco, el punto 23 del plan de gobierno de López Obrador:

«Se construirán refinerías, se impulsará la extracción de gas y se fortalecerá la industria eléctrica, todo ello para dejar de comprar gasolinas y otros combustibles en el extranjero, crear empleos y reducir los costos de insumos en beneficio de las empresas del país». Lineamientos Básicos del Proyecto Alternativo de Nación 2018-2024

El gobierno propuesto, ejerciendo el poder, dictaría que, por encima de toda consideración económica, conviene refinar gasolina. El poder y las ansías de tenerlo producen ceguera.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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