Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Capitalismo Desconocido
Eduardo García Gaspar
31 julio 2017
Sección: ECONOMIA, LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Es una palabra odiada. Resulta repulsiva para muchos. Su reacción puede llegar hasta la emoción vehemente. No es para tanto en realidad.

El ‘capitalismo’ es simplemente la aplicación concreta de la libertad humana a las actividades de producción, venta, consumo, distribución de bienes económicos para la satisfacción de necesidades humanas. No es muy complicado.

Si usted defiende la libertad política, o la religiosa, sería incongruente que no la defendiera también para la actividad económica. No es algo difícil de entender aunque en la realidad suceda con gran frecuencia que se defiendan las libertades, todas, menos la económica.

Lo anterior nos lleva a la definición posible de capitalismo. La siguiente está fuertemente basada en la de Thomas E. Woods Jr.

«El capitalismo es un sistema económico en el que empresas estables y organizadas realizan actividades comerciales de producción y venta de bienes dentro de un ambiente de libertad de iniciativa y escasas regulaciones, usando un enfoque sistemático de inversión y reinversión con resultados futuros en actividades que usan recursos presentes guiadas por expectativas de retornos actuales y futuros».

No está mal, pero hace falta enfatizar que sus bases son la propiedad privada, la especialización y la libertad de iniciativa, asociación y contratación, funcionando en un medio ambiente de estado de derecho que mantenga una confianza razonable en el futuro.

Curiosamente, sus orígenes no son los usualmente conocidos. Todo comenzó con monjes católicos en sus monasterios trabajando para mantenerse a sí mismos. Y fueron muy prósperos. Luego vinieron otros, católicos, también, a dar explicaciones que son el fundamento de la Economía moderna.

Saber que el capitalismo tiene orígenes prácticos e intelectuales católicos suele causar sorpresa en algunos y comezón en otros. Algo que, con cierto morbo, me divierte.

Mi punto es sencillo y merece una segunda opinión. El capitalismo tiene muchos enemigos y demasiados de ellos son gratuitos, es decir, no tienen realmente realmente argumentos en su contra, ni lo conocen y tienden a repetir eslóganes acusatorios sin sentido, aprendidos en las escuelas, universidades y medios.

Esto me lleva al fenómeno que quiero resaltar. Muchos de aquellos a los que el capitalismo produce un rechazo inmediato, o casi, reaccionan así por causa de sus buenas intenciones.

Razonan ellos de la manera siguiente en dos componentes centrales.

— Es necesario ayudar a los pobres; la pobreza debe combatirse. Son objetivos loables de caridad, ayuda y socorro a los más necesitados.

— El capitalismo causa pobreza; crea miseria. Es una sistema económico basado en el egoísmo, la voracidad y la codicia.

La conclusión de esos dos componentes es la lógica: el capitalismo no sirve para esos objetivos, al contrario. ¿Es cierto eso? No realmente por una razón, parte de un punto obvio que es el desconocimiento del capitalismo y sus resultados, que no son nada malos, al contrario.

A lo que voy es a un problema fuerte y amplio: las críticas al capitalismo y su reprobación son con gran frecuencia expresadas sin que exista un conocimiento adecuado de cómo funciona. El capitalismo no es lo malo que muchos imaginan; tampoco es la maravilla milagrosa que algunos pretenden.

Es simplemente un sistema económico sustentado en la creencia de que las personas somos libres. Si tenemos la libertad para votar seleccionado gobernantes, es natural que también seamos libres para comprar y vender lo que seleccionemos. Si somos libres para seleccionar nuestra religión, lo debemos ser para seleccionar nuestro trabajo y nuestro consumo.

Si alguien es defensor de las libertades, en el fondo tiene mucho de capitalista, aunque no se dé cuenta. Si alguien defiende a la propiedad privada, lo mismo. Si alguien quiere generar riqueza y recursos, en su interior es más capitalista de lo que quizá quiera ser.

Para darse cuenta de que se es más capitalista de lo que se piensa harían falta otras dos cosas.

Primero, conocer un poco acerca de cómo funciona la economía. Un buen libro es el de H. Hazlitt Economía en Una Lección. Puede obtenerse gratuitamente aquí.

Segundo, evitar las confusiones. El capitalismo suele padecer de identidades equivocadas, especialmente con el mercantilismo y el socialismo de amigos (muchas veces llamado capitalismo de amigos).

En fin, solo quise resaltar algo que me parece tiene urgencia.

Por desconocimiento, por ignorancia, por confusión y por la sola consideración de objetivos, ignorando los medios, se rechaza el sistema económico que más garantías ofrece de alcanzar esos objetivos tan admirables.

Post Scriptum

Es una fuerte impresión mía que muy buena parte del rechazo de las ideas capitalistas de libertad económica es provocado por el desconocimiento del funcionamiento de la economía; y que, ese desconocimiento no es ausencia de conocimiento, sino conocimientos erróneos que suelen ser tercamente mantenidos.

Más el enfoque exclusivo que reciben las buenas intenciones que proponen medios que fracasan porque no están sustentados en el real funcionamiento de la economía.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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