lenhiaje

Características del lenguaje moderno. Los rasgos de la nueva forma de hablar que es propia de la actualidad. Expresiones, palabras y la naturaleza de un lenguaje que cambia.

Introducción

Lo que sigue es una lista de algunas de las características del lenguaje moderno, de las formas en que ha cambiado y adoptado rasgos peculiares.

1. Telenovelización lingüística

La hipótesis es simple: las telenovelas usan clisés y después de un cierto límite de exposición a ellas, las personas terminan usando expresiones iguales y, peor aún, razonando con clisés.

Incluso hay listas de esos clisés, como el de tener héroes o heroínas tan buenos que son tontos y crédulos. Y, por supuesto, expresiones como las siguientes .

«¡Nuestro amor es imposible! De ahora en adelante seré otra y nadie volvera a jugar conmigo. Debes decirle a Patricia Regina que tú, ¡eres su verdadera madre! Ya no voy a amar a nadie mas en mi vida. Si no eres mí­a, ¡no serás de nadie!» chicaregia.com

Es momento de definir que es un clisé o cliché:

«[…]idea, frase o expresión que, debido a que ha sido muy usada o repetida, ha perdido su fuerza o novedad y se ha convertido en un tópico o lugar común». significados.com

A lo que añadiría otro elemento esencial: carencia de significado. No tiene ninguno o bien, es tan amplio que resulta inútil. Es como una vida gobernada por frases hechas y eslóganes.

Y quizá explique la popularidad de los memes. Usualmente fotografías con leyendas cortas expresando obviedad: «busca personas con tus valores, no con tus gustos», «valora a los demás y ellos te valorarán», «donde sea que se encuentre tu corazón, ese es tu hogar», «sabiduría es aprender de tus errores» y cosas por el estilo.

La sustitución del refrán

Esto es diferente al refrán popular, esa forma memorable de hacer una observación perspicaz. El Quijote es una abundante fuente de esta sabiduría astuta:

«A dineros pagados, brazos quebrados. Todos los duelos con pan son menos. Las necedades del rico por sentencia pasan en el mundo. Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo». refranerocastellano.com

En el refrán hay agudeza y memorabilidad, pero no en los clisés que son obvios en un mal sentido, insistentes en lo innecesario y escasamente memorables.

«Sólo una cosa convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar. Los días más perdidos de tu vida son los que no has sonreído. El mayor error que una persona puede cometer es tener miedo de cometer un error». frasesdesuperaciónpersonal.com

Y sucede que si acaso tienen un significado, la reiteración les hace perderlo al convertirlas en una especie de mantras que solo basta repetir sin necesidad de pensar.

El lenguaje político

Es en política donde quizá tenga el mayor de sus usos este tipo de lenguaje sin significado:

«Tengo vocación de servicio social. Aspiro a solucionar las necesidades populares. Llegaremos hasta las últimas consecuencias. Se aplicará todo el rigor de la ley. Desmiento categóricamente las acusaciones en mi contra». véase nadaqueaportar.blogspot.mx

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2. Olvido de algunas palabras

Otra de las características del lenguaje moderno señala que nuestro vocabulario ha cambiado con el menor uso de ciertos términos. Son palabras que hemos olvidado, que ya no forman parte de nuestras conversaciones y que han caído en un limbo. Sencillamente las hemos olvidado.

Ejemplos de esas palabras olvidadas son términos como modestia, humildad, virtud, amabilidad, honor, piedad, honestidad, castidad, amistad, respeto y similares.

Ellas han caído en el mismo relegado lugar de palabras como caridad, esfuerzo, trabajo, ahorro, disciplina, bondad, gracia, cuidado, templanza, merecer, entender. Ya no las usamos, ellas y otras similares han desaparecido de nuestro lenguaje cotidiano.

Ya no usamos términos como egoísmo, lujuria, desobediencia, dispendio, inmoralidad, ilegalidad, bajeza, mala educación, rudeza, mentira, desconsideración, vileza, vergüenza, indecencia y similares a estas.

Y adición de nuevas palabras

Hay palabras que han sustituido a esas que hemos olvidado. Tenemos nuevas palabras que han ocupado sus lugares.

Son términos como progreso, avance, estándar de vida, adelanto, cambio, mejora, misión, visión, innovación, ecología, desarrollo, realización, excelencia y otras que son parte del vocabulario obligado de todo aquel que quiera estar al día.

Las nuevas palabras nos hablan de ambiciones, deseos, objetivos y eso en sí mismo no está mal. Lo que está muy mal es que al olvidar las otras palabras, ya no tenemos guías para lograr esos anhelos.

Sin las palabras olvidadas carecemos de orientación sobre cómo comportarnos para tener desarrollo, avance, adelanto y progreso.

Esto nos deja a la deriva moral, sin brújula que indique la diferencia entre una dirección buena y una mala.

Para lograr el progreso, por ejemplo, podemos hacer lo que queramos sin reglas ni principios ni virtudes. Para progresar podemos ser ilegales, dispendiosos, mentirosos y viles o bien podemos ser trabajadores, caritativos, honrados y disciplinados.

Olvidando esas palabras como honestidad, verdad, trabajo y disciplina, al igual que términos como maldad, inmoralidad, egoísmo y engaño, queremos tener progreso y avance. Esto es imposible.

Los avances humanos sin sustentos morales no son sólidos. Simplemente no podemos tener progreso si no sabemos distinguir entre mentiras y verdades, entre moralidad e inmoralidad, entre esfuerzo y pereza.

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3. Lenguaje vulgar extremo

Otra de las características del lenguaje moderno es el uso demasiado frecuente y común de obscenidades que lo vuelven vulgar y desagradable, además de empobrecer su significado.

Las palabras vulgares son fuertes y hay ocasiones en las que se necesitan palabras fuertes. Sin embargo, el uso frecuente de las palabras fuertes les quita esa fortaleza.

Por ejemplo, todos conocemos a varias personas a las que consideramos no muy brillantes y a ellas simplemente las consideramos, quizá, como eso, tontas, medio tontas, de poco talento o expresiones similares.

Pero si usamos una palabra fuerte para describir a esas personas, cuando nos encontremos a alguien que verdaderamente es una bestia, la palabra fuerte ha perdido su fuerza original y ese verdadero idiota es puesto al mismo nivel que los simplemente no muy inteligentes. Y esto es una pena.

Pero el verdadero daño mental proviene de un efecto lógico del uso indiscriminado de palabras fuertes. Si ellas se usan con frecuencia la persona pierde vocabulario y el vocabulario es un requisito indispensable para la comunicación exacta, además de ser un correlativo de la inteligencia personal.

Para no dañar el cerebro, lo que conviene por tanto, es evitar usar palabras fuertes cuando ellas no son necesarias. Digo esto claramente, porque existen ocasiones en las que solo esas palabras fuertes pueden describir lo que uno trata de comunicar.

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4. Palabras pedantes e infladas

Una más de las características del lenguaje moderno es el empleo de palabras infladas artificialmente. Palabras que tienen un enorme significado pero que se usan en ocasiones que no las merecen,

Recuerdo una vez que uno de esos personas de neuronas infladas hablaba en público. Mencionada un pequeño cambio en las técnicas de venta de su empresa. Nada realmente importante. Más bien obvio. Sin embargo, él lo llamó «un cambio de paradigma». Todos salimos impresionados, pero eso duró poco, al darnos cuenta de la realidad.

Usted conoce esas palabras. «Sinergia» fue una favorita y aún subsiste. Ni siquiera es español y, me imagino, tiene que ver con las ventajas de trabajar en conjunto varios elementos que previamente eran independientes.

«Empoderar» es más actual y tiene sus fanáticos que la ven como una solución «paradigmática e icónica». Una vez pregunté que significaba y recibí más palabras incomprensibles.

También está eso de ser «proactivo», “reingeniería” para solo decir que las cosas deben cambiar. También con frases hechas, como «el futuro ya llegó». Los negocios suelen padecer de esto, como cuando a la jubilación anticipada le dicen «incentivar la separación voluntaria previa».

Un clímax de esta característica del lenguaje moderno es el uso descuidado de ‘fascista’ y ‘revolución’.

5. Puro rollo

Esta otra de las características del lenguaje moderno tiene que ver con el libro de Frankfurt, Harry G, On bullshit.

Eso que puede ser traducido como «puro rollo», la expresión mexicana que puede se muestra en la siguientes citas tomadas de Internet:

«… la guerra declarada a los cárteles es puro rollo… Puro rollo de la izquierda que les importa el pueblo… ¿Es cierto o es puro rollo?… Puro rollo y nada de acción… O sea que sí están llegando apoyos y no es puro rollo… “rollo” es tambien cuando una persona habla mucho y no se les entiende nada, es “puro rollo” or puro cuento algo que no es cierto… Los políticos nos siguen vendiendo la idea de que tienen puro rollo en la cabeza, mucho blablabla y nada de ganas de hacer las cosas…, parece que el discurso era solo eso, puro rollo».

El rollo es una variación del acto genérico de mentir, pero con una diferencia. Una mentira clásica tiene la intención abierta y clara de llevar información incorrecta a la otra persona. Eso no es rollo, es mentira clara.

El rollo es ambiguo y vago, que es otra de sus características esenciales. Una mezcla de elementos reales y falsos combinados de tal manera que el conjunto es incierto y vacilante para poder llegar a ser creído. El rollo deja a su receptor en una posición ambivalente: de un lado se perciben elementos razonables, pero del otro hay causas de incredulidad.

Es una información blanda, sin la fuerza de una realidad aceptada. Como no es verdad razonable es tomada como inexacta y ya que tiene esa intención se convierte en una mentira de tipo especial. Tomo como ejemplo la aseveración del político que afirma «la unica intención que me mueve es la de servir a la sociedad».

El emisor del rollo emite un mensaje vacío en su contenido pero al mismo tiempo, pleno en su verbalización. Su forma y estructura son plenas, ricas y de alta calidad. Las palabras son bien usadas y abundantes, estructuradas de forma que impresionan y son memorables. La construcción es pulcra y correcta, demostrando una gran habilidad en el uso de las herramientas verbales.

Sin embargo, debajo de esa elegante estructura existe un mensaje de escaso contenido, impreciso e indefinido, o bien simplista y obvio.

El emisor tiene la esperanza de que el receptor permanezca en ese nivel inicial sin continuar al examen más severo de lo dicho. Tendrá éxito en la medida en la que el receptor enfrente una audiencia ingenua y de escasa preparación o sin hábitos de análisis. Verdades, mentiras, vaguedades, son combinadas por el emisor en un mensaje que le hace verse bien y seguramente hará que se hable bien de él después.

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6. Masculinos y femeninos forzados

Para examinar esta otra de las características del lenguaje actual, hagamos un viaje al pasado, Una nota de El Mundo, 11 junio 2008 en España. Allí el gobierno había creado un Ministerio de la Igualdad y que estaba a cargo de Bibiana Aído.

En un discurso ella usó una palabra, ‘miembra’, como el femenino de miembro de un gobierno. La cosa llamó la atención y ella alegó que tal término se usa en Iberoamérica y debía incluirse en el diccionario oficialmente. La academia, por su parte, respondió que es incorrecto su uso.

Lo que ella había dicho fue, “los miembros y miembras de la comisión” en uno de sus discursos oficiales y que justificó diciendo que había sido un lapsus después de estar en Latinoamérica.

De entre las características del lenguaje moderno esta quizá sea la más visible. Una idiotez sustancial de lo políticamente correcto.

Por ejemplo, usted dice jueces para hablar de personas que lo son, independientemente de si son hombres o mujeres. Y dice artistas, no ‘artistos’, para hablar de un cantante y de una cantante, no de una cantanta, ni de un cantanto. Son ‘violinistas’ y no ‘violinistos’.

En México padecimos esta tontería durante la administración de Vicente Fox, empeñado en hablar de «niños y niñas, mexicanos y mexicanas». Por no mencionar el odioso uso de ‘l@s’ que se cree incluye a ‘los’ y ‘las’ con la duda de cómo se diría hablando.

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7. Ortografía penosa

Los hay bien escritos y los hay redactados con los pies. Los hay educados y vulgares. Los hay racionales y los hay disparatados. Los hay claros y los hay ilegibles.

Me refiero a los comentarios personales en Internet. Su variedad es pasmosa. Pero un tipo de comentarios es muy llamativo que revela otra de las características del lenguaje moderno, una ortografía penosa.

Su ortografía es irregular en dos sentidos. Primero, usan una especie de taquigrafía adecuada a Internet. La que sustituye a “que” con “k” y a “besos” con “xxx”. No está mal. Es una abreviatura que permite un uso de teclas más breve. Esto es, hasta cierto punto, admisible.

Segundo, la ortografía en sí misma suelen ser inexistente. Cosas como ‘decición’, ‘sapato’, ‘manifestasión’ y similares con cosas comunes. En palabras con pocas letras es posible encontrar dos faltas, como en ‘ballamos’ en lugar de ‘vayamos’. O el fantástico «nos bemos haya» en lugar de «nos vemos allá»

Esto es llamativo porque indica un nivel de lectura inexistente. Si han visto un libro en su vida, debe haber sido en televisión. También indica una educación formal ineficiente, en escuelas en las que sus profesores simplemente no les ponen atención.

Además, su tono suele ser agresivo. No ingenioso, ni sarcástico, ni inteligente, sino violento, amenazador e insultante. Hay violencia verbal en ese tipo de comentarios al que me refiero.


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Y unas cosas más para los interesados…

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[La columna fue actualizada en 2020-08]