Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Celebridades Como Prueba
Eduardo García Gaspar
14 junio 2017
Sección: FALSEDADES, FAMOSOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es mucho de lo que nos separa de otros animales. Podemos pensar, razonar, generalizar, errar, acertar. Y, lo mejor, darnos cuenta de ello.

Hasta donde sé, ningún simio hasta ahora ha creado una estilo arquitectónico, ni producido una escuela de pintura; ni escrito un poema, ni contado un chiste. Tampoco, ha salido con, por ejemplo, la idea del argumentum ad verecumdiam cuando discute de política con sus congéneres.

El argumentum ad verecumdiam es «un recurrir al prestigio o respeto en que se tiene al proponente de un argumento como una garantía de la verdad del argumento». Es una defensa débil del argumento que sólo recurre a la fama de quien lo sostiene sin usar otras demostraciones.

Como cuando alguien razona de esta manera.

«El comandante es un gran visionario y desea distribuir la riqueza del país. Por lo tanto esa distribución está justificada».

O cuando alguien se apoya en el testimonio de una celebridad para criticar a la monogamia.

«La idea del matrimonio es muy romántica […] Pero no creo que sea natural ser una persona monógama». Scarlett Johansson.

El argumentum ad verecumdiam es el uso exclusivo del prestigio o popularidad de una persona como prueba demostrativa de una opinión cualquiera. Y es diferente del argumentun ad auctoritatem, en el que se usa el prestigio de una autoridad para apoyar adicionalmente una cierta opinión en su campo de conocimiento.

Esto es importante de distinguir.

— Cuando alguien usa solo la «prueba» de que alguien famoso o célebre o experto piensa de cierta manera para demostrar que esa opinión es verdadera, estamos frente al argumentum ad verecumdiam. Y es un razonamiento incompleto, débil e incluso erróneo.

Este es el caso de ofrecer como pruebas de que, por ejemplo, Dios no existe opiniones como estas:

«No veo a ningún Dios aquí arriba». Yuri Gagarin.

«Durante la etapa primitiva de la evolución espiritual del género humano, la fantasía de los hombres creó dioses a su propia imagen». Albert Einstein

Que el famoso astronauta ruso y el célebre científico opinen de esa manera, o de la opuesta, no constituye prueba alguna de la creencia personal de otros. Y, peor aún, no son ellos expertos en la materia, sino célebres por otras razones. Un teólogo experto podría ofrecer pruebas muy débiles en opiniones económicas o tecnológicas.

— Cuando alguien usa el argumentun ad auctoritatem está haciendo algo distinto y válido: ofrece como prueba parcial de su argumento a la opinión de un conocedor en la materia. Pero principalmente, ofrece otras pruebas que usan a la razón.

Es el caso de quien defiende con argumentos y evidencias al mercado libre, a lo que añade, por ejemplo, alguna idea de F. Hayek (1899-1992):

«(…) Viene de antaño la idea de que quienes adoptan las prácticas del mercado competitivo consiguieron mayor aumento demográfico y desplazaron a otros grupos que siguieron costumbres diferentes…. Sólo los grupos que se comportan conforme a ese orden moral logran sobrevivir y prosperar».

Sería otro cuento el que para apoyar al libre mercado se ofrecieran ideas de Salma Hayek.

Mi punto ha sido enfatizar la capacidad única que tenemos los humanos para acertar y para errar, con la posibilidad invaluable de saberlo.

Más, el apuntar en concreto el error que se comete usando el argumentum ad verecumdiam, una «falacia particularmente perniciosa cuando la autoridad citada en el asunto no es una autoridad en el tema discutido».

Un ejemplo, el de alguien que hace poco citó la siguiente idea como apoyo a su opinión de decretar salarios mínimos al mismo nivel que los de Alemania:

«Ahorita, como está el modelo económico aquí vienen a México a pagar miserias, donde la gente tiene trabajo de esclavo. Un trabajador de la industria automotriz en Alemania gana 52 dólares la hora, mientras que el salario por ocho horas de los ingenieros en México es de 385 pesos». Raúl Vera, obispo de Saltillo

De estos ejemplos hay muchos otros, Uno de ellos es el apoyo que dio Whoopi Goldberg a una persona para demostrar que al aborto está justificado:

«El aborto es la decisión más difícil que debe tomar una mujer. Una de las razones es porque muchas de ellas fueron halladas muertas, ensangrentadas y desgarradas por los ganchos cuando intentaron realizarse la interrupción por ellas mismas. Esta es la razón por la que debemos legalizarlo».

En fin, si alguien quiere dar argumentos sólidos a sus propias opiniones, será mejor que deje de apoyarse en las opiniones ajenas, especialmente cuando ellas vienen de ignorantes en la materia tratada.

Post Scriptum

Las citas entrecomilladas no atribuidas son de Sister Miriam Joseph The Trivium: The Liberal Arts of Logic, Grammar, and Rhetoric.

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