Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ciencia Contra Religión
Eduardo García Gaspar
31 octubre 2017
Sección: CIENCIA, RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
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La afirmación de nuestros tiempos es simple. Dice que la ciencia y la religión son opuestas.

Se entienden como enemigas. Y entre ellas, es la ciencia la que gana y sustituye a la religión. Especialmente al Cristianismo, y al Catolicismo en concreto.

El tema es irresistible de tratar si se le da un enfoque que contradice a esa afirmación estándar de nuestros tiempos.

¿Hay oposición realmente entre ciencia y Cristianismo o Catolicismo? Pongo en tela de juicio eso. No lo creo.

Vayamos parte por parte, usando la exposición que sobre el tema escribió Fulton J. Sheen. Estos son sus puntos resumidos.

• Curioso, pero cierto: la ciencia floreció y progresó dentro de la cultura cristiana y no fuera de ella. Cualquier inventario de descubrimientos científicos mostrará eso. ¿Coincidencia? No realmente.

Dentro del Cristianismo, Dios y su creación son distintos y la creación fue dejada a cargo de la humanidad. A lo que puedo agregar que, según el Cristianismo, Dios hizo a la persona libre y con uso de razón. Que exista una buena cantidad de científicos cristianos no debe sorprender.

• Especialización olvidada: las ciencias miden y descubren segundas causas. Su materia propia es la «materia, luz, fuerza, electricidad, pero no la causa primera, que es Dios».

Puesto de otra manera, la medición es la especialidad de la ciencia, tan exacta y avanzada como pueda hacerse. Pero eso no es «un avance en la explicación final de las cosas en términos de la Primera Causa, que es Dios».

La ciencia está a cargo de una especialidad que es la observación y descripción de hechos, midiendo, experimentando, calculando. Su especialidad no es la explicación de causas últimas. Eso corresponde a otras especialidades.

• Una desviación indeseable: a fuerza de medir, de observar, la mente se sesga a los hechos y su descripción, acabando por despreciar al «uso elevado de la razón».

Hay cosas que están más allá de la medición y la observación científica. La razón está preparada para ir más allá, a terrenos superiores. La ciencia no es el único posible camino de la razón y de la revelación.

La Filosofía y la Teología no deben verse obligadas a bailar al son que toca la ciencia de moda, sea la Sociología, la Biología, la Psicología, o la Física. El poder de la ciencia no es lo suficientemente grande como para dominar a otras fuera de sus terrenos.

Usted no puede llevar a los descubrimientos de la Psicología a la Astronomía. «No puede estudiarse al oxígeno o al nitrógeno de la misma manera que la justicia o la fortaleza». Ni el ácido sulfúrico igual que la libertad.

«Hay un peligro de que el método científico, si se aísla, se subirá a la cabeza de la misma manera que el vino lo hace en un estómago vacío».

En resumen, la situación es notable.

Por un lado, el Cristianismo permite la libertad de usar la razón para descubrir a la creación y dominarla. Más que eso, obliga a hacerlo como parte de la responsabilidad co-creadora de la persona. Conocer a la creación es bueno. Produce beneficios.

Pero la libertad de descubrir a la creación no está libre de peligros, como el mencionado: reducir el alcance de la razón a los métodos científicos y llegar a creer que eso es todo lo que la razón puede hacer.

Esto es lo que creo que bien vale una segunda opinión. El apuntar que nada malo existe en el avance científico en sí mismo, pero señalar también que no es la ciencia el único camino que se tiene para conocer a la creación. Debe ella verse con los dos ojos, no solamente con uno.

Esto es una exaltación de las labores de la Filosofía y de la Teología, responsables de responder a las preguntas más inquietantes de nuestra existencia. Y cuyas respuestas son más importantes que los descubrimientos científicos.

¿Roces y conflictos entre ciencias y religiones? Por supuesto, eso es lo lógico que exista, pero sin que signifique una oposición, pues no es una oposición esencial, sino accidental.

Post Scriptum

Todos los entrecomillados con del libro mencionado.

En una columna pertinente al tema «¿Existen científicos que crean en Dios?» se dice:

«Yo crecí en una familia católica, y mis padres, personas religiosas, tuvieron siempre la inquietud del desarrollo intelectual propia de personas cultas. En mi casa teníamos estantes de libros religiosos, y junto a ellos, estantes de libros científicos. Yo leía desde niño las vidas de los santos, lo mismo que sobre las eras geológicas y el sistema solar. Lo mismo leí versiones de la Biblia adaptadas para niños, que libros de Isaac Asimov.

«Por esto, fue una sorpresa para mi el encontrarme, al llegar a la pubertad, con personas que afirmaban que la Ciencia y la Fe no podían ir juntas, que una persona que estudiara a fondo las ciencias naturales, no podía, al mismo tiempo, creer en Dios, pues la Ciencia “probaba” que no había Dios».

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