libre comecio

Historia breve y justificación del comercio internacional, una actividad que surge espontáneamente entre las conductas humanas. Ideas de Manuel Sánchez González. Agradecemos el permiso de publicación al autor y a El Financiero. Manuel fue subgobernador del Banco de México durante 2009-2016 y es autor de Economía Para Desencantados.

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Breve historia del comercio internacional

Durante los dos últimos siglos el comercio internacional ha registrado un crecimiento espectacular.

Ello ha ocurrido a pesar de la interferencia de los gobiernos, la cual se mantiene como su principal riesgo.

El comercio de bienes y productos es tan antiguo como la humanidad. Por ejemplo, los historiadores han encontrado señales de intercambio de pedernal y obsidiana en la Edad de Piedra.

Se sabe, además, que aproximadamente tres mil años antes de nuestra era, en Egipto se negociaba con joyas, y que en esa época se realizó el primer comercio de larga distancia, ocurrido entre Mesopotamia y el valle del Indo.

El intercambio ha sido un medio básico de las personas para mejorar su nivel de vida. Su surgimiento y evolución han sido espontáneos.

📌 El comercio ocurre porque las partes involucradas encuentran una ganancia mutua. De otra manera, no sucedería.

Interferencia estatal

En ese sentido, el intercambio, comercio nacional o internacional, no necesita justificación. Empero, el comercio internacional ha permanecido como un tema de debate, en gran medida porque los gobiernos han tendido a intervenir en su desarrollo.

En efecto, desde tiempos remotos, en la historia del comercio internacional, las aduanas fueron creadas para controlar el flujo de bienes entre regiones. En un principio, el propósito primordial fue recaudar ingreso para el soberano, mediante la aplicación de gravámenes.

Con el tiempo, ese objetivo se vio influido por otros móviles, entre los que destacó el de proteger a las empresas internas contra la competencia del exterior.

A medida que los gobiernos encontraron otras formas de imposición, los intereses proteccionistas ganaron relevancia. Las aduanas han utilizado aranceles, así como restricciones cuantitativas y otras barreras no arancelarias para ese propósito.

Expansión y crecimiento

A pesar de la intervención gubernamental, desde principios del siglo XIX el comercio internacional se ha expandido considerablemente.

La suma de exportaciones e importaciones por país respecto a su PIB pasó, en promedio ponderado, de menos de 10 por ciento a más de 50 por ciento en la actualidad. Su principal impulsor ha sido la disminución en el costo del transporte y el auge de las telecomunicaciones.

Como era de esperarse, el comercio internacional ha estado frenado por los aumentos en los obstáculos gubernamentales, y facilitado por su reducción.

Así, desde aproximadamente 1830 hasta 1913, las políticas liberales lideradas por Gran Bretaña, que se manifestaron en acuerdos bilaterales cuyos beneficios se extendían a otros países bajo el principio de la «Nación Más Favorecida», apoyaron la primera ola de globalización.

El proteccionismo exacerbado durante el periodo entre los dos conflictos mundiales del siglo pasado generó un enorme retroceso del intercambio mundial. En particular, la ley de comercio de Estados Unidos aprobada en 1930 ahondó los problemas de la Gran Depresión.

A partir de finales de la Segunda Guerra Mundial ha ocurrido una segunda ola de globalización, impulsada por Estados Unidos y otros países industrializados.

El esfuerzo culminó con la creación del GATT, que consistió en un acuerdo para la reducción multilateral de barreras comerciales.

Este foro permitió a los países signatarios establecer reglas consensuadas para disminuir esos impedimentos. A través de varias rondas de negociaciones se lograron avances considerables.

En 1995 el GATT fue institucionalizado mediante la creación de la Organización Mundial de Comercio. La actual ronda de negociaciones, bajo los auspicios de la OMC, ha enfrentado complicaciones para llegar a convenios.

No obstante, desde finales del siglo pasado han proliferado los tratados regionales, los cuales, si bien han sido un sustituto inferior al enfoque multilateral, han permitido profundizar en la liberalización.

Conclusión

En un mundo sin intereses nacionalistas, la historia muestra que liberar al comercio internacional debería ser sencillo, no muy diferente a reconocer la libertad de intercambio que rige entre los estados de un mismo país.

Sin embargo, la realidad política ha conducido a la negociación de tratados como una opción viable. El sistema de reglas, a veces criticado por favorecer en buena medida el comercio administrado, ha reducido la incertidumbre.

Además, ha cumplido su misión: las trabas al intercambio han caído de forma casi continua en el mundo.

Hasta ahora, el libre comercio parece estar ganando la batalla. No obstante, la permanencia de esa victoria no puede estar garantizada.

Las posturas proteccionistas del actual gobierno de Estados Unidos representan una peculiar disonancia en la corriente mundial a favor del libre comercio.

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La justificación del comercio internacional como una forma de cooperación. Una idea de Manuel Sánchez González en esta columna. Esta columna fue publicada en El Financiero.

Comercio internacional su justificación

Con el inicio de las pláticas formales para la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en los medios de comunicación han proliferado las referencias a figuras de combate para describir a los negociadores.

Aunque probablemente esté influida por las críticas del TLCAN y las amenazas por parte del Presidente de Estados Unidos, tal caracterización no refleja la razón de ser de cualquier acuerdo comercial: el libre intercambio.

Percepción equivocada

Tal vez parte de la confusión provenga de que, a veces, se percibe el comercio internacional como si fuera una competencia entre países.

Sin embargo, al igual que lo que ocurre dentro de cualquier nación, el comercio transfronterizo es una forma de cooperación. Ello queda claro una vez que se desentrañan dos ficciones.

Una se relaciona con el hecho de que no son los países sino los individuos y las empresas los que comercian. El intercambio surge porque sus participantes ven en él una ganancia mutua y no una prueba de fuerza.

La otra se refiere a la nacionalidad de los productos en un mundo globalizado. La integración internacional de las cadenas de valor en la producción de muchos bienes comerciados hace muy difícil asignarles un origen único.

Es colaboración

La producción conjunta es una forma de colaboración. La justificación última del libre comercio internacional es el mayor bienestar de los consumidores, es decir, de toda la población.

Su manifestación incluye la posibilidad de obtener una mayor variedad de bienes y servicios, a menores precios y de mejor calidad.

Estos efectos se derivan del aprovechamiento de la especialización. En particular, con el intercambio, el capital físico y humano tiende a dirigirse a aquellas industrias que lo utilizan de manera más eficiente.

Además, la historia del comercio internacional muestra que explota economías de escala, propicia la competencia entre los productores y genera oportunidades de innovación.

Si bien el intercambio favorece a todos los consumidores, los productores que compiten con las importaciones pueden resultar perjudicados.

Empero, las mejoras para toda la sociedad más que compensan la disminución de ingreso y trabajo asumida en algunas industrias. Más aún, los beneficios del comercio se capitalizan a lo largo de los años, mientras que los costos de ajuste tienden a ser transitorios.

¿Por qué esa mente proteccionista?

Ahora bien, si el comercio internacional aumenta el nivel de vida de la población, ¿por qué son tan persistentes las tendencias hacia el proteccionismo?

La respuesta obedece a que los grupos afectados son relativamente pequeños y ven una retribución sustancial en organizarse y cabildear a favor de sus intereses.

Aunque el daño del proteccionismo para la sociedad sea muy alto, se distribuye entre millones de consumidores, los cuales no tienen los incentivos para coordinarse en la defensa del libre comercio.

Para alcanzar sus propósitos, los proteccionistas recurren a argumentos basados en factores reales, como la pérdida de empleos, y en otros subjetivos, como el supuesto carácter esencial de su actividad.

La sociedad pierde por el proteccionismo, así como por el desperdicio de recursos asociado con los esfuerzos por «capturar» a las autoridades.

Justificación del comercio internacional: las importaciones

Un aspecto esencial del comercio internacional es que sus ganancias ocurren por las importaciones, no por las exportaciones.

En ese sentido, a nivel país, las exportaciones son un costo para poder importar y no un fin. Algo parecido ocurre con el trabajo. La mayoría de la gente trabaja para vivir, es decir, para tener acceso a un mejor nivel de vida, y no vive para trabajar.

📌 Acaso otra parte de la confusión sobre la función de los negociadores en la revisión del TLCAN radique precisamente aquí: la visión equivocada de que las exportaciones son un bien y las importaciones un mal.

La relación económica es precisamente al revés.

Lo anterior no significa que sea irrelevante no poder exportar. Por ejemplo, si Estados Unidos buscara imponer barreras a las importaciones mexicanas, se dañaría a sí mismo, pero también nos dañaría a nosotros, al limitar los frutos descritos del comercio.

Por la misma razón, de materializarse ese evento, México no ganaría con medidas de represalia, respondiendo con obstáculos a sus exportaciones. No parece sensato afectarse uno mismo con el propósito de dañar al otro.

En suma, en la renegociación del TLCAN, será necesario no perder de vista que es el beneficio de los consumidores, no el de los productores, lo que debe guiar los acuerdos.

Desviarse de este camino puede conducir fácilmente a un retroceso de la apertura donde los únicos ganadores serían los grupos de interés.

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Y solo unas cosas más…

Debe verse:

Son las personas, no los países, quienes comercian

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