Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Conductas espontáneas
Eduardo García Gaspar
29 noviembre 2017
Sección: ECONOMIA, LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un asunto de Economía, esa ciencia tan especializada y mal comprendida, Más que otra cosa, ella es un maravilloso campo de estudio de la conducta humana.

Es algo que en mi mente se complementa muy bien con la Historia y la Filosofía. entendida esta última al modo tradicional, que es el de ponerse a pensar sobre la vida misma.

Uno de los conceptos que surgen sin remedio en esos tres campos del ponerse a pensar es algo obvio, el de la libertad humana. Y, si usted se pone a pensar en ella, encontrará muchas cosas, pero una en especial es muy llamativa.

Es eso que llamamos espontaneidad. Es usual asociar a la espontaneidad con palabras como sinceridad, naturalidad y sencillez, pero en el estudio de la conducta humana la espontaneidad va mucho más allá.

Dell otro lado, espontaneidad se asocia también con acciones poco razonadas e impulsivas, incluso emocionales y apasionadas. Algo más refinado, pero aún así incompleto. La espontaneidad es mucho más que «acciones irrazonadas», como se explica en una página muy popular.

Un ejemplo ayudará. Vayamos al siglo 13 con Jean Buridan, quien fue rector de la Universidad de París. Un franciscano que se puso a pensar. Y llegó a escribir cosas como esta:

«Si Sócrates entregó a su mujer a Platón voluntariamente y con el consentimiento de ella para cometer adulterio a cambio de diez libros, ¿quién sufrió una pérdida y quién ganó? (…) Ambos sufrieron un daño en lo que a su alma concierne (…) [pero] en lo que se refiere al bien externo, cada uno ganó porque tiene más de lo que necesita».

Pensando acerca del dinero, Buridan concluyó que era algo espontáneo, una creación natural producida por la acción humana en actividades de intercambio. El dinero emergió como un satisfactor de necesidades para facilitar intercambios. No fue algo planeado; no fue un invento intencional; no fue creado por los gobiernos.

La espontaneidad de algo que surgió sin planeación previa, sin intención expresa. Una especie de descubrimiento natural del medio por el que se resolvían problemas de compra y de venta. El hecho de que en diferentes partes se «inventara» el dinero sin un diseño ni un plan concretos es algo que ejemplifica bien a la espontaneidad.

Llegamos a algo que bien creo que merece una segunda opinión. La espontaneidad es eso que sucede cuando se dejan libres a las iniciativas individuales, que permite encontrar soluciones a problemas sin necesidad de planeación ni diseño intencional y que es imposible de pronosticar.

Usted puede pensar en otro producto de la espontaneidad de nuestras conductas: la división del trabajo, una idea tan obvia que se aplica sin pensarlo siquiera como algo natural. La conclusión es la que se imagina.

La espontaneidad de nuestras conductas es un efecto de la libertad de la que gozamos. Cuanta más libertad tenemos, más espontaneidad habrá; y viceversa. Muy bien, pero queda la pregunta acerca de si es buena la espontaneidad. ¿Es algo que tenga buenos resultados o no?

La resultante general de la espontaneidad es la obvia: cuando se dejan libres a las iniciativas humanas, las personas optan por usar sus talentos si con ello perciben que tendrán una mejora personal. Con el dinero, por ejemplo, tendrán más ventajas que sin él.

La cosa es aún más compleja porque la apariencia de la espontaneidad puede ser el desorden. Sí, la fachada exterior de la espontaneidad es confusión, caos, anarquía y esta apariencia mueve a muchos a querer imponer el orden que ellos creen que es deseable.

Desafortunadamente, así se disminuye a la espontaneidad y con ello se reducen las aportaciones personales y el uso de los talentos personales.

¿Problemas con la espontaneidad? Por supuesto y son los obvios. Los humanos no somos perfectos y algunas conductas libres serán reprobables: fraudes, mentiras, daños y similares (una constante aún sin la espontaneidad). Por eso la espontaneidad necesita estado de derecho, cuya misión es garantizar a la libertad y el derecho a poseer los resultados de las iniciativas propias.

Y ahora surge un aspecto que es un descubrimiento de quienes se han puesto a pensar, filósofos, economistas, historiadores: cuando las personas actúan espontáneamente intercambiando bienes, el bienestar de uno es producto de la contribución que se haga al bienestar del otro (Adam Smith, que era un filósofo, es el más célebre de quienes han mencionado este punto).

En fin, toda mi intención ha sido intentar entender mejor eso que se llama espontaneidad humana.

Post Scriptum

La cita de J. Buridan está en miseshispano.org. Es una buena muestra de la finura con la que pensadores religiosos abordaron el estudio de la conducta humana, especialmente la económica.

Para esta columna usé la obra de Thomas E. Woods Jr., How the Catholic Church Built Western Civilization.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras

AVISO

Dejaremos de publicar desde el lunes 18 de diciembre y reanudaremos la publicación a partir del martes 2 de enero. ¡Feliz Navidad!