Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Confabulación Formalizada
Leonardo Girondella Mora
23 agosto 2017
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
Catalogado en:


«Los dueños del capital controlan a la economía» —este es el reclamo esencial de buena parte del socialismo.

La frase contiene una idea básica, la de afirmar que en un mercado de empresas privadas las principales empresas, las mayores, se ponen de acuerdo entre sí para «controlar al mercado» y obtener grandes beneficios.

Esto equivale a afirmar que los consejos de administración de las grandes empresas nacionales e internacionales de un país cualquiera actúan en conjunto —se ponen de acuerdo— para aumentar sus utilidades en perjuicio de los consumidores.

Esta afirmación del socialismo estándar considera que eso es un problema que tiene solución por medio de la intervención estatal en la economía: ya no serán los consejos de administración los que se pongan de acuerdo para manejar el mercado, sino las agencias gubernamentales quienes lo harán.

La hipótesis del socialismo es que el manejo centralizado de los mercados por parte de agencias gubernamentales será mejor para el consumidor que el control de la economía por parte de los consejos de administración más poderosos.

¿Es verdad lo anterior? En lo que sigue examino este reclamo y su solución socialista.

&&&&&

• En una situación de mercado libre y competitivo no existe esa situación por la que se controla a la economía en beneficio de unos y perjuicio de otros —esta es la característica por excelencia de un mercado libre.

En este mercado, los beneficios empresariales están determinados en gran parte por la preferencia del comprador —y la capacidad de cada producto para satisfacer las necesidades de los que compran y consumen.

• Los mercados libres no son perfectos. Ellos tienen fallas y están sujetos a actos reprobables de sus actores —tanto vendedores como compradores— pudiendo llegar en ocasiones a actos indebidos de engaño y contubernio.

Es altamente improbable que se llegue al extremo de ponerse de acuerdo todos los consejos de administración de empresas que están en competencia y tienen intereses encontrados.

• Incluso donde eso llegue a suceder en alguna proporción, el poder que tiene esa asociación indebida sería muy inferior al que posee un gobierno soberano —realidad que introduce la consecuencia negativa no intencional de la propuesta socialista.

Esa solución, en su naturaleza esencial, propone la sustitución de la informal confabulación de los consejos de administración de las empresas mayores con la formalización de esa misma confabulación pero ahora en manos gubernamentales —lo que antes era una conspiración oculta es ahora una política económica abierta y formal.

• La realidad será un incremento sustancial del poder gubernamental. Lo que ahora tendrá el gobierno es un poder mucho mayor que el que se atribuía a la confabulación de los consejos de administración de las grandes empresas —los abusos que podían cometer estas empresas serán nada comparados con los que podrá cometer el gobierno.

• Para justificar la acumulación de poder económico en el gobierno creando un centro potencial del enormes abusos, se parte de un supuesto usualmente implícito: el gobierno actuará con buenas intenciones y honestidad absoluta partiendo de un conocimiento satisfactorio del funcionamiento de la economía.

Este supuesto es irreal. Primero, es imposible tener la información económica necesaria para que desde una agencia puedan tomarse decisiones económicas sustentadas.

Segundo, creer que los gobernantes siempre manejarán de manera totalmente honesta el poder que ahora tienen es soñador —y da nacimiento a la oportunidad de negocios que es posible llamar socialismo de amigos.

&&&&&

Lo que he tratado de hacer es examinar la creencia que justifica a la intervención gubernamental en la economía —la que afirma que en un mercado libre los consejos de administración de las empresas mayores actúan de común acuerdo entre sí para maximizar sus beneficios.

El análisis breve presentado arriba indica que el intervencionismo económico no resuelve el problema presentado y que este es una posibilidad remota en un mercado libre, pero que se incrementa con la intervención estatal en la economía.

El intervencionismo económico no es en realidad nada más que la formalización socialista del mal del que  acusa al capitalismo: la centralización del poder económico en pocas manos, pero ahora en una proporción gigante.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras