Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Control Freak Intervencionista
Leonardo Girondella Mora
3 mayo 2017
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


Es la necesidad de controlar y dominar la que da forma a regímenes de alta intervención gubernamental —una manera de mostrar su preferencia absoluta por acertar en predicciones propias manejando las variables que conoce.

El otro lado de la moneda del intervencionismo económico es su temor frente a lo impredecible —como una fobia a todo aquello que no está en capacidad de pronosticar acertadamente.

Este intervencionismo económico, mostrado con creces en regímenes extremos como los de la URSS y Cuba, se encuentra también en casos más recientes, como Venezuela —y en dosis algo más ligeras en las propuestas de Trump en EEUU o de López Obrador en México.

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Detrás de las medidas de intervencionismo económico se encuentran ideas que le sirven de sostén y apoyo, muchas veces de manera implícita —tan subterránea que resulta no reconocible para el socialista mismo que quiere intervenir en la economía nacional.

La idea que está detrás de las medidas intervencionistas es la que quiero resaltar en esta columna: la de manipular las reglas del juego económico nacional de forma que puedan tenerse los resultados previstos.

El símil deportivo puede ayudar a comprender lo dicho antes —especialmente si se compara con la opinión contraria en dos partidos hipotéticos de futbol:

• Futbol al estilo socialista. Un partido de dos equipos en el que las reglas se crearán, cambiarán y aplicarán de manera flexible durante el partido para poder predecir al ganador desde antes de que comience el juego.

• Futbol al estilo liberal. Un partido de dos equipos en el que las reglas se conocen de antemano y se aplicarán sin cambios durante el juego, sin poder anticipar quién lo ganará.

En una economía intervencionista las leyes, las reglas y las instituciones del país se modifican a criterio del gobernante con el propósito de favorecer un resultado detallado de antemano —lo contrario de la situación liberal en la que no hay resultados detallados previamente.

La expresión más adecuada para describir esta mentalidad socialista es la de «control freak»: la conducta de la persona que está dispuesta a todo para que las cosas salgan como ella quiere y el resto de la gente obedezca sus instrucciones. Esta es la razón por la que, en una economía intervenida, las reglas del juego cambian con frecuencia con el propósito de que las cosas salgan como fueron planeadas.

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La consecuencia de ese cambio frecuente de reglas es la que cualquiera esperaría —un ambiente de inquietud y nerviosismo en quienes toman decisiones de compra, venta e inversión, por no poder anticipar el futuro razonablemente.

Cuando existe serenidad y el futuro puede ser anticipado como estable, las decisiones económicas permiten acciones con resultados de largo plazo —lo que no es posible si se anticipa que las reglas cambian de acuerdo con los humores de la autoridad.

El desenlace es ese ambiente de incertidumbre que impide decisiones de plazo largo y frena a la economía —lo que hace posible un pronóstico general: la economía intervenida crecerá, si lo hace, a tasas menores que las de una economía con reglas estables.

E incluso más: una economía intervenida podrá decrecer cuando la incertidumbre económica rebase un cierto límite de inestabilidad —como en el caso de Venezuela, donde las decisiones económicas se tomaron repentina y caprichosamente.

Esta situación perturba a la mente intervencionista volviéndola aún más impredecible. Cuando los resultados económicos no son los que el «control freak» había previsto, se apodera de él un sentimiento de inquietud que lo vuelve aún más impredecible —como si entrara en un estado de shock que lo perturba en mayor medida.

Este estado de shock, por no haber salido las cosas como quería el intervencionista, suele crear un marco mental por el que intenta explicar su fracaso culpando a otros y creando una lista de enemigos que tiene obligación de combatir cambiando otra vez las reglas y aumentando la incertidumbre.

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Lo que he querido hacer es llamar la atención sobre una de las ideas centrales que está contenida dentro de las propuestas de intervención económica: la vehemencia por el control absoluto de la economía que tiene el socialismo para hacer que las cosas salgan como quiere.

Este frenesí de mando y dominio es equivalente a eso que se llama «micromanagement»

«El micromanagement consiste en que el jefe suele entrar al detalle del cometido del subordinado, revisando con frecuencia temas puntuales que normalmente se delegan, pero que, en este caso, son objeto de control minucioso y repetido. Incluye temas de importancia secundaria y hasta triviales. Esto constituye una fuerza de rozamiento permanente que desgasta racional y emocionalmente al subordinado». expansion.com

Es mi creencia que el intervencionismo económico de los gobiernos padece los defectos del «control freak» que hace micromanagement —y, ya que tienen en sus manos el poder gubernamental cambiará reglas y tendrá una conducta veleidosa que frenará a la economía.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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