Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Despertando a los Extremos
Eduardo García Gaspar
28 agosto 2017
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


Existen. Son una realidad política, me imagino que claramente a partir de la Revolución Francesa. Son los extremos políticos, las ideas radicales, los excesos, los extremistas y fanáticos. Los realmente extremos.

Lo que puede ser entendido como «llevar al límite una creencia personal y que contiene elementos de terquedad absoluta, violencia potencial y cerrazón al razonamiento y análisis de la creencia».

Parte natural del extremismo real es su universalidad. Aunque es minoría numérica, resulta aplicable a cualquier creencia: derechas e izquierdas; progresismo y conservadurismo; incluso religión. Y se reconoce cuando sale a la superficie su amenaza de violencia, o la violencia en sí misma.

Un caso reciente, como lo enmarcó el NYT:

«[…] el presidente Donald Trump respaldó al movimiento supremacista blanco como ningún otro mandatario lo había hecho en generaciones al equiparar a los activistas que protestaban contra el racismo con los neonazis y supremacistas blancos que se movilizaron en Charlottesville, Virginia».

No es el único caso de ese tipo. Usted lo tiene muy claro en el terrorismo religioso, como los recientes sucesos en Barcelona:

«La policía baraja una cifra de entre 10 y 12 integrantes del comando. Esto lo convierte en el mayor comando terrorista que ha atentado en Europa desde los atentados de noviembre del 2015 en París […] los grandes comandos yihadistas que han actuado en Europa eran siempre grupos que ejecutaban planes muy ambiciosos diseñados por grupos terroristas como Al Qaeda (Madrid en el 2004; Londres en el 2005) o el Estado Islámico (París en el 2015) […]». elperiódico.com

Lo anterior me sirve para llegar a lo que pienso que bien vale una segunda opinión.

Está en la naturaleza del extremismo ser violento, usar la fuerza para implantar sus ideas. Las ideas que sean y que pueden ser de todo signo imaginable. Esta naturaleza violenta, propicia a la ferocidad, permanece latente y se queda en ese estado hasta que percibe la oportunidad de acceder al poder, cuando sale a la superficie causando estupor.

El punto clave es el de la oportunidad percibida para el extremismo, el que sea. Los supremacistas la percibieron en las palabras e ideas de un presidente que no tiene capacidad para medir el efecto de sus discursos. Los terroristas islámicos en el apoyo abierto de sus algunas de sus autoridades.

Más o menos el mismo fenómeno de oportunidad que despierta a los extremos puede verse en los totalitarismos del siglo pasado. El nazismo y el comunismo soviético y chino pueden entenderse como la oportunidad presentada al extremismo y aprovechada para llegar al poder. Con modalidades distintas, pero igual esencia, es el extremismo que llegó al poder en Cuba y Venezuela. Las circunstancias despertaron a los extremismos y la oportunidad fue aprovechada.

La oportunidad puede ser de cualquier tipo, pero hay una en la que quiero poner atención con un caso posible, el de López Obrador en México. Así como Trump, con una miopía de colección, despertó a un tipo de extremismo, el candidato mexicano puede despertar a otro. Al comunista extremo.

López Obrador ha expresado su admiración por Salvador Allende, quien marcó su vida. Se ha negado a criticar al régimen venezolano. Ha manifestado su admiración por F. Castro.

Son piezas como esas las que son percibidas por el extremismo como oportunidades de toma de poder. No necesariamente porque el candidato sea extremista, sino porque así lo perciben los extremistas, como un amigo suyo disfrazado. Un líder que les permitirá tomar el poder.

Los problemas se agrandan cuando el líder ve a los extremistas como aliados útiles y no se separa de ellos con claridad y énfasis; quizá temiendo que sean parte vital de su base electoral que le ha permitido llegar a conquistar el poder. La ausencia de reprobación del extremismo, lo alimenta.

En fin, todo lo que he querido hacer es apuntar la situación en la que el extremismo asociado con un candidato político, como efecto tal vez involuntario, permite que el poder político esté al alcance del extremismo que percibe a algún político como su aliado.

En el caso de Trump, los supremacistas han percibido esa oportunidad. En el caso de López Obrador con los socialistas extremos. No son los únicos casos. Ha habido otros y habrá más. Un severo riesgo democrático que crece con la ingenuidad del electorado que supone que los gobernantes son salvadores mesiánicos.

Post Scriptum

Claramente López Obrador es socialista, como lo demuestra su libro reciente y el anterior. Ningún candidato como él, en México, para atraer al extremismo socialista que siente que la han abierto las puertas del poder.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras