Dos requisitos para crecer

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Dos claves para el desarrollo. Dos requisitos para el crecimiento económico. En eso terminó la conclusión de androjovarios que escuchamos una conferencia acerca del tema.

Es algo que creo que merece ser compartido. Me resulta razonable y podrá servir para guiar opiniones. Vayamos por orden.

El primer requisito para el desarrollo es razonable. Es la decisión de qué sistema económico produce los mejores resultados de crecimiento. Tiene su lógica.

Digamos que usted tiene a su disposición varios sistemas económicos y su historial de resultados reales. Tiene que seleccionar entre los sistemas A, B, C, D y E. Es un asunto relativamente simple.

Reúne evidencias, habla con expertos, busca pruebas, examina casos reales y llega a una conclusión: el sistema C es el mejor. Es el que más progreso crea, el que más riqueza produce y es con diferencia superior al resto.

No es perfecto, ninguno lo es, pero el sistema C es el mejor. Incluso hay consenso general de esa superioridad. No es que no tenga detractores, sino que simplemente la evidencia es abrumadora.

Ahora usted enfrenta una decisión moral considerable. Estará obligado a optar por ese sistema, el mejor. Sería irresponsable seleccionar otro sistema con menores resultados. Se está hablando del bienestar de millones.

Moralmente es imperativo que se implante ese sistema con los claros mejores resultados. ¿Cuál es ese sistema? El capitalista de libres mercados. Lo siento por muchos, pero es la realidad, incluso aceptada por varios de sus opositores.

No es perfecto, tiene defectos, pero los otros son inferiores al capitalismo. Esta es la primera clave para el desarrollo, implantar un sistema capitalista y lo que él necesita, un estado de derecho.

Ahora vamos al segundo requisito, el que depara otra sorpresa que desagradará a muchos. En fin.

La segunda necesidad se dirige a atender las quejas razonables que suelen ser lanzadas contra el capitalismo: egoísmo, codicia, avaricia comercial, materialismo consumista y los demás acostumbrados. Tienen su punto aunque fallan en su análisis.

Todas esa acusaciones son de naturaleza moral. Si alguien habla de ambición, usura, lucro, avaricia, ruindad y similares, está hablando de vicios humanos, de comportamientos humanos. Y esto es vital porque tales vicios son una constante humana.

Es decir, se encuentran en todo sistema económico, cualquiera que este sea. Los padece el socialismo, el comunismo, el liberalismo, el feudalismo, todos sin excepción.

Y eso es importante porque entonces esta segunda necesidad es una de naturaleza moral. Un amigo lo expresó así.

«La clave parece estar en vivir bajo un sistema capitalista comportándonos como buenos cristianos».

Y si a usted no le gusta eso de «cristianos», piense en ideas como «personas de bien», «personas justas y compasivas» y similares. Esta es la segunda necesidad de la que hablo, la de un código moral universal de valores absolutos que sea respetado por la gran mayoría de las personas que viven en un sistema de libertad económica.

El resultado general, dentro de sus imperfecciones, sería atractivo, muy atractivo. Piense en el buen samaritano y multiplíquelo por muchos miles. Personas buenas, morales, caritativas, disponiendo de una buena cantidad de recursos personales, lograrían una sociedad próspera, de progreso general.

Con esa conclusión de ser un capitalista que se comporta cristianamente, la conversación se dirigió a México, nuestro país. ¿Qué hacer? Esas dos cosas obviamente, lo que aplica a cualquier otro país.

Primero, mover el sistema económico hacia el capitalismo, hacia el libre mercado. Y esto resulta curioso, porque tal necesidad no tiene satisfacción en la oferta política de las campañas electorales en este momento. Al contrario, se proponen sistemas económicos que son inferiores al capitalismo. Una realidad que desilusiona.

Segundo, si lo que se necesita es un comportamiento personal bueno, justo moral, entonces debe abandonarse esa ingenua idea de que volviendo socialista al país la gente ser va a volver milagrosamente buena. Y, también, abandonar otra idea inocente, la de que el gobierno es un agente de distribución caritativa que sustituye a la caridad personal.

El buen samaritano era un tipo con recursos obviamente. Ahora imagine a muchos, muchísimos, con esa forma de ser y con recursos para hacer lo mismo. Todo causado por tener el sistema económico que mejores resultados da y por promover un código de conducta moral emanado de principios cristianos.

Será difícil tener algo mejor.

Post Scriptum

Es común la queja de estos tiempos, la de haber perdido valores. Es cierto y de ello no puede culparse realmente a los sistemas económicos. Quizá sea culpa del laicismo creciente, del relativismo moral, de lo que usted quiera, pero no de sistemas económicos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


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