Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Origen de Las Discusiones
Leonardo Girondella Mora
21 febrero 2017
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Existe una relación inevitable entre la moral y la naturaleza humana —cualquier teoría moral que se produzca tiene como cimiento una teoría sobre la naturaleza humana.

Las normas morales que cualquiera produzca, las que sean, siempre parten de una concepción de lo que se cree que es la esencia misma de la persona.

Esto es inevitable, aunque pudiera ser que de ello no se tuviera conciencia y operara como un cimiento subyacente oculto.

Esto no es nuevo. El editor general de esta página me proveyó con dos citas de Alasdair MacIntyre.

La primera dice:

«[…] debemos a Hobbes una gran lección. Esta es la de que una teoría del moral es inseparable de una teoría de la naturaleza humana».

En la segunda dice:

«Spinoza [1632-1677] no despreció la utilidad de lo que él vio como esta moralidad supersticiosa de obediencia externa por parte de personas ordinarias y sin juicio. Pero la contrapartida de entender a Dios como idéntico con la naturaleza es comprender a la ética como el estudio no de los divinos preceptos sino de nuestra propia naturaleza y de aquello que necesariamente nos mueve».

La consecuencia de lo anterior es obvia — aunque permanece por lo general encubierto y velado a demasiados. Quienes, por ejemplo, se enfrentan discutiendo posiciones opuestas acerca de aborto, tienen cada uno de ellos una teoría acerca de la naturaleza humana.

Podrá ser una teoría simple o compleja, parcial o total, errónea o acertada —pero la tendrán quizá camuflada o disimulada intencionalmente o no.

Este es el punto central: al final de cuentas muchas de las grandes discusiones de nuestro tiempo son argumentaciones acerca de diversas maneras de entender a la naturaleza humana.

«Dime qué moral tienes y te diré qué piensas de ti y del resto», podría resumir la idea que propongo. Y sobre la que insisto, puede haber poca conciencia, es decir, puede permanecer encubierta incluso para la persona misma cuando habla de moral.

Lo anterior tiene utilidad para explicar enfrentamientos de opiniones opuestas —especialmente en eso que ha sido llamado guerras culturales.

Si acaso alguna vez se diera una confrontación entre partidarios de los matrimonios de personas del mismo sexo y sus opositores, eso puede servir de ejercicio analítico para confirmar que tal oposición tiene como raíz principal a diferentes nociones sobre la naturaleza humana.

Lo mismo sucedería entre partidarios y opositores de, por ejemplo, el aborto y los alimentos genéticamente modificados. Incluso entre los defensores de la libertad económica y los del socialismo podrá encontrarse que conciben de manera distinta a la esencia de la persona.

Mi punto central tiene otro uso, uno menos obvio, el de examinar las propias opiniones y reflexionar sobre el tipo de naturaleza humana que ellas suponen —donde será posible encontrar contradicciones: lo que uno piensa que es nuestra naturaleza quizá no coincida con lo que uno piensa en temas de política, por ejemplo.

Esto último es especialmente revelador. Quizá el lector quiera intentarlo. Por ejemplo, cito a mi caso favorito, el de quien se declara en favor del socialismo y contrasta eso contra sus ideas acerca de las personas; donde quizá encuentre que si valora a la libertad humana eso es contradictorio con sus tendencias socialistas.

Lo mismo puede sucederle a un defensor de la libertad económica cuando encuentra que, por ejemplo, su creencia en la imperfección humana le lleva inevitablemente a reconocer defectos de los mercados libres.

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Las personas tienen opiniones y muchas de ellas parten de un entendimiento acerca de la persona humana, de algo así como una antropología velada que les sirve de cimiento forzoso.

Si un refrán dice «Dime con quién andas y te diré quién eres», lo que he intentado decir afirma «Dime quién crees que eres tú  y te diré qué moral tienes ».

Y así se tiene que el origen de muchas discusiones puede encontrarse no es el desacuerdo entre ellas, sino en el desacuerdo entre diferentes maneras de entender al ser humano.

Addendum

Las citas están en A Short History of Ethics. Agradezco esta aportación de material pertinente.

En El Primer Paso hay un ejemplo del examen de creencias personales acerca de la esencia humana y las consecuencias que ellas tienen en las simpatías políticas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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