Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Evolución y Génesis
Eduardo García Gaspar
30 mayo 2017
Sección: CIENCIA, RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La confrontación es usual. Estalla en el contexto de una creencia: ciencia y religión son opuestas; entre ellas hay que escoger una. Y, por supuesto, la teoría de la evolución es el asunto que ilustra el choque.

Yo no sé mucho de teología y quizá cometa algún error en lo que sigue, pero mi sentido común me dice que aceptar la idea de la evolución no me fuerza a abandonar mis creencias religiosas.

Por ejemplo, en la evolución existe la idea de un avance por etapas, una especie de desarrollo continuo. No tengo problemas con eso. Es más, agradezco a la ciencia que ella agrande mis conocimientos y me explique cómo funciona esa parte del nuestro mundo, el cambio que se tiene y todo eso.

Es una gran cosa saber cómo se llega a la adaptación animal al medio ambiente y el tiempo que tarda. Es un saber que satisface realmente y difícil de negar, al menos hasta que alguna otra teoría surja con mayor poder de explicación de la realidad.

La satisfacción de saber ese ‘cómo’ es parte de la esencia humana, de la curiosidad que tenemos «escrita en nuestras personas». Y es tan grande esa curiosidad por saber más que no nos contentamos con el ‘cómo’. Queremos saber más, especialmente satisfactorio sería conocer el ‘porqué’.

Es desafortunado que la ciencia no pueda entrar en esos terrenos del ‘porqué’. Pero, por fortuna, hay otras maneras de tener conocimiento al respecto. Ponerse a pensar y razonando, es posible conocer otras explicaciones que no son de laboratorio, hasta llegar a la explicación religiosa.

Si la ciencia nos da a conocer los ‘cómos’, nuestra mente y la religión nos permite adentrarnos en los ‘porqués’. No está mal, nada mal. Si nos quedásemos solo en el nivel de la ciencia sería imposible conocer las razones últimas y que también ansiamos conocer.

Esto me hace concluir algo de simple sentido común: es posible aceptar a la idea de la evolución sin necesidad de abandonar a las creencias religiosas (al menos, las católicas que tengo yo).

Me han presentado la contradicción que se percibe en la narración del Génesis con el larguísimo tiempo que implica la evolución de las especies (y la formación de la tierra). Esquemáticamente esa narración es esta:

• Día Cero: «todo era confusión y no había nada en la tierra». Las tinieblas cubrían los abismos mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas».

• Día Uno: «Dijo Dios: “Haya luz”, y hubo luz».

• Día Dos: «Dijo Dios: “Haya una bóveda en medio de las aguas, para que separe unas aguas de las otras”»

• Día Tres: «Dios llamó al suelo seco “Tierra” y al depósito de las aguas “Mares”. Y vio Dios que esto era bueno […] La tierra produjo hortalizas, plantas que dan semillas y árboles frutales que dan fruto con su semilla dentro, cada uno según su especie».

• Día Cuatro: «Dijo Dios: «Haya lámparas en el cielo que separen el día de la noche, que sirvan para señalar las fiestas, los días y los años, y que brillen en el firmamento para iluminar la tierra».

• Día Cinco: «Dios creó entonces los grandes monstruos marinos y todos los seres que viven en el agua según su especie, y todas las aves, según su especie […] Los bendijo Dios, diciendo: “Crezcan, multiplíquense y llenen las aguas del mar, y multiplíquense asimismo las aves sobre la tierra”».

• Día Seis: «Dijo Dios: “Produzca la tierra animales vivientes de diferentes especies, animales del campo, reptiles y animales salvajes” […] Dios hizo las distintas clases de animales salvajes según su especie […] Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza[…]”».

A menos que se interprete a cada día como un período de 24 horas, la narración, escrita siglos antes de nuestra era, no tiene contradicción con la evolución. Es más, la narración muestra etapas graduales y un orden sorprendente que termina con los animales y el hombre.

Que la formación de la tierra y del universo, más la aparición de los animales y su evolución haya tardado millones de años, me parece, no desecha la idea de que Dios lo haya creado todo.

Insisto en el punto: el big-bang, los miles de millones de años que han pasado a partir de ese instante, nos dan un gran conocimiento acerca de cómo han sucedido estas cosas, pero no responden al por qué han sucedido. Ni anulan la idea de la Primera Causa, la que no tiene causa.

Entiendo que a algunas personas con creencias religiosas de cierto tipo la evolución las ponga nerviosas y perciban que la Biblia contradice a esa teoría. Es la misma actitud de quienes creen en la evolución como un modo de negar a la Biblia. Ambos, me parece, están equivocados. Un problema de fundamentalismo en las dos partes.

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