Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fe o Razon: la Decisión
Eduardo García Gaspar
20 abril 2017
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Volví a toparme con un tema constante al parecer. Un tópico favorito desde hace mucho tiempo.

La persona, que se consideraba un científico, se lanzó con una afirmación directa y contundente: «Ustedes, los católicos, son unos ingenuos que toman como dogma cosas que no tienen evidencia científica y no pueden se probadas».

Y continuó emitiendo opiniones en el mismo sentido. Que no usamos la razón, que creemos todo lo que nos manda creer la Iglesia, que todo lo vemos como dogmas, que no estamos abiertos a discusión.

Para terminar sacó la misma conclusión que se repite una y otra vez: «La fe que ustedes tienen contradice a la ciencia y a la razón. No se puede ser científico y tener fe en la religión. Son contradictorias».

Fue una acusación de credulidad, de ingenuidad y de estupidez. Nada a lo que no estemos acostumbrados los católicos y que es parte del panorama general de estos tiempos y de mucho antes también.

La oposición entre la fe religiosa y la razón científica es curiosa porque de lo opuesto han sido acusados los católicos, de usar demasiado la razón y descuidar la fe (una acusación lanzada, si recuerdo bien, por primera vez en tiempos del nacimiento del Protestantismo).

Esta otra acusación afirma que los católicos usan demasiado a la razón, que ponen demasiada atención en análisis intelectuales, en razonamientos deductivos y en aplicaciones de la lógica; demasiado afectados por los griegos.

La religión no es así, se dice, sino la posición de fe incuestionable en la religión y sus fuentes, sin necesidad alguna de escribir amplios tratados de Teología. Incluso, podría ser blasfemo el tratar de usar la razón en asuntos de Dios y la fe en él. ¿De qué sirve la Lógica en asuntos divinos?

Y, también, volví a recordar un libro, el de Robert Hugh Benson, Paradoxes of Catholicism, que trata estas cuestiones de paradojas católicas.

La posición católica, digo con temor de cometer algún error teológico, es llamativa por la combinación que presenta. Unos dicen que razonamos cuando deberíamos creer y los otros dicen que creemos cuando deberíamos de razonar.

Quizá esas dos acusaciones sean ciertas desde cada punto de vista, porque la realidad es que los católicos hacemos ambas cosas. Y es que son complementarias y forman parte de nuestra conducta diaria universal.

Si fe es creer en lo que no tenemos evidencia cierta y comprobada completamente, exhibimos fe en el presuponer toda una serie de realidades. Cada vez que conduzco un automóvil exhibo una enorme fe en la capacidad y calidad del trabajo de quien sea que diseñó, fabricó y colocó los frenos. Tanta fe que pongo mi vida en sus manos.

Mi punto es sencillo. Ninguna persona humana puede tener la capacidad para comprobar por sí misma la realidad de todo lo que presupone. El científico tiene que tener fe en la calidad de sus mediciones e instrumental, como también en el cirujano que lo operará.

Esa fe cotidiana es razonada. Contiene intuiciones, estimaciones, argumentos, pensamientos, que me llevan a creer en la calidad de la mesa de operaciones, lo correcto de los cálculos de construcción del edificio donde trabajo, o lo veraz de los datos que alguien me presenta.

O lo contrario, la razón también me permite herramientas para dudar de las propuestas de alguna política económica, de las afirmaciones de algún autor, o de lo declarado en algún juicio.

Creo sinceramente que en lo cotidiano actuamos con una combinación de fe y razón tan implícita que no nos damos mucha cuenta y sin encontrar contradicción alguna que nos diga «aquí solo la razón» o lo contrario.

Hay además otra cosa. Si Dios nos hizo seres pensantes, con razón, sería contradictorio que no la usemos creyendo que es mala o indebida. ¿No sería acaso algo bueno usar la razón, su propia herramienta, para intentar conocer mejor a Dios? .

Vayamos ahora al reclamo que hace Cristo a los católicos. Les pide un acto supremo, como dice Benson, el creer en él, aceptarlo y seguirlo pues es «el camino, la verdad y la vida». Es una petición como no hay ninguna otra y necesita una fe que se pone a prueba a diario.

Pero esa petición tuvo sus evidencias y sus apoyos. Vino él a este mundo. Habló, dijo, hizo obras, realizó milagros, explicó, uso parábolas, hizo preguntas, contestó las que le hicieron. Apeló a la razón no hay duda. Dio pruebas, mostró evidencias. ¿Acaso se nos puede negar el uso de la razón para entenderlo mejor? ¿No es la razón una forma de comunicar su mensaje a otros?

Si se nos pidiera solamente fe, no necesitaríamos pensar. Con la total sumisión bastaría, pero mucho me temo que el convencimiento sería incompleto. Es con la razón que la fe crece y se torna en creencia sólida. Y es con la fe que la razón se guía y tiene sentido.

Tener a la fe y a la razón como dos opciones mutuamente excluyentes destruye a la naturaleza humana. ¿Cómo decidir entre ser puramente espirituales o meramente materiales, cuando somos las dos cosas?

Como escribe Benson acerca de la Iglesia Católica

«¿Hay sorpresa en que el mundo piense que su Fe y Razón sean igualmente demasiado extremas? Porque su fe se eleva de su Divinidad y su razón de su Humanidad […] están juntas más allá de la imaginación de un mundo que en realidad teme a ambas Fe y Razón por igual».

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Fe o Razon: la Decisión”
  1. Jorge Ramón Pedroza Dijo:

    Sobre este tema recomiendo este interesante debate entre Neil de Grasse y el padre jesuíta James Martin.

    https://www.youtube.com/watch?v=bHhEej7ToOg





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras

AVISO SUSPENSION PUBLICACIONES

Dejaremos de publicar columnas a partir del lunes 17 de julio. Estaremos de regreso en lunes 31. ¡Un inmerecido descanso!