Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Francisco y el Capitalismo
Eduardo García Gaspar
15 febrero 2017
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es una área sensitiva. Mezcla de sentimientos religiosos y creencias políticas y económicas.

Me refiero a las opiniones reportadas en medios del papa Francisco acerca del capitalismo y la economía.

Tomo como muestra una del 4 de febrero pasado (abc.es) y que tiene este encabezado:

«El Papa: “El problema ético del capitalismo es que crea pobres a los que luego quiere esconder”».

En el último párrafo reafirma la declaración papal con sus palabras textuales no exacta a la cita anterior:

«El principal problema ético del capitalismo es la creación de descartados a los que después quiere esconder».

Y añade un ejemplo de eso, como una cita papal:

«Las casas de juego financian programas para ayudar a los ludópatas que ellos mismos crean».

La impresión cierta hasta este punto es una relación simple y común a otras noticias: el Papa está opuesto al capitalismo, o bien el Papa critica al capitalismo.

En otra cita se reporta que el papa Francisco dijo:

«cuando el capitalismo hace de la búsqueda de beneficios su único objetivo, se convierte en una estructura idolátrica […] El mejor modo y más concreto de no convertir el dinero en un ídolo es compartirlo, compartirlo con los demás, con los pobres, o para permitir estudiar y trabajar a los jóvenes venciendo la tentación idolátrica con la comunión».

Llego así a lo que considero mi punto central que tal vez valva una segunda opinión.

La crítica que hace Francisco del capitalismo se presta a confusiones e inexactitudes porque lo que él confunde es materialismo con capitalismo, y no son ellos lo mismo. La confusión es desafortunada porque se enfoca a un sistema económico solamente lo que por inferencia da la impresión de que favorece a sus opuestos.

En palabras sencillas, cualquier razonaría así: si el Papa critica tanto al capitalismo entonces favorece al socialismo, si critica al sistema de mercados libres entonces favorece al intervencionismo estatal. Esta conclusión es la común y naturalmente es tomada por la izquierda para ampliarla.

La crítica de Francisco al capitalismo, la de idolatrar al dinero, la de crear pobres, la de no compartir beneficios, la de concentrar riqueza, es una crítica al materialismo con independencia del sistema económico, sea capitalista o socialista.

Es una confusión que comete una y otra vez, cuando, por ejemplo, habla del «capitalismo salvaje», olvidando casos notables de socialismo dañino y de que en América Latina el capitalismo realmente no existe.

No sé de qué origen son sus opiniones económicas, pero lo que sí sé es que tal y como son reportadas sus opiniones son inexactas y confusas, muy fáciles de aprovechar por los enemigos de la libertad económica (lo que hace despotricar a los liberales que lo ven como un ignorante en el mejor de los casos).

Sus críticas económicas, como son reportadas, dan la impresión de que cambiando el sistema económico, dejando atrás al capitalismo, se remediará la pobreza, se dejará de adorar al dinero y se respetará el medio ambiente.

Cambiar al sistema económico, mucho temo, no cambiará en nada al materialismo y que también se sufrirá en el sistema económico que se implante a continuación.

Si acaso, en sus declaraciones, el Papa sustituyera a la palabra ‘capitalismo’ con ‘materialismo’, comenzaría a entendérsele mejor, y reafirmaría y realizaría un mejor papel de apóstol que difunde un mensaje espiritual como no hay ningún otro (evitando el rol de opinador económico).

Hasta donde comprendo esta situación, me parece que lo que uno entiende por «capitalismo» no es lo que los economistas han definido como tal. Puede creer que capitalismo es el clientelismo o capitalismo de amigos, o suponer que los sistemas económicos de América Latina son capitalistas, o puede estarse refiriendo al libertarianismo, pero eso es al menos impreciso.

Mi angustia como católico es la pérdida de oportunidades preciosas dedicadas a la crítica imprecisa de los sistemas económicos cuando ellas deberían estar dedicadas a la difusión del mensaje evangélico y que aplica en cualquier sistema económico. Que eso le suceda a un sacerdote cualquiera es entendible, pero que le acontezca al Papa es algo que me inquieta.

Porque al fin y al cabo, ¿es el capitalismo el único sistema económico que tiene defectos morales? Lo siento, pero no. Y si el Papa quiere buscar sistemas económicos que producen pobres y los trata de ocultar, no tiene más que voltear a ver a Cuba y a Venezuela en estos momentos.

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