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Francisco y el Dinero
Selección de ContraPeso.info
8 agosto 2017
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, RELIGION, Sección: Asuntos
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La crítica papal al dinero es la idea que examina Robert Sirico en esta entrevista. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es «El papa francisco y la condena del dinero».

«Sería del todo absurdo criminalizar el dinero si la preocupación sincera de uno tiene es el bienestar de los pobres. Lamentarse por el sufrimiento de los pobres no debe ser el objetivo final de la compasión moral. Para mejorar su situación, a menos a nivel material, es necesaria la creación de riqueza», ha dicho el P. Robert Sirico, presidente del Acton Institute para el estudio de la religión y la libertad, un centro de pensamiento (think tank) que tiene como misión «promover una sociedad libre, virtuosa y humana».

El P. Robert Sirico compartió su opinión en el diario italiano Il Foglio, comentando el largo discurso que el Santo Padre pronunció el sábado pasado ante una audiencia de movimientos laicales carismáticos que se reunieron con el papa en la Ciudad del Vaticano para celebrar un tercer encuentro mundial.

Durante la audiencia el papa Francisco relanzó su acusación contra el «ídolo-dinero que reina en lugar de servir, tiraniza y aterroriza a la humanidad». [1].

El dinero, continuó el Santo Padre, gobierna

«con el látigo del miedo, de la inequidad, de la violencia económica, social, cultural y militar que engendra más y más violencia en una espiral descendente que parece no acabar jamás. ¡Cuánto dolor y cuánto miedo! Existe un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera»[2].

Y de ahí que «toda tiranía sea terrorista», agregó el Papa.

«Y cuando ese terror, que se sembró en las periferias, son con masacres, saqueos, opresión e injusticia, explota en los centros con distintas formas de violencia, incluso con atentados odiosos y cobardes, los ciudadanos que aún conservan algunos derechos, son tentados con la falsa seguridad de los muros físicos o sociales».[3].

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«Por supuesto», observa el P. Sirico, «se puede abusar de las riquezas, tanto en su generación como en su uso. No hay duda de ello. Pero también se puede abusar de muchos otros dones que han sido confiados al ser humano».

“En este sentido, pienso en la sexualidad, que cuando se dirige hacia Dios, la sexualidad se convierte en un sacramento. Del mismo modo la riqueza puede tener un origen moral y un fin moral. Quiero creer que el Santo Padre no está en desacuerdo en nada de esto, porque si se criminalizara este proceso de dejarían abandonadas a las personas económicamente más vulnerables».

El ataque de Bergoglio al sistema capitalista ha sido severo. Sin embargo, en términos de lo que significa el «sistema capitalista», el P. Sirico afirma que «me gustaría pedir algunas aclaraciones».

«Encuentro muy claro el pasaje de la encíclica Centesimus Annus, especialmente en el número 42, donde San Juan Pablo afirma que si por “capitalismo” se entiende la “economía libre” anclada en sólidas bases morales y religiosas, y enmarcada en un contexto jurídico, entonces es algo encomiable».

De existir un problema, este consistiría en reconciliar la idea de una economía libre con la doctrina social de la Iglesia.

El presidente del Instituto Acton piensa que se trata de una tarea difícil, ya que

«existe una confusión general en cuanto a lo que significa, sobre todo si uno está en contacto no con agentes económicos libres sino con hombres de negocios que excluyen a las personas del intercambio económico y ponen en su lugar al dinero –en lugar de colocar al ser humano–, en el centro de su preocupación».

«Esta es “la economía que mata”, no los mercados competitivos», afirma el P. Sirico.

«Cuando las personas no entienden la economía y los mercados, resulta fácil suponer que los agentes económicos exitosos se hacen ricos a expensas de los demás. Esto se conoce en economía como la «falacia del juego de suma cero”».

La Doctrina Social de la Iglesia, observa el P. Sirico, no nos enseña esto. Sin embargo, en su opinión, lo triste es que a veces «las personas aman tanto [a los pobres] que terminan abogando por políticas que terminan generando más pobreza».

El peligro consiste en mirar al problema de manera equivocada, afirma, desde una perspectiva errónea, de modo que uno puede concluir, por ejemplo, que el fundamentalismo es una consecuencia de la idolatría del dinero.

«Si uno parte de la definición de que todos los mercados globales por su propia naturaleza “excluyen a las personas”, entonces obviamente, esto sería inmoral y debería ser condenado, como toda forma de adoración del dinero, que es lo que significa la idolatría del dinero», añade el P. Sirico.

«Existen, sin embargo,  otras dos formas de lo que podríamos denominar correctamente como fundamentalismo económico: por un lado, cuando uno demoniza al rico simplemente porque son las personas económicamente exitosas, o, por otro lado, cuando uno canoniza al pobre simplemente porque no son económicamente exitosos. Lo primero es conocido como el “evangelio de la prosperidad” y lo segundo es conocido como “teología de la liberación”».

«Prefiero, afirma el P. Sirico, la visión de Santa Teresa de Calcuta que dijo: “no creemos tener el derecho de condenar a los ricos. No creemos en la lucha de clases o en la guerra de clases… creemos más bien en el encuentro de clases donde el rico salva al pobre y el pobre salva al rico”».

Nota del Editor

[1] [2] [3] Citas españolas del Discurso del Santo Padre se tomaron de la página web del Vaticano.

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