Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Humanismo y Soberbia
Eduardo García Gaspar
7 septiembre 2017
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una palabra con mil aplicaciones. Significa lo que usted quiera que signifique. Me refiero a ‘humanismo’.

Significa desde sentimientos caritativos hasta un tipo de educación, pasando por diferentes definiciones históricas.

Una de sus definiciones coloca al humanismo como

«[…] una doctrina antropocéntrica, donde el hombre es la medida de todas las cosas. La organización social, por lo tanto, debe desarrollarse a partir del bienestar humano. Esta corriente se opone al teocentrismo medieval, donde Dios era el centro de la vida». definición.de

Este es un significado interesante de examinar. Es el de un humanismo secular,

«[…] también conocido como el humanismo laico, es un movimiento filosófico que se ocupa de la justicia social, la razón humana y la ética. Los humanistas seculares, seguidores del naturalismo, fueron generalmente ateos o agnósticos, al mismo tiempo que renegaban de la doctrina religiosa, la pseudociencia, la superstición y el concepto de lo sobrenatural. Para los humanistas seculares, estas áreas no son vistas como el fundamento de la moralidad y de la toma de decisiones. Por el contrario, un humanista secular se basa en la razón, la ciencia, la experiencia personal y el aprendizaje a través de los relatos históricos, que se constituyen como los soportes éticos y morales dan sentido a la vida». signficados.com

Entonces, hay algo en el significado de ‘humanismo’ que bien vale una segunda opinión.

Es la combinación de dos connotaciones simultáneas: (1)la de un sentimiento positivo de valoración humana, asociada con virtudes de caridad y ayuda mutua; y (2) la de la comprensión del ser humano como independiente y aislado, sin dimensión religiosa.

En breve, este segundo elemento es el que mezcla esas dos connotaciones creando la idea de que es positivo, en el sentido de caritativo, retirar de la persona toda doctrina religiosa. Una persona sin Dios, en otras palabras, es una mejor persona. Quitar a Dios de la vida de las personas, se concluye, es un acto compasivo.

Esa es, más o menos, la idea que se tiene. Es la mentalidad que concluye que la liberación religiosa de la persona es una acción compasiva que deja en libertad a la gente. Es irresistible examinar esto, especialmente porque podría con facilidad ser lo opuesto.

Hay una opinión que eso afirma,

«[El Humanismo] es demasiado inhumano —coloca un peso demasiado grande en la pobre naturaleza humana». Sheen, F. J. Old Errors and New Labels.

La idea tiene sentido. La idea de un fardo demasiado pesado; una obligación imposible. Sin religión, la persona se ve frente a la tarea de sustituir todo el sistema moral religioso con un sistema creado por ella; incluso hasta crear fiestas, ceremonias y celebraciones que sustituyan a lo religioso.

¿Puede hacerse? Sí, en el sentido de haberse intentado, aunque no ha sido exitoso. La carga es demasiado pesada y, al final de cuentas, no se trata sino de la sustitución de una religión por otra, la Divina con la humana.

Puede, entonces, ya verse el problema en dos situaciones muy diferentes:

— Primera situación: las personas tenemos la ayuda de la religión, la de Dios, para guiar nuestra moral, para distinguir lo bueno de lo malo, con nociones acerca de nuestra naturaleza, el sentido de la vida y nuestro destino final.

— Segunda situación: las personas deben por sí mismas responder preguntas y dudas acerca de la moral, la distinción entre lo bueno y lo malo; contestar cuál en su naturaleza, qué sentido tiene vivir y cuál es el destino último de la existencia.

En la primera situación, se cuenta con la ayuda de Dios, pero no en la segunda, en la que todo eso es la pesada carga que se coloca en la persona. Y, además, solucionar esas preguntas sin ayuda externa, sin fe, sin espiritualidad, sin gracia. Esto es lo que hace ver al ‘humanismo’ como inhumano.

Examinar esto permite ver la situación desnuda de mucho del drama humano.

Para unos, entre los que me incluyo, las personas tienen muchas capacidades y han logrado grandes progresos, pero la capacidad humana no llega a esas alturas de poder solucionar por sí misma tantas preguntas tan esenciales. Necesitamos ayuda y Dios nos la ha dado por medio de la religión.

Para otros, los humanos sí pueden arreglárselas sin la ayuda de Dios. Tienen la capacidad y el talento para dar respuesta satisfactoria a esas preguntas tan vitales acerca de la moral, la distinción entre lo bueno y lo malo, la naturaleza humana, el sentido de la vida y el destino último de la existencia.

Esto último es lo que Paul Johnson, el historiador inglés, llama «el espíritu de Prometeo»: poder vivir sin Dios, encontrando sus sustitutos, especialmente el poder. Los resultados prácticos de esa mentalidad no son agradables: regímenes totalitarios, comunistas, fascistas, nazis… Todos con un común denominador, la soberbia,

Post Scriptum

Me parece que es llamativo que cualquiera que sea el código moral creado por medios humanos, este siempre estará directamente relacionado con el Cristianismo. No puede inventarse de la nada, ex nihilo, un código moral nuevo.

En la actualidad, ese espíritu de Prometeo, en México, propone al gobierno como autoridad moral en la propuesta de un candidato.

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