Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ignorancia Soberbia
Eduardo García Gaspar
16 mayo 2017
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


«Deja que las personas ladren, Sancho, que es señal de que cabalgamos, como dijo El Quijote».

Así habló la persona y un par de las que escuchaban se quedaron imperturbables. No tenían la menor idea de qué significaba.

En otra ocasión, varios escucharon a otro que decía «Espero que esa relación no termine como Romeo y Julieta». Los presentes, no todos, se quedaron con expresiones de interrogación mayúscula.

«¿Dónde te duele, en el omóplato?» le preguntó el doctor al joven que se quejaba de un golpe en la espalda. No sabía nada de ese hueso y el doctor tuvo que decir «¿Te duele aquí? ¿Aquí? ¿Aquí? ¿Aquí?»

Puedo seguir con las ocasiones en las que personas escriben como si no existiera la Ortografía ni la Gramática. «Haber k dia asta nos bemos» y cosas por el estilo son cosas cotidianas y, lo peor, la corrección se desprecia. «K arías si yo te corijiera tus escritos?», me contestaron una vez.

En un juego de trivia, cierta vez, la persona no pudo nombrar al pintor de La Mona Lisa. Era alguien graduado de la universidad. «¿No queda Francia en África?» preguntó alguien con toda seriedad.

Instancias de ignorancia de cultura general, de conocimientos básicos, como usted quiera llamarle. Simples piezas de información que en una expectativa razonable esperaríamos encontrar en el común de las personas.

La cuestión, sin embargo, no queda en ese analfabetismo cultural, sino que se amplía a otras zonas de mayor envergadura y consecuencia. De nuevo cito a C. Lasch en su obra The Revolt of the Elites and the Betrayal of Democracy.

Señala él otra ignorancia, el desconocimiento moral.

«[Los jóvenes] resienten las demandas éticas de la “sociedad” como violaciones de su libertad personal. Creen que sus derechos como individuos incluye el derecho a “crear sus propios valores”, pero no pueden explicar lo que eso significa además del derecho a hacer lo que les plazca. Ellos parecen no entender que la idea de valores implica algún principio de obligación moral».

Entonces hasta aquí estoy tratando un problema general de ignorancia, de desconocimiento de cosas básicas de cultura general al que he unido el problema de ignorancia moral, pero que tienen un componente adicional: el desprecio del conocimiento ignorado.

La premisa es que el desconocimiento cultural y moral es generalizado, principalmente entre los jóvenes (lo que no libra a los adultos de esa misma condición). La consecuencia de esta situación es la existencia de personas que están a la deriva en sus vidas, esto es, impedidas para tomar decisiones razonadas sobre su existencia. No es un panorama bonito.

Pero a esa situación quiero añadir que en la ignorancia apuntada existe una actitud de desprecio ante el conocimiento que no se tiene. No solo se carece de ese conocimiento, sino que se juzga que es inútil.

Un ignorante, si reconoce su situación, reacciona ambicionando corregirla y así demuestra una humildad constructiva que le lleva a mejorar. Pero, en este caso, el ignorante reacciona en sentido opuesto, con altanería y soberbia. Para él, ese conocimiento del que carece es desdeñable.

Por tanto, lejos de considerarse ignorante se ve a sí mismo con arrogancia. Siente ser capaz de tener las opiniones más justificadas y más dignas de respeto, que es precisamente lo que pide sin arriesgarse a ponerlas en tela de juicio.

Un ejemplo, señalado por Lasch, el de la «sociedad» como una abstracción contra la que se reacciona para liberarse de su yugo. Una especie de culpable multiusos responsable de todo mal. O bien, con igual papel colocan a «la religión» de la que pretenden liberarse.

El ansia de liberación es completa, pues hasta del conocimiento desean emanciparse. Una posición extraña que solicita al final de cuentas respetar a la ignorancia y admirar al desconocimiento. Y no solo eso, se alimentan de escándalos y vicios, argumentando apertura mental. Lo depravado, lo licencioso y lo degradado es ensalzado como liberación.

Comencé hablando de la ignorancia de cultura general para adentrarme en otra ignorancia, la moral, lo que produce personas desorientadas sin criterios para tomar decisiones de su vida. Pero más me interesó otra idea que añadí.

Existe en buena proporción de personas esa actitud de desprecio al conocimiento, al saber más. Es un tipo de desconocimiento tal vez un fenómeno moderno, la ignorancia soberbia y que tiene sus consecuencias, entre las que está una muy visible, el reclamo de la tolerancia.

La tolerancia. ¿Qué otro camino queda a quien se ha liberado de la obligación de saber?

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