Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Información Dispersa
Leonardo Girondella Mora
1 agosto 2017
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


La clave del tema se encuentra en una palabra que es imposible de ignorar, «dispersión» — con lo que se quiere hacer referencia a diseminación, fragmentación, partición, división; y lo opuesto a concentración y centralización.

¿Qué es lo que se encuentra disperso? La información económica, los datos de mercados, recursos, necesidades, cálculos, estimaciones futuras, conocimientos técnicos, potenciales, oportunidades y mucho más.

No existe un centro de datos con un banco de información que contenga todo eso y, mucho menos, que pueda ser actualizado en tiempo real. Esta imposibilidad es una realidad que tiene efectos en la existencia de todas las personas.

El problema concreto es el siguiente —el de cómo puede funcionar un sistema económico en el que el conocimiento económico está disperso y ninguna persona o entidad tiene la información completa y actualizada.

El que nadie pueda poseer esa información entera y al día es un obstáculo que impide que alguien pueda tomar decisiones económicas acertadas para todo el sistema económico —pues sin información correcta esas decisiones serán equivocadas.

El problema es llamativo y tiene su sutileza, lo que dificulta su comprensión: si nadie en un país tiene la información completa y al día de la situación económica detallada y esa información se encuentra dispersa e incompleta, pero al día, entre millones de personas, ¿cómo se comunican entre ellas esa información?

La solución es la creación de un sistema de información resumida, rápida y actualizada, que no requiere que todos necesiten saber todo, sino solamente aquello que le interesa a cada persona.

Ese sistema de información económica es el sistema de precios libres determinados por las decisiones voluntarias de las personas y que admite cambios veloces de acuerdo a variaciones en las conductas de las personas que se adaptan a circunstancias cambiantes.

La idea tiene su agudeza: es debido a los precios de las cosas que las personas reciben información económica suficiente acerca de sucesos, experiencias y circunstancias de las que poco o nada saben —y así  adaptan su conducta.

Su fondo es de simple sentido común: las mejores decisiones posibles necesitan tener la mejor información disponible —pero ya que toda la información económica de una sociedad es imposible de obtener y mantener, el sistema de precios envía señales y avisos que facilitan tomar decisiones personales razonablemente correctas.

Lo que lleva a un desenlace natural: si se censura ese sistema de información económica de precios, las decisiones tomadas serán equivocadas —como si se censuraran los pronósticos del clima impidiendo decidir razonablemente si llevar o no paraguas.

Si, por ejemplo, las tasas de interés fuesen reducidas artificialmente para promover a empresas pequeñas, sus propietarios estarán tomando decisiones sobre información falsa —pues con las tasas reales mayores tomarían decisiones diferentes.

Esta realidad acerca de la información económica, su dispersión y el funcionamiento de los precios como avisos verídicos de circunstancias y sucesos es rechazada implícitamente por las propuestas frecuentes que prometen mejoras económicas cuando la economía sea conducida centralmente.

«La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), que agrupa a tiendas de abarrotes y misceláneas de todo el país, planteó que para hacer frente a las decisiones tomadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y que está generando “una crisis inédita” con México, el gobierno federal debe fortalecer el mercado interno elevando el salario mínimo a 8 dólares diarios (176 pesos aproximadamente, casi el doble que el minisalario vigente)». jornada.unam.mx

La manera apropiada de entender este asunto es ver la contradicción que hay entre decisiones centrales e información dispersa. Si la información está dispersa, las decisiones no pueden ser tomadas sino dispersamente —y si son tomadas centralmente, se censura la información que permitiría tomar decisiones dispersas y mejores.

En su base, las propuestas de decisiones centralizadas a pesar de tener información imposible de centralizar están alimentadas por deseos positivos de mejorar el desempeño económico y aumentar el bienestar de las personas —pero esos admirables empeños ignoran que no poseen la información que necesitarían para lograr resultados.

Si la información está dispersa, y es imposible centralizar, las decisiones económicas tienen que también ser dispersas —y ellas usan la información que mediante los precios da señales simples que no hacen necesario conocer toda la información (la que en realidad nadie puede tener).

Addendum

Para esta columna tomé ideas de la obra de Chiaki Nishiyama (Autor), Kurt Leube (Autor), Kurt R. Leube (Editor), Chiaki Nishiyana (Editor) The Essence of Hayek.

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