Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Camisa Temeraria
Leonardo Girondella Mora
10 mayo 2017
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Entrar en una tienda de departamentos, para comprar algo, y tener una oportunidad para hacer algo distinto —observar y aprender sobre la conducta humana.

Una camisa terriblemente fea y un joven hombre que decidía entre ella y algunas otras, puede ser un suceso de mínimo interés —pero provee bases sólidas para pensar acerca de la conducta humana.

• El joven elegía y seleccionaba entre opciones —dudaba, pensaba, hasta llegar a decidir algo: comprar esa feísima camisa.

¿No actúan así todas las personas? No creo que exista nadie que lo niegue: la naturaleza humana está en buena parte definida por elecciones, selecciones, procesos de escoger y preferir.

Naturalmente, cada decisión tiene su importancia particular que permite crear categorías de decisiones vitales e irrelevantes. Comprar esa fea camisa puede parecer poco importante, pero si el joven piensa que vistiéndola gustará más a su novia, la decisión no tiene ya una importancia reducida.

• El joven quizá no se dio mucha cuenta de ello, pero realizó un intercambio que le pareció provechoso: se hizo de la camisa pero tuvo que renunciar a una cierta cantidad de dinero —cantidad a la que por definición valuó por debajo del valor que la camisa le representaba.

¿No actúan así todas las personas? Tienen ellas una conducta que les es natural: estar dispuestas a cambiar las cosas que menos les interesan por aquellas que más les interesan —que es lo que origina a las decisiones de intercambio.

Por supuesto, cada valoración de lo intercambiado es diferente. Ese joven, en ese momento, consideró de más valor a la espantosa camisa que al dinero con el que la pagó —quizá en otro momento su decisión habría sido otra. Yo no me hubiera puesto esa camisa ni aunque hubiera sido un regalo.

• El joven estuvo rodeado de recursos limitados. Desconozco su situación económica, pero es seguro presuponer que no tiene recursos ilimitados —pero tampoco los tiene la tienda aunque ella sea enorme y exhiba mucha ropa.

¿No actúan así todas las personas? Ellas presuponen costos, es decir, precios de las cosas —si el joven opta por hacerse él mismo una camisa, quizá más fea, eso tendría un costo que seguramente valoró como superior al precio que ha pagado.

El medio ambiente de las decisiones de las personas es sin remedio uno de recursos limitados, que es la razón por la que se intercambian unas cosas por otras —porque si fuesen abundantes y sin límite, no tendría caso intercambiar pues todos tendrían de todo.

• El joven actuó dentro de un ambiente con dos características necesarias: (1) propiedad privada y (2) especialización. Presupuso que la tienda era dueña de la camisa y que él era dueño del dinero, bienes que intercambiaron libremente.

Más todavía, presupuso que había especialización: alguien fabrica camisas, alguien las vende, y ellas están disponibles a personas que ni las hacen ni las venden. Él tenía otra especialidad, no sé cual —aunque a juzgar por la camisa trabajaba en una agencia de publicidad o en una empresa de tecnología.

¿No actúan así todas las personas? Obtienen ellas ingresos por causa de su especialidad y los intercambian por bienes producidos por otros con especializaciones diferentes.

• El joven mostró que su valuación de la camisa era totalmente distinta a la mía. Para mí, la fealdad de la prenda desafiaba definición y, sin embargo, él pagó una buena cantidad por ella.

¿No actúan así todas las personas? Cada una valorando las cosas de manera distinta al resto y con variación en el tiempo. En ese momento la camisa era preferible a unos calcetines, exactamente lo opuesto a mí.

No solamente eso, ambos, él y yo, ante el mismo precio de la camisa y los calcetines, los preferimos ahora mismo y no mañana —pues las cosas que se intercambian tienen preferencia en el tiempo, más ahora que después.

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Observando y, sobre ello pensar, es posible llegar a ciertos principios razonables que explican la conducta de las personas —eso que se conoce como Economía, una real ciencia del comportamiento humano.

Por supuesto, no hice toda esa observación sin ayuda externa. Por ejemplo, la idea de la valoración personal variable de los bienes es relativamente reciente —había escapado a todos antes.

Y lo que creo que es merecedor de ser realzado es que lo que yo hice en una media hora de observación está disponible a todos —no constituye ningún secreto ni conocimiento oculto.

Sin embargo, ha pasado desapercibido, al menos así lo parece, a teorías económicas que todo lo pretenden conocer y explicar dejando de ver personas y leyendo reportes de cifras agregadas —o que todo pretenden explicar por medio del beneficio de uno y el daño del otro.

Addendum

Dejé fuera un factor importante, la espontaneidad de toda la situación. La camisa y su fealdad solo podían ser explicadas por la libre actuación de un fabricante intrépido en exceso y su compra en una decisión temeraria —pero ambos actuaron en libertad y, lo mejor, ambos mejoraron su situación sin que nadie les ordenara qué hacer (ni siquiera yo que estuve tentado a frenar la compra dada la fealdad de la camisa).

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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