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Libertad en Europa
Selección de ContraPeso.info
23 enero 2017
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Asuntos
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La libertad europea es la idea que Kishore Jayabalan examina en esta columna. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es « The rising threats to European liberty».

No es de buena educación iniciar el año con predicciones terribles, pero con los continuos ataques terroristas islámicos, la creciente preocupación por la agresión rusa y la falta de entusiasmo general de sus líderes, tenemos muchas razones para preocuparnos por el futuro de la libertad en Europa.

Los oficiales antiterroristas italianos y alemanes estaban plenamente conscientes de la amenaza que significaba el tunecino Anis Amri, y aún así no pudieron impedir que condujera un camión a través de un mercado navideño en Berlín.

Combinado con los tiroteos de la discoteca de Estambul en la víspera del Año Nuevo, así como el asesinato de un sacerdote francés celebrando misa en Normandía y la conmoción el Día de la Bastilla en Niza, podemos esperar ver aún más medidas de seguridad interna en cada gran ciudad europea.

Roma cuenta ya con una gran cantidad de policías armados, muchos de los cuales se comportan con demasiada informalidad para inspirar confianza en su capacidad para detener un ataque real.

Los países bálticos de Lituania, Estonia y Letonia se encuentran comprensiblemente nerviosos por causa de los rusos, dadas las aventuras de Vladimir Putin en Ucrania y el deseo de Donald Trump de no antagonizar a Rusia. Parece significar poco para Occidente el hecho de que estos actuales estados miembros de la OTAN hayan sufrido durante mucho tiempo bajo la ocupación soviética. Sería prudente que Polonia buscara medios alternativos de defensa.

El terrorismo islámico y los problemas rusos no son nada nuevo en la historia europea moderna, lo que hace que sea aún más llamativa la carencia de una respuesta seria frente a estas amenazas.

Angela Merkel solamente puede tener la esperanza de que los refugiados que acepta Alemania no incluyan a terroristas, mientras que el papa Francisco hace un llamamiento a la no violencia. Estos son sentimientos humanitarios decentes pero no de gran utilidad por parte de quienes desean preservarse ellos mismos y sus libertades.

Entonces ¿qué puede hacerse? Uno de mis escritores favoritos en cuestiones europeas es Pierre Manent, cuyo libro Más Allá Del Secularismo Radical [Beyond Radical Secularism] fue publicado en inglés el año pasado.

Originalmente titulado Situation de la France y escrito como una consecuencia de los ataques en París de enero de 2015, proporciona una defensa aguda pero meditada del Occidente Cristiano y particularmente del estado-nación.

Manent no solamente pide a los europeos que reconsideren los prejuicios seculares que los han cegado frente al desafío islámico en medio de ellos; hace un llamado a los cristianos para que pongan fin a sus maneras derrotistas de pensar y actuar, y comiencen a trabajar más abiertamente para el bien común de la nación.

Algunas de las propuestas de Manent son prácticas: menús halal en las escuelas, piscinas unisex, aceptación del vestido musulmán en público siempre que la cara sea visible, restricción del financiamiento extranjero de las mezquitas —y tener, como la llama él, una postura «defensiva».

Los musulmanes son y serán parte de la vida europea y deben hacerse algunos intentos para acomodarlos. Pero también deben ellos formar parte de la vida nacional compartida por todos los ciudadanos.

El consejo de Manent a la Iglesia es particularmente notable. No contiene invocaciones al viejo régimen, ni llamadas a una nueva cruzada; más bien, la iglesia debe ir más allá del pensamiento progresista y del lenguaje de los derechos humanos para ofrecer una defensa espiritual de la vida en común de la nación con «una marca cristiana», es decir, una que ha sido profundamente moldeada por el Cristianismo (tanto católico como protestante) pero que está abierta a otras religiones.

Tal vez prefigurando a François Fillon, insta a los católicos a volverse más activos en la política en lugar de retraerse a la vida privada.

Participando abiertamente en la vida política, los católicos franceses ayudarían a reanimar la idea del “Pacto” que creó la nación de Israel y puede proporcionar una vez más la libertad y la responsabilidad (a Dios y los hombres) que estuvo una vez en el centro del “Arco Europeo”. Tal política religiosamente informada habría sido muy difícil de imaginar en Francia, incluso hace algunos años, pero como hemos visto con Brexit y la victoria de Trump, últimamente lo inimaginable se está convirtiendo en la normalidad.

Aunque el libro de Manent se dirige al Occidente Cristiano, está lejos de ser un tratado católico o sectario. Adicionalmente a la antes mencionada postura defensiva frente al Islam, argumenta que los ciudadanos franceses pueden unificarse a pesar de sus diferencias religiosas mientras exista la «forma» de la nación para reunirlos.

Sin embargo, esta forma ha sido descuidada por los cristianos desde la masacre de la Segunda Guerra Mundial favoreciendo instituciones supranacionales como la Unión Europea y las Naciones Unidas. Quizá los cristianos europeos puedan demostrar que el estado-nación puede prosperar sin caer en los peligros del nacionalismo.

Una manera de hacerlo sería respetar los límites del poder del gobierno. No es sorprendente que los países europeos se hayan convertido en estados del bienestar al igual que han disminuido su gasto militar confiando en los Estados Unidos como proveedor de su defensa.

Un gobierno que no entiende lo que debería estar haciendo es más probable que descuide sus responsabilidades básicas, como la ley y el orden. Conforme más se entromete en áreas como la economía, la atención de la salud y la educación, menos se enfoca en sus funciones básicas.

Desmantelar el papel del gobierno en algunos aspectos de la vida social puede fortalecer su papel en otros más legítimos y ayudar a recuperar la confianza de los ciudadanos.

Una economía en crecimiento es otro elemento unificador de la sociedad moderna que con demasiada frecuencia se da por sentado. No esperaría que un escritor tan refinado como Manent defendiera a la economía de mercado en su libro, pero aquellos católicos a los que insta a involucrarse en la política deberían poner atención, ya que una economía estancada o decreciente hace que su tarea sea mucho más difícil.

La libertad económica permanece como un aspecto vital aunque desdeñado de la libertad humana, porque otorga a las personas oportunidades confiables y cotidianas para contribuir al bien común.

Así que, tal vez, estoy equivocado al ser tan pesimista en el inicio de este comentario. Si la Francia moderna se da cuenta de que la religión y la libertad pueden complementarse una a la otra, ¿qué es lo que detiene al resto de Europa?

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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