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Libre comercio, mejor que ayuda
Selección de ContraPeso.info
4 diciembre 2017
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
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La apertura europea será mejor para África que la ayuda internacional que le dé. Esta es la idea de Ángel Manuel García Carmona en su columna.

Durante su visita oficial de dos días a Túnez a fines de octubre, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, propuso para África el establecimiento de un «Plan Marshall».

Evocando el plan de subsidios que Estados Unidos transfirió a Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial, Tajani calculó el costo del plan para África en 40,000 millones de euros (más o menos 47,000 millones de dólares de Estados Unidos).

El objetivo de estas inversiones será la construcción de nuevas infraestructuras, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) y el fomento del espíritu empresarial, y el empleo entre los jóvenes africanos. Además, Tajani enfatizó que, de no enfrentar estos problemas, «hay miles de personas, y en el futuro millones, que podrían abandonar su país».

Sin embargo, por el lado del libre mercado no se justifican los recursos de transferencia del gobierno. Mi nativa España lo demuestra, teniendo la segunda tasa de desempleo más alta de la UE-28. Entre las regiones de la UE-28, con el mayor desempleo y el PIB más bajo, hay dos regiones españolas: Extremadura y Andalucía.

A pesar de los subsidios del gobierno nacional y regional para «promover la creación de nuevas empresas», según el FMI, España tiene la mayor cantidad de obstáculos para el crecimiento de negocios y del espíritu empresarial de todos los países de la OCDE.

África sigue siendo el continente más pobre del mundo. Su PIB per cápita es de casi $ 8,500 (dólares) Por debajo del promedio mundial. Pero hay signos de esperanza. Las hambrunas han desaparecido, en gran medida, fuera de las zonas de guerra. La expectativa de vida promedio ha aumentado de 50.3 años en 2000 a 59.9 en 2015.

Todo este progreso ha tenido lugar gracias a las reformas económicas de libre mercado.

Según Heritage Foundation, el puntaje general de la libertad económica en el África subsahariana es del 55 por ciento, casi tres por ciento más alto que a principios de siglo. La libertad comercial ha aumentado 18 puntos. La carga impositiva parece estar disminuyendo.

Sin embargo, ningún país africano se encuentra entre las 20 economías más libres del mundo. El estado de derecho tambalea y la represión prevalece con demasiada frecuencia.

Las reformas económicas más profundas de laissez-faire son el único camino hacia la prosperidad. Al mismo tiempo, la corrupción debe combatirse con eficiencia. Botswana es un modelo, como uno de los países más ricos de África, la nación africana menos corrupta y una de las 34 economías más libres del mundo (la segunda más libre de África).

No hay país que las agencias de ayuda al desarrollo y de cooperación hayan logrado sacar de la pobreza. Estos fondos son simplemente transferencias del aparato gubernamental de un estado a otro.

El Singapur poscolonial, que estaba lejos de ser un país rico hace algunas décadas, es un caso de estudio para los partidarios de las economías abiertas. Las políticas orientadas a los mercados libres y la atracción de inversión extranjera lo ayudaron a crecer y prosperar.

El Parlamento Europeo no tiene competencia ni responsabilidad fuera de su propia jurisdicción. Pero eso no quiere decir que no pueda hacer nada para mejorar la situación económica de África. Más exactamente, algunas políticas europeas están poniendo obstáculos en el camino del comercio del Tercer Mundo.

La infame Política Agrícola Común (PAC) hace que sea más difícil para las naciones subdesarrolladas exportar sus productos a la UE. La PAC aplica un prejuicio económico particularmente elevado en contra los agricultores no europeos. Estas políticas proteccionistas no han hecho que la agricultura se convierta en una potencia económica para la UE-28.

A pesar de su presupuesto anual de € 59,000 millones (que financia el apoyo a los ingresos para los agricultores y los programas de desarrollo rural, que los países menos desarrollados no pueden pagar), la agricultura representaba menos del dos por ciento del PIB de la UE.

Existe un modelo para el tipo de transición que la UE debería implementar para que África tenga un acceso más libre a los mercados europeos. Nueva Zelanda, cuyo sector rural era similar al de Europa hace tres décadas, soportó un proceso de liberalización económica.

Hubo preocupaciones generalizadas sobre la falla de las granjas, pero al final solo se vendieron a la fuerza unas 800 granjas. Los agricultores que esperaban competir comenzaron a operar en función de las condiciones del mercado de una manera más eficiente e innovadora. Hoy en día, la agricultura todavía representa del 7 al 10 por ciento del PIB de Nueva Zelanda.

Sin lugar a dudas, una verdadera supresión de las medidas agrarias proteccionistas provocaría feroces protestas en Bruselas y otras capitales nacionales. Los europeos están acostumbrados al intervencionismo. Incluso los euroescépticos mostrarían su indignación.

A pesar de ese riesgo, los políticos deberían tratar de explicar los cambios de política de una manera más popular, y de una forma más efectiva y moralmente atractiva.

En una hipotética campaña para la liberalización del mercado agrario, los políticos y partidarios de la libertad no deben centrarse únicamente en las estadísticas del PIB y otros datos macroeconómicos. Deben reforzar que los europeos podrían comprar productos más baratos, ya que actualmente se les cobran regulaciones y subsidios costosos, y pueden intercambiar con una variedad más amplia de países no europeos.

Lo más importante, desde un punto de vista moral, como en la vida real, es fácil entender que el comercio es una forma de beneficiarse a uno mismo y al prójimo. Los precios más bajos liberan más capital para otras prioridades familiares.

Al mismo tiempo, los africanos pueden comenzar a expandir su mercado de exportación y comprar más para las necesidades de la vida. Todos se benefician. El comercio es una forma de dar vida a los demás. Por otro lado, los boicots comerciales son una forma de protestar puntos de vista que deseamos erradicar.

Mis conciudadanos europeos deben ver la liberalización del comercio como una forma de expresar solidaridad con los agricultores del Tercer Mundo, para sacar a los africanos de la pobreza y para beneficiar a sus propias familias a través de precios más bajos. Deben ver que es una elección buena y moral. Cuando la moralidad es un compromiso, el florecimiento humano seguirá.

Nota del Editor

Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. La traducción del articulo «“A Marshall Plan for Africa” won’t help Africans; free trade will» publicado por el Acton Institute el 20 de noviembre de 2017, es de ContraPeso.info. Ángel Manuel García Carmona es estudiante de ingeniería de cómputo en España. Usted puede seguirlo en Twitter en @GarciaCarmonaAM.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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